Burocracia descarada y crispación ciudadana

La protesta organizada por los padres de familia el miércoles pasado en rechazo a la ideología de las género que intentaron imponer desde el Ministerio de Educación, la que mayor impacto ha tenido al haberse dado en medio de esa intensa propaganda orquestada por el alto gobierno y financiada con nuestros impuestos, que intenta convencernos de votar SÍ en el plebiscito.  

No ha sido nunca una tradición entre nosotros la de expresar nuestros sentimientos sociales o políticos mediante marchas o cacerolazos, como si ocurre en otras latitudes.

Ciertamente, nuestras señales democráticas desde siempre, han sido más bien de baja intensidad; a menos que algún avezado analista pudiera demostrar que los altos índices de abstención que registramos en cada una de nuestras citas electorales, sean manifestaciones de descontento y protesta expresadas por esas mayorías.

Pero durante los últimos años del actual gobierno se organizan con frecuencia marchas de protestas y paros, algunas largas como en la última de los trasportadores. También hemos presenciado la de los campesinos, maestros, jueces, taxistas, o simples manifestaciones políticas, entre otras tantas.

Siempre que sean pacíficas,  aplaudo que así sea, porque de esta forma nuestros políticos y gobernantes sentirán que son vigilados de cerca por la población entera.

Pero, fue la protesta organizada en muy pocas horas, con apoyo ecuménico, por los padres de familia el miércoles pasado, en rechazo a la ideología de género que intentaron imponer desde el Ministerio de Educación, la que mayor impacto ha tenido, al haberse dado en medio de una intensa propaganda orquestada por el alto gobierno y financiada con nuestros impuestos, que pretende convencernos de votar SI en el plebiscito.  

Está claro que la Ministra Parody quebrando todas las leyes naturales, metió las de caminar en este serio asunto.

Es evidente que calculó mal al creer que amparada en el pretexto de darle cumplimiento a un fallo de la Corte Constitucional que exhorta a impedir en los planteles educativos el matoneo y la persecución contra los homosexuales, podría llegar a moldear también la mente de los estudiantes con métodos propios de la llamada educación sexual.

Sorprendieron afirmaciones tan equivocadas como aquella que pretende enseñarle a los niños que “nadie es hombre o mujer desde su nacimiento, sino que esa condición se adquiere con el paso de los años, las circunstancias de cada quien y la época en que se viva”. Lamentable su error.

Estos no deben ser los temas apremiantes en ese Ministerio; en un país tan necesitado como el nuestro en mejorar la calidad de la educación en todos sus niveles, su actividad debería concentrarse solo en ese tema.

Nunca imaginó que tal pretensión despertaría la indignación de los padres de familia y de la ciudadanía en general, que con fuerza y apoyados en las redes sociales, se movilizaron masivamente, aquí y allá, pidiendo su inmediata renuncia.

Sin embargo, pasan los días y la renuncia solicitada no se ha presentado. Como en otros casos, en vez de dar un paso al costado, el funcionario inmerso en un escándalo intenta atornillarse a su silla.

Mal hace el Presidente al respaldar tal actitud, cuando por el contrario debería actuar según lo solicitado en este caso por las mayorías. Es necesario que entienda que la continuidad de su Ministra es ahora una afrenta a la opinión pública que espera gestos de unidad y no de división sectaria. De seguir por esa ruta, el Presidente, una vez más, perdería la oportunidad convocarnos a una sólida unión en torno a propósitos comunes.

El Presidente insiste, contra mucha evidencia en contrario, que estamos en los umbrales del acuerdo con las FARC y que por ello, pronto seremos llamados a votar el plebiscito que lo selle. Pero desestima la creciente división y la crispación reinante; es hora de que entienda que para convertir ese acuerdo  en un activo de todos, se debe oír el amplio clamor popular en este tema y en el de la reapertura de algunos puntos en La Habana. De lo contrario continuaremos transitando por un camino difícil para todos.

*Profesor Universitario y consultor empresarial