El conflicto armado y el colofón del mundial

Futbol, violencia y sociedad son la radiografía de un país que huye de su realidad. A propósito de la aguerrida presentación de la Selección en el Mundial de fútbol, vale la pena reflexionar acerca de la sociedad colombiana que se representa en las historias de vida de nuestros deportistas.  

De forma recurrente, estas evidencian lo sucedido en las últimas décadas, a pesar del ingente esfuerzo por olvidar lo sucedido, la cotidianidad se encarga de recordarnos, con ensaña, las huellas de la violencia, décadas faltarán para que podamos convivir con el pasado.

La recurrente mención a las historias de vida de Yerry Mina, Davinson Sánchez, Carlos Bacca, Juan Guillermo Cuadrado, Santiago Arias, Fernando Quintero y demás jugadores de la selección, sorprenden por la agudeza de sus relatos, la superación, resiliencia y la capacidad de sobreponerse a una realidad que los consume y que es resultado de la singladura de la historia colombiana.

La mayor parte de ellos nacieron en las décadas de los ochentas y noventas, época de mayor degradación en la seguridad, Ospina (88), Arias (92), Davinson (96) Mojica (92) Lerma (94) Sánchez (86), Cuadrado (88) Izquierdo (92) Barrios (93), Mina (94) Falcao (86). Ellos representan a sus regiones, que han sido zonas de intensa confrontación, ya fuese por la acción guerrillera, la presión de grupos ilegales narco-contrainsurgentes o la acción de narcotraficantes.

Nacieron en departamentos altamente conflictivos como Antioquia, Chocó, Cauca, Valle del Cauca, Magdalena, Bolívar y Norte de Santander en los cuales se han contabilizado a la fecha millones de víctimas,  municipios como Necoclí, Itagüí, Copacabana ( Ospina , Arias, Cuadrado) registran más de 67.000 víctimas que se suman al 1.572.785 que posee el departamento de Antioquia, del mismo modo sucede en  Cerrito, Quibdó y Cartagena (Lerma, Sánchez, Barrios) que en Bolívar, Valle y Choco se aproximan a 1.199.200 víctimas, cifras por demás desoladoras.

Estas zonas también han sido de accionar narcotraficante y utilizadas para la plantación de cultivos ilícitos. En Antioquia  Naciones Unidas registró en 2008 6.096 hectáreas cultivadas, cifra que para 2016 se elevó a 8.855, en el departamento de Cauca se ha venido registrando un incremento del 57% al pasar de 5.422 hectáreas cultivadas a 12.595,  en Norte de Santander (James) se han presentado los mayores porcentajes históricos en cultivos ilícitos, estos lugares además de ser funcionales a la plantación, son corredores de movilidad y epicentro de delincuencia organizada, como en Necocli, que en la actualidad es zona de influencia de Gavilán y Otoniel.

Todo esto no solo se limita a la simple referencia de cifras o estadísticas, por el contrario, la conflictividad se manifiesta en muertes. En los departamentos de Antioquia y Valle se registró una alarmante tasa de homicidios 120.9 y 102 por cada 100.000 habitantes lo cual tiene una repercusión directa en la esperanza de vida real y corregida a causa de la violencia, es decir, una persona, en particular joven, tiene menos esperanza de vida en estas regiones si se compara con Bogotá, ni qué decir del estándar internacional.

Pero esto no es un asunto del pasado, en 2018 continúan las manifestaciones de violencia, una vez mas los departamentos de nuestros deportistas sobresalen por el asesinato de líderes sociales, según Defensoría del Pueblo, los índices mas altos están en Cauca (Mina y Davinson) con 75 lideres asesinados, Antioquia (Ospina, Arias, Cuadrado) 38 asesinados, los cuales son seguidos por Norte de Santander (James) y Choco (Sánchez).   

De manera tal, que varios de los integrantes del seleccionado nacional han sufrido de manera directa o indirecta las consecuencias del conflicto armado interno, varios de ellos han perdido sus padres como resultado directo de la violencia, algunos han sido desplazados o se han tenido que enfrentar a las mas duras condiciones de pobreza, lo cual también es una secuela del estado perpetuo de confrontación. Más allá de goles y alegrías lo que ha sucedido en Colombia es una marca que se representa en todos los escenarios sociales, ni que decir de otros deportistas de élite como Ibarguen, Quintana, Uran que han logrado llegar a lo más alto en sus disciplinas a pesar de los entornos de violencia y exclusión en los que crecieron.

Del resultado de este momento de transición dependerá si se continúan presionando a millones de jóvenes para que se entreguen en los brazos de la ilegalidad o por el contrario seguir cultivando deportistas para que brillen en el orbe.

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