“¿Por qué el Gobierno no hizo el acuerdo humanitario?”: familias de los diputados del Valle

Fabiola Perdomo, Natalie Varela y Diana Echeverry, familiares de tres diputados del Valle secuestrados y asesinados por las Farc, contaron ante la JEP cómo padecieron esta historia. Les pidieron verdad e imposición de acciones de reparación para los responsables.

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Fabiola Perdomo, Natalie Varela y Diana Echeverry dieron sus testimonios a la JEP. / Cortesía JEP.

Fabiola Perdomo empezó su testimonio contando cómo ella había vivido el secuestro de su esposo, Juan Carlos Narváez, diputado de la Asamblea Departamental del Valle. Narró la llamada en la que su esposo le contaba que el Ejército había entrado para sacarlos porque había una amenaza de bomba. Pero eran miembros de las Farc y luego ella lo supo. Por eso, dice, hubo negligencia del Ejército, porque no atendieron los llamados de los diputados para actuar.

Ella, en compañía de Natalie Varela y Diana Echeverry, sobrina e hija de los diputados Rufino Varela y Ramiro Echeverry, respectivamente, presentaron ante la Sala de Reconocimiento de Verdad de la Jurisdicción Especial para la Paz su testimonio oral y tres informes escritos sobre el secuestro y asesinato de 11 de los 12 diputados del Valle que fueron estuvieron en poder de las Farc durante cinco años. Fue entre el 11 de abril del 2002 y el 9 de septiembre del 2007, cuando el Comité Internacional de la Cruz Roja por fin pudo rescatar los cadáveres de quienes habían sido asesinados casi tres meses antes.

La pregunta que repitió durante su testimonio fue por qué el gobierno de Andrés Pastrana y luego de Álvaro Uribe no hizo el acuerdo humanitario que pedían las Farc, es decir, cambiar la libertad de los diputados por la de combatientes de la guerrilla que estaban presos. Esto implicaba, además, despejar militarmente algunas zonas.

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Perdomo presentó un video en el que recopilaba partes de las pruebas de superviviencia de su esposo. En estos leía sus cartas y pedía un acuerdo humanitario con la intermediación de la Cruz Roja. Se lo pidió a los presidentes, diciéndoles que no era posible un rescate a sangre y fuego. “No entendemos por qué las salidas negociadas se hacen con algunos actores armados y con otros no se consideran”, dijo Narváez en uno de los videos. Le escribió también a Álvaro Leyva, quien medió la interlocución de las partes y quien finalmente logró conseguir el rescate de los cuerpos.

Esta mujer también contó que el presidente de entonces, Álvaro Uribe, visitó a las familias cuando llegaron los cuerpos y les dijo lo siguientes: “A ustedes les tocó poner la cuota de sacrificio por este país, Colombia en 20 años se los agradecerá”, lo que les resultó "insultante y doloroso".

“De esta manera, El Estado fue incapaz de garantizarles su libertad, por eso, a pesar de los responsables son las Farc, el Estado es responsable por omisión, porque no hizo lo que debía para devolverlos a la libertad”, dijo Perdomo.

También rindió su testimonio Natalie Varela, sobrina de Rufino Varela, también asesinado. Ella recordó quién era su tío, un hombre del campo que logró estudiar y ejerció varios cargos públicos. Como el diputado Varela no tuvo hijos, sobrinos y hermanos eran su prioridad. Ella también quiere saber la verdad sobre el secuestro, quiere entender por qué no hubo negociación para que los liberaran.

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La presidenta de la sala, Julieta Lemaitre, les dijo que, si bien ellos no investigan el Estado, la Comisión de la Verdad sí puede acceder a estos testimonios y esclarecer qué fue lo que pasó.

Sin embargo, a pesar de que, dijo, “su muerte y la de sus compañeros pudo haberse evitado, no fue en vano, porque queda una paz por construir”.

Diana Milena Echeverry, hija de Ramiro Echeverry, también narró cómo había sido su vida durante los cinco años de cautiverio de su padre y luego de su asesinato. "Yo sé quiénes son los asesinos de mi papá, pero no sé quiénes son más infames: quienes los secuestraron o quienes los dejaron morir en la selva”, dijo refiriéndose al Estado.

Diana, al igual que otros familiares, pudo ir a La Habana durante las negociaciones de paz entre el Gobierno y las Farc y pudo encontrarse con los excomandantes.

 “No tengo odio por las Farc, por la ciudadanía ni por Gobierno. Tengo todas las dudas. Yo necesito saber el día a día de mi papá en la selva”, le dijo a los magistrados y magistradas de la sala.

Ellas también hicieron peticiones, que pueden ser pensadas como formas de reparación en esta justicia restaurativa. “Les pido a las Farc que reconstruyan todas las escuelas que ellos destruyeron en los combates”, dijo Diana Echeverry. “Pedimos sanciones ejemplares en el marco de la Justicia Especial para la Paz, y la construcción de un gran colegio en límites de Pradera y Florida, en honor a los 12 diputados. Que ahí los excombatientes trabajen, pero también para resarcir a estos municipios que han sido estigmatizados. Que el país sienta que este es un paso a la reconciliación”, dijo Fabiola Perdomo, hablando por todas. También pidió que busquen y escuchen la entrevista que ella misma le hizo a “Santiago”, un guerrillero que le contó cómo planearon y ejecutaron el secuestro.

Finalmente, solicitaron que el Estado tome decisiones que contribuyan a mejorar las condiciones de las víctimas del conflicto armado, especialmente en materia de educación y trabajo.