“Tenemos que cambiar el chip para reconciliarnos”: Manuel José Carvajal

El presidente de la junta directiva de la Fundación Carvajal será uno de los panelistas en el conversatorio “Verdad y justicia, claves para la reconciliación”, en donde hablará del rol que deben tener los empresarios en la construcción de paz.

Uno de los puntos fundamentales en la construcción de paz y la reconciliación es el rol que tendrá la sociedad civil, en especial los empresarios. En uno de los paneles del conversatorio Verdad y justicia, claves para la reconciliación, que se realizará hoy a partir de las 2:00 de la tarde en la Universidad Javeriana de Cali, estarán sentados Henry Acosta, Manuel Ramiro Muñoz y Manuel José Carvajal. El primero es recordado por ser el facilitador de los diálogos de paz entre las Farc y el Gobierno, y por trabajar en el acercamiento de actores armados que eran enemigos durante la guerra. El segundo, es el director del Instituto de Estudios Interculturales de la Universidad Javeriana de Cali. Y el último, es el presidente de la junta directiva de la Fundación Carvajal, una de las empresas más importantes del Valle, que ha estado al frente del trabajo con comunidades vulnerables.

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En entrevista con este diario, Manuel José Carvajal explica que lo más importante es no creer que la reconciliación se puede delegar y pensar que uno sí puede ayudar. Explicó que las personas, así no hayan sido víctimas del conflicto, deben intentar dejar atrás el odio y el rencor, y velar por la transformación social. Carvajal cree que se trata de un cambio que va más allá del proceso de paz y se debe ampliar la discusión a otros sectores, pues de nada sirven los esfuerzos actuales si todos los colombianos no trabajan en pro de lograr un cambio social y disminuir los niveles de desigualdad e inequidad que existen en el país. Al final del evento, el plato fuerte será la conversación entre el excomandante de las AUC, Fredy Rendón Herrera, y el exjefe guerrillero Pablo Catatumbo. 

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¿Cómo trabajar para que la sociedad civil asuma un papel determinante en los procesos de reconciliación, a pesar de que muchas personas no fueron víctimas ni tuvieron una participación directa en el conflicto armado?

Independientemente de si la persona fue o no víctima, Colombia es un país con niveles de inequidad y desigualdad muy altos. Creo que una sociedad con estos niveles tiene problemas para salir adelante. Es un problema que también se presenta en países desarrollados como EE.UU., donde la desigualdad crece. Y lograr tener un mejor país dentro de 20 años sin trabajar en disminuir esos índices es poco probable.

¿Qué se puede hacer para trabajar contra la desigualdad?

Cada uno debe buscar la forma de trabajar para disminuir la desigualdad. Una vez, una señora me preguntó sobre qué podía hacer con lo poco que tenía en su metro cuadrado. La respuesta que le dimos es que ella debía ver su entorno y buscar la forma de transformarlo. No importa el estrato, si tiene muchos recursos o pocos. Hay casos en los que personas con condiciones mínimas de vida, que trabajan con las uñas, ayudan a transformar los ambientes de hostilidad en los que viven. No importa si no le sobra la plata a una persona, antes hay muchas que con el mínimo y de acuerdo con sus entornos logran generar cambios. El primer paso para generar reconciliación y disminuir los niveles de desigualdad es cambiar el chip de que uno sí puede ayudar.

¿Cuál es el rol que deben ejercer los empresarios para superar el conflicto?

El empresario puede trabajar desde diversas formas. Por ejemplo, comprar los productos directamente a los campesinos que antes no tenían la oportunidad de hacerlo. También pueden contratar gente o existe la posibilidad de donar. Es muy difícil hacer la lista de los que se debe y puede hacer. Lo importantes es que cada uno debe observar qué capacidades tiene desde su empresa, producto o cadenas de producción para poder colaborar. Insisto en que, si no se cambia el chip, siempre las personas van a encontrar “peros” para no ayudar. Los medios de comunicación deben dar a conocer más historias de personas que ayudan a transformar sus entornos para inspirar a los demás.

¿Por qué es tan importante el apoyo de las empresas para la reintegración de los excombatientes?

Antes de que se firmara el Acuerdo de paz con las Farc conocí una de las casas a las que llegaban los desmovilizados que ingresaban a la entonces Agencia Colombiana de Reintegración (ACR) -hoy Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN). Al hablar con las diferentes personas, uno encontraba todo tipo de casos. Mientras algunos habían sido reclutados por la guerrilla, otros habían entrado con la ilusión de cambiar las cosas. Pero el elemento en común y que los llevó a abandonar la guerra fue que se desilusionaron de la lucha armada y se mamaron de poner en riesgo su vida. Ese miedo a morir fue la motivación de varios para huir.

¿Cómo ayudarlos?

Hay que darles la oportunidad, pero eso solo se logra cambiando la forma de pensar, como lo hizo el alcalde de Cali, Maurice Armitage. Él fue secuestrado dos veces, pero en vez de vengarse, perdonó a sus captores, a uno de ellos le dio trabajo y hasta le pagó el abogado para que lo sacaran libre. No es el único caso, y eso sucedió mucho antes de que él se metiera en política. En cambio, hay otros que en la misma situación quieren matar y comer del muerto. En el fondo, se trata de un tema personal. Por ejemplo, varios que fueron secuestrados dicen que perdonan a los guerrilleros rasos por lo que pasaron, pero no a los comandantes.

¿Cómo lograr el cambio de chip?

En Colombia se está presentando una oportunidad para abordar temas de transcendencia nacional y el Acuerdo de paz nos ayuda a pensar de forma más profunda. Hay personas que solo se quedan peleando por lo que dice uno u otro punto del Acuerdo, y hay un panorama más amplio y real que se está perdiendo. Las cifras son claras: hay menos muertos, menos mutilados por minas. Se avecina una época electoral y en vez de estar discutiendo si a fulano le deben o no dar tantos años de cárcel, no nos hacemos preguntas más profundas sobre cómo mejorar la calidad de vida de las personas que sufrieron por años el conflicto. Si tenemos la oportunidad de abordar temas de mayor importancia para el país, ¿por qué no lo hacemos?

¿Por qué hay tanto temor entre algunos empresarios con la JEP?

No hay que minimizar las dudas jurídicas que puedan tener las personas. No se puede negar que se discutan. No soy abogado ni tengo conocimiento para opinar al respecto. Lo que estoy diciendo es que más allá de preocuparnos si alguien se va o no a pudrir en la cárcel, qué va a pasar con el resto de los colombianos que viven con condiciones mínimas. Al ser uno de los países más desiguales, sorprende que no se esté pensando en temas para afrontar la corrupción y despolitizar ciertos sectores como la educación, la salud y la infraestructura. En mi caso, en temas de servicios públicos, a mí no me importa la ideología del presidente ni del sindicato, lo que me interesa es que podamos otorgar un servicio bueno, barato y confiable. No podemos politizar las discusiones, como sucedió con los colegios en concesión de Bogotá, donde nunca se preocuparon por la calidad del servicio.

¿Cuál cree que puede ser la responsabilidad de los empresarios del Valle en temas que agudizaron el conflicto armado, por ejemplo, el de tierras?

Es muy importante que cada persona se pregunte en qué la embarró. Pero también hay muchos casos de gente que la estaban extorsionando o que tenía que pagar vacunas para que no la secuestraran. Decir que no se resistió a hacerlo es difícil. Sin embargo, es muy diferente decir que ayudó a algún actor armado. Creo que es peligroso que se desate una cacería de brujas muy grande. Eso hay que evitarlo. El país está trabajando en temas de verdad, justicia, reparación y no repetición para conocer qué sucedió con las víctimas del conflicto. Esa parte la entiendo, la respeto y es muy importante. Pero no podemos quedarnos enclaustrados y solo con esos procesos, porque hay que procurar cambiar las condiciones de vida de los ciudadanos.

¿Cuál es el mensaje que hay que dar para lograr la reconciliación nacional y empezar a dar pasos para construir paz en un país que está superando 50 años de conflicto?

Que es un tema importante, que hay que discutirlo y lograr cambios estructurales. También que se deben enfocar los esfuerzos en otros sectores del país, como la educación y la lucha contra la corrupción, porque la puerta está abierta para generar transformaciones en la sociedad, que sigue siendo muy desigual. Y finalmente, debemos seguir los ejemplos de quienes cambiaron el chip y con lo poco que tienen logran impactar los entornos a los que pertenecen. Son ejemplos que deben inspirar a los colombianos a iniciar ese camino y dejar de buscar “peros” a las cosas.