"Los límites al fuero penal militar los ponen las cortes"

El fuero penal militar es uno de los temas de mayor controversia en Colombia en los últimos tiempos; más por desconocimiento que otra cosa, en criterio del capitán de navío (r) Carlos Alberto Dulce. Su libro sobre el tema arroja luces para entender su desarrollo.

carlos_alberto_dulce.jpg

Capitán (r) Carlos Alberto Dulce Pereira, autor del libro “El fuero militar en Colombia”. / Mauricio Alvarado

El capitán de navío (r) Carlos Alberto Dulce fue primero abogado y después integrante de la Armada. Quizá por eso, durante tres décadas prestó sus servicios en la Justicia Penal Militar. Entre 2008 y 2016 fue magistrado del Tribunal Superior Militar. Esa experiencia le permitió impartir cátedra en varias universidades y ahora desarrollar su libro El fuero militar en Colombia: pasado, presente y futuro.

¿Desde cuándo se empieza a tener en Colombia una aplicación del fuero militar?

Desde los tiempos de la Colonia y se consolidó con la Independencia. Desde entonces se ha mantenido hasta nuestros días. Solo tuvo una época que yo llamo de oscurantismo, en vigencia de la Constitución de 1863, porque cada estado federal tenía su fuerza pública y sus normas anexas.

¿Por qué se tiene la percepción de que el fuero militar es sinónimo de impunidad?

Por el desconocimiento que se tiene en el país sobre la evolución de la Justicia Penal Militar y también como resultado de algunas decisiones políticas. En concreto, porque en ciertos momentos de la historia, en la tarea del juzgamiento de civiles por casos de rebelión o sedición, el Estado delegó la justicia a los militares y causó un choque social que dejó dudas.

¿Pero también hubo épocas con exceso de justicia militar?

En varias ocasiones, por la aplicación del régimen de excepción del Estado de Sitio ante situaciones de orden público. Como el Estatuto de Seguridad en la era del presidente Turbay Ayala. Por fortuna, en los últimos tiempos, por compromisos internacionales, se ha venido delimitando la cobertura de esta jurisdicción.

¿Por qué en estos tiempos de transición hacia la paz es importante entender la Justicia Penal Militar?

Porque hace parte de la institucionalidad colombiana. Es necesario superar el desconocimiento y los malentendidos que existen. Y justamente el libro apunta a explicar sus alcances y también a reconocer los cuestionamientos de cada momento histórico. Es cierto que algunas veces los comandantes fueron juez y parte. Pero hoy, gracias a la Corte Constitucional y la Corte Suprema de Justicia, su independencia es plena. De hecho, el comandante de las Fuerzas Militares ya no es el presidente del Tribunal Superior Militar; es un magistrado.

De cara al trabajo de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), ¿por qué es necesario estudiar hoy la Justicia Penal Militar?

Para que se entienda que el fuero militar no es un privilegio de los militares, sino un derecho de los miembros de la fuerza pública a ser juzgados por sus pares. Lo reconoció claramente la Corte Constitucional cuando admitió que quien juzga a un militar debe conocer la institucionalidad en la que se mueve y las normas internacionales que han ajustado su desempeño. Es un examen que consulta por igual la constitución política, las leyes vigentes y los reglamentos militares.

En su criterio, ¿qué modelo internacional considera adecuado?

Después de las dos guerras mundiales, en la mayoría de los países se delimitó la Justicia Militar y, a pesar de lo que se cree, Colombia es un buen ejemplo de evolución positiva. En el pasado hubo ajustes vía Estado de Sitio, pero las reformas de los últimos tiempos han sido aprobadas en el Congreso y en virtud de jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia y de la Corte Constitucional, con acompañamiento del Ministerio Público. Después de la carta de 1991, en contextos como violaciones a los derechos humanos, Derecho Internacional Humanitario o delitos contra personas protegidas, el fuero está delimitado y prevalecen directrices de la justicia ordinaria.

En medio de tantas facultades de derecho en Colombia, ¿por qué no existe suficiente formación en el tema?

Con el paso de los años se ha dado mayor cobertura académica, pero reconozco que falta. Incluso, debería ser materia obligatoria entre estudiantes de Derecho. Hoy, es tan importante como conocer sobre jurisdicción indígena, aun más en una sociedad que hace esfuerzos por pasar la página de la confrontación armada.

¿Qué le dejaron 27 años como integrante de la Armada y administrador de justicia?

La convicción de que ha existido una equivocada percepción de que los mandos militares pueden influir sobre las decisiones de la Justicia Militar. Incluso respecto a anteriores códigos. Hay críticas comprensibles, por ejemplo, los jurados de conciencia o vocales que, en algunos casos, permitieron impunidad. Pero esta tendencia está corregida. Hoy los límites los pone la Corte Constitucional, con base en los principios del DIH y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

¿Cómo fue la experiencia de ser juez de los militares?

Además de enriquecedora, me sirvió para demostrar que la preparación académica que se exige es enorme. Hoy, no solo se requiere ser abogado sino estar especializado. Es más, en la Justicia Militar hay muchos civiles como fiscales o jueces de instrucción. Y un valor agregado: nunca vi un solo caso de corrupción.

¿Es partidario de que en la JEP exista una sala especial para evaluar penalmente a los militares?

Ya no creo que sea viable hacerlo, incluso a través de reforma constitucional. Ha debido existir, pero integralmente como una sola justicia especial para la paz.