“Firmado el acuerdo de paz, ¿y la gente qué?”: Fidel Cano

El mensaje del director de El Espectador a los colombianos, en el primer conversatorio de Colombia2020 sobre verdad y justicia, un diálogo entre víctimas, excombatientes y civiles en Cali.

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Fidel Cano Corre, director de El Espectador, durante la instalación del evento en Cali./Santiago Martínez.

En nombre de El Espectador y de su proyecto Colombia 2020, Construyendo País, en su capítulo de Justicia para la Paz que cuenta con el apoyo de la Embajada de Alemania en Colombia y la misión de la Unión Europea, quiero agradecerles mucho su presencia hoy aquí para este encuentro que no dudo en calificar como trascendental para el proceso histórico que vive nuestro país, un proceso del cual todos nosotros como ciudadanos debemos apropiarnos para hacer nuestro aporte, cada uno desde su condición y sus posibilidades, si queremos que de verdad esta, que apenas es por lo pronto una oportunidad, realmente sea una realidad de transformación de este país.

Gracias a la Universidad Javeriana de Cali, a su rector, Padre Juan Felipe Gómez, y especialmente a Manuel Ramiro Muñoz, director del Instituto de Estudios Interculturales,

Gracias también al Centro Internacional de Justicia Transicional, el ICTJ, y en particular a su directora, María Camila Moreno.

Les decía que me parece trascendental lo que va a ocurrir en este auditorio esta tarde, porque mientras allá afuera y en los medios de comunicación, El Espectador incluido, invertimos mucho tiempo y muchas palabras en las disputas de poder alrededor de la implementación de los acuerdos de paz y en la mecánica institucional que la pueda facilitar, o dificultar, aquí aterrizamos en quienes realmente viven en el día a día los significados del dolor y de la sanación y quienes pueden ayudarnos a todos los colombianos a tejer desde la cotidianidad un futuro diferente.

Me recuerda mucho, y no es coincidencia, el diseño de este encuentro lo que fue la génesis de un proyecto como Colombia 2020 en El Espectador. El contexto era muy parecido.

En aquel entonces apenas comenzaba la negociación entre las Farc y el Gobierno y el debate nacional giraba en torno de lo que pensaban las élites del poder. De lado y lado. Todos estábamos concentrados en qué se negociaba y cómo, en los discursos para torpedear o contribuir, en las desconfianzas, las exageraciones, los protagonismos... ¿Y mientras tanto la gente qué? ¿Allá se hablaba de una paz territorial y mientras tanto aquí qué tenían para decir esos territorios? ¿Se estaban preparando, les importaba lo que pasaba allá?

Sabíamos que nuestro deber informativo tenía que estar en La Habana, claro, pero nos rondaban este tipo de preguntas y sentíamos que a esa mesa le faltaba una pata, o dos o tres. De esa preocupación por conocer y transmitirle al país qué ocurría mientras tanto en el país real, si el camino a eso que se discutía allá en La Habana estaba allanado o empedrado en lo local, fue de donde nació esta idea de crear un proyecto que a la vez sirviera tanto para hacer ese periodismo desde los territorios que hacía falta como para contribuir desde la pedagogía que puede impulsar un medio de comunicación potente en su alcance como El Espectador a la construcción de un país en clave de reconciliación.

La experiencia en este tiempo ha sido algo sorprendente y en mucho enriquecedora. Porque lo que nos encontramos fue un país vivo, muy activo, aunque bastante oculto, lleno de gentes poderosas trabajando por años desde la resiliencia en la transformación de sus comunidades. Llenas de dolor, pero tejiendo su sanación. Construyendo país, tal como lo dice el propósito de Colombia 2020.

Ahora, ya firmado el acuerdo y desarmadas las Farc, mientras se definen tantos asuntos estructurales cruciales, volvemos a esas mismas preguntas. ¿Y la gente qué? ¿Qué necesita esta sociedad para dar ese otro paso que, como decía antes, pueda convertir semejante oportunidad en una realidad de esperanza?

Y aquí estamos esta tarde en eso. En escuchar a las víctimas, a la sociedad civil y a quienes un día creyeron que la violencia podía llevar a algún lado y hoy trabajan por demostrar que no, que hay caminos menos dolorosos e injustos para buscar los mismos resultados. De eso se trata.

Sabemos que hay unos mínimos para encontrar la reconciliación, la verdad y la justicia por encima de todo, y ese será el eje de lo que se hable aquí. Sobre esa base, escuchemos, aprendamos, debatamos. Cuánto necesitamos de estos espacios en este país y en este momento para sanar tantas heridas que llevamos abiertas.

*Palabras de Fidel Cano, director de El Espectador durante la instalación del evento