Cambio de tono

La Fiscal de la Corte Penal Internacional moduló la tonalidad de su discurso sobre Colombia. Ahora este se escucha más alineado con el carácter subsidiario de la justicia internacional en materia penal.

La visita a Colombia de la Fiscal General de la Corte Penal Internacional (CPI), Fatuo Bom Bensouda, pasó casi que desapercibida. Los medios de comunicación especializados en el tema de la paz no tuvieron acceso exclusivo a la funcionaria -salvo la conferencia de prensa tras su reunión con el fiscal Néstor Humberto Martínez-, por lo que su cobertura fue por demás exigua.

Un viaje que previamente generó muchas expectativas mediáticas, pero que, a mi parecer, resultó acertadamente discreto. Poco o nada que ver con sus explosivas declaraciones sobre la Jurisdicción Especial para la Paz y lejano del contenido del artículo que escribió en primicia para la revista Semana, publicado el pasado 21 de enero.

¿Quién o qué motivó este repentino cambio de tono de la fiscal Bensouda? Las hipótesis que surgen son varias, entre estas que su intento por ‘desafricanizar’ la corte es más que evidente. Asimismo, están a la orden del día sus discrepancias con la presidenta de este organismo de justicia internacional, la juez argentina Silvia Fernández de Gurmedi, quien sí ha reconocido públicamente la robustez de los mecanismos de justicia transicional adoptados en Colombia.

De la declaración de la fiscal africana tras su permanencia de cuatro días en nuestro país (10 al 13 de septiembre), algunos párrafos reflejan el viraje de su pensamiento sobre Colombia. “Me impresionaron el compromiso, la inestimable experiencia y los altos estándares de los tribunales colombianos”, escribió en el comunicado de dos páginas.

A renglón seguido, en el comunicado aparecen espaldarazos a lo hecho hasta ahora por nuestro sistema de justicia: “Su empeño por garantizar una rendición de cuentas genuina en relación con los crímenes más graves, así como el respeto de los derechos de las víctimas, será esencial para sortear las dificultades que rodean a la implementación del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición propugnado en el acuerdo de paz”. 

Ya a comienzos de septiembre, la fiscal Bensouda había validado el proceso de paz y el modelo de justicia transicional previsto por los acuerdos de La Habana. Mediante un comunicado dado a conocer desde  la sede de la fiscalía general de la CPI en La Haya, la funcionaria celebró que el Acuerdo Final no incluyera amnistías o indultos para los crímenes de lesa humanidad.

“Noto con satisfacción que el texto final del acuerdo de paz excluye amnistías e indultos para crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra bajo el Estatuto de Roma”, dijo. Este mensaje destacó, asimismo, el hecho de que los acuerdos colocaran a las víctimas y su petición legítima de justicia como parte fundamental del texto de los acuerdos.

Es de apuntar que durante su visita oficial, la abogada gambiana no hizo mayor referencia al controvertido artículo 28 del Estatuto de Roma ni a la teoría de los máximos responsables, por la cual, algunos sectores en Colombia consideran que su único interés es la cabeza de 29 altos mandos de las Fuerzas Militares a los que la CPI tendría en su mira, dada su presunta participación en los casos de ejecuciones extrajudiciales, comúnmente conocidos como falsos positivos, ambos tipos penales inexistentes en nuestro ordenamiento legal.

En conclusión, lenguaje mesurado, tono conciliador y comunicación asertiva, fueron algunos de los elementos que acompañaron la dialéctica de la fiscal en su estadía en Colombia. Un giro de 360 grados en el discurso -antes incendiario y ahora conciliador-, consecuente con el cariz suplementario de la CPI, que, de ninguna manera, podrá pasar por encima de la justicia colombiana, salvo que esta promueva la impunidad rampante.