Una kankuama llega a un alto tribunal 

Ana Manuela Ochoa es una de las cuatro indígenas seleccionadas por primera vez para integral el tribunal de justicia transicional que buscará esclarecer y sancionar los crímenes más graves del conflicto armado.  

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Ana Manuela Ochoa Arias, magistrada del tribunal de Justicia para la Paz. /Cortesía Comité de Escogencia.

Con un suspiro largo, Ana Manuela Ochoa terminó la entrevista que dio ante el comité que la escogió la semana pasada como magistrada de la Justicia Especial de Paz (JEP). Esta abogada kankuama ha representado en los estrados a los pueblos indígenas del país. En eso cree y en eso ha trabajado. En la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) fue asesora jurídica y secretaria técnica de la Mesa Permanente de Concertación. También fundó la Comunidad de Juristas Akubadaura, en la que confluyen abogados y abogadas indígenas del país. “Soy de Chemesquemena, nieta de Manuel y Manuela Montero”, dijo mientras movía sus muñecas, que adornaba con aseguranzas de protección hechas de hilo de algodón blanco y pequeñas chaquiras.

“Nuestra justicia es una justicia que puede contribuir a la JEP, porque tradicionalmente hemos aplicado una justicia que apuesta por cambiar situaciones de violencia y por armonizar los conflictos. En ella no prevalece el encarcelamiento, pero sí el aconsejamiento”, aseguró, y explicó que en su comunidad los casos se llevan primero a los 12 consejos locales y si no se puede resolver el problema, se lleva al consejo general de justicia. Indicó que las sanciones no están escritas y se analizan con los mayores sabios dependiendo de cada caso, se buscan las razones, por qué se cometieron esos delitos y las sanciones terminan generalmente en trabajo comunitario, cargando leña o arreglando carreteras.

Su apuesta es clara: contribuirá para que la construcción e implementación de la  JEP esté articulada con la Justicia Especial Indígena, que reconoce el derecho colombiano. Y eso significa que los pueblos indígenas tengan un trato específico que obedezca a que sufrieron el conflicto armado de manera distinta. “No es lo mismo que bombardeen una montaña si esa montaña es un lugar sagrado para un pueblo indígena”, dio como ejemplo. 

"Yo he viajado por este país, y conozco las necesidades de la gente en ese sentido. Mis conocimientos en derechos humanos, en jurisdicción indígena especial, el derecho de los pueblos indígenas podría ser mi mayor aporte", aseguró. Lo cierto es que la jurisdicción especial de paz es una jurisdicción transitoria y preferente y tiene en Ana Manuela Ochoa una mujer indígena preparada para encarar el reto.