Diez razones para el optimismo en Colombia

Ahora que el 2018 apagó sus luces, es tal vez un momento propicio para rescatar el optimismo. Sin ánimo exhaustivo, diez son las razones que alimentan la esperanza de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el 2030, el sueño de una Colombia desarrollada y en paz.

*Pablo Ruiz Hiebra, Representante Residente a.i. del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo - PNUD

Ahora que el 2018 apagó sus luces, es tal vez un momento propicio para rescatar el optimismo. Sin ánimo exhaustivo, diez son las razones que alimentan la esperanza de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el 2030, el sueño de una Colombia desarrollada y en paz:

1. La primera es quizás la más importante. Las y los colombianos se han animado a participar activamente en los escenarios políticos a niveles desconocidos en el siglo XXI. En un país con bajas de participación electoral, sorprendió el aumento del 24% de votantes en las presidenciales, muchos de ellos jóvenes. Cabe esperar que las elecciones del 2019 sean tan pacíficas y participativas como las del 2018. Y de ser posible aún mejores, por ejemplo en cuanto a la representación femenina en las instituciones.

2. El cumplimiento del segundo año de implementación del proceso de paz con las FARC sin grandes retrocesos. Las perspectivas de un futuro de paz han mejorado con el compromiso político del nuevo gobierno. Los dividendos de la paz son hoy asimétricos, con una gran diversidad geográfica. Persisten desafíos humanitarios notables en ciertas zonas del país, como el Catatumbo o Tumaco, y hay temas urgentes que resolver como la reincorporación de excombatientes. Dicho esto, cabe desempolvar las palabras de Erasmo cuando hace 500 años dijo “la paz desventajosa es mejor que la guerra más justa”. Los avances de Colombia son hoy una fuente de inspiración para otros países del mundo, donde tantos viven y mueren en un infierno cotidiano.

3. La generosidad colombiana es la mejor receta contra la xenofobia. A los retos de Colombia, se ha sumado un flujo migratorio de venezolanos sin precedentes. Es justo reconocer que este país ha mostrado más aciertos que errores en la acogida de más de un millón de venezolanos y cientos de miles de colombianos residentes en ese país. No solo el gobierno, sino artistas y ciudadanos le están dando ejemplo de generosidad a países más ricos. Algo muy necesario a la hora de mitigar posibles riesgos de xenofobia en el 2019.

4. Las novedades que trajo la política en 2018. Un gabinete paritario, un presidente joven electo con 10 millones de votos, una vicepresidenta, un parlamento con una oposición relevante y una innovadora consulta anticorrupción, que muestran un dinamismo político y social para el cual rechinan los indicadores. La ética se ha instalado también en el centro del debate político, a pesar de los desafíos existentes en la materia.

5. Colombia ha sido el país en América Latina que más ha reducido los homicidios en 15 años, quizás el indicador más fiable y comparable de la seguridad ciudadana. Colombia ha pasado de una tasa de 80 homicidios por 100.000 habitantes en los años 90, a una de 24 en 2017. Con dicha reducción se han salvado unas 100.000 vidas solo en los últimos 15 años. Dicho esto, fenómenos como la violencia contra los líderes sociales, las economías ilegales, o la violencia de género, merecen una atención prioritaria. Hay sin duda mucho aún por hacer para desarmar la violencia.

6. La tradicional estabilidad macroeconómica que cuenta con fundamentos robustos. Si bien dicha estabilidad es condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo económico, cabe anotar que Colombia ha sabido orillar la crisis financiera regional, y se espera un crecimiento anual del PIB cercano al 3% en 2019. El turismo y el desarrollo rural, entre otros sectores, muestran un auge prometedor, en un país que cuenta con una biodiversidad excepcional. Aunque los retos son considerables, en temas tales como la formalización, la innovación o el manejo de los recursos naturales, las bases son sólidas.

7. Colombia ha sabido reducir la pobreza de ingresos. Hace 15 años, el país tenía a la mitad de su población en pobreza. Hoy, la pobreza ronda la cuarta parte de la población, una mejora notable que debiera servir de plataforma a logros aún mayores.

8. Y lograr una reducción aún mayor en pobreza multidimensional. Como su propio nombre indica, esta medición despliega un abanico de indicadores sociales. Unos 10 millones de colombianos han salido de la pobreza en 15 años. ¿Podemos decir que pertenecen ya a la clase media? Lo cierto es que no, y buena parte de ellos son muy vulnerables a una recaída en la pobreza si no se garantizan políticas adecuadas.

9. Aunque de forma tenue, el país ha iniciado la senda de la reducción de la desigualdad, tanto en materia de ingresos, como de género o territorial. Los desafíos, sin embargo, son colosales. La mejora del índice de Gini y los avances de la agenda de género son aún tímidos, y el estado está poco presente en zonas remotas del territorio colombiano. El nuevo Plan Nacional de Desarrollo aborda la equidad de oportunidades, un tema sin duda central para el futuro de Colombia.

10. Por último, el reciente acuerdo entre gobierno y estudiantes por un doble motivo. Por una parte, plasma el diálogo como una forma democrática y moderna de gobernar. Por otra, abre un mayor espacio para la movilidad social de aquellos que tienen menos recursos. Si las mejoras de calidad acompañan o superan el incremento presupuestal, con mejores niveles registrados de lectura, cabe tener esperanza en una Colombia futura donde nadie quede atrás.