Hay grabaciones y videos

Las pruebas con las que la DEA pretende extraditar a "Jesús Santrich”

La Fiscalía General de la Nación divulgó algunas de las evidencias que la entidad de inteligencia norteamericana tiene en contra del exjefe guerrillero.

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Este es el cuadro que “Santrich” le habría mandado al capo Rafael Caro Quintero. / Foto: Óscar Pérez. Cuadro: cortesía Fiscalía

La Fiscalía reveló conversaciones telefónicas, fotografías y videos que evidenciarían la participación de Jesús Santrich en la negociación para enviar 10 toneladas de cocaína a Estados Unidos. Una de las primeras conversaciones que reveló el ente acusador es del 28 de octubre de 2017, en la que al parecer hablan Marlon Marín —detenido ayer junto con Armando Gómez y Fabio Younes Arboleda— y el asistente de Santrich para concretar una reunión.

Ese encuentro, se supone, era con delegados del cartel de Sinaloa. Allí se dice que, para dar mayor confianza a los mexicanos, era necesario que Santrich estuviese en la reunión. “Voy a hablar con el ciego para que él simplemente les diga todo tranquilo, todo bien, todo es con él, todos los negocios es con él y listo güevón”, se oye en el audio que dice el hombre identificado como el asistente de Santrich, cuya identidad no fue revelada.

El 17 de noviembre del mismo año hay registro de otra llamada. En esa ocasión, los participantes serían Marlon Marín y un delegado del cartel de Sinaloa. La clave para referirse a ellos era “los de Sina”. En esa charla aparece la que sería la primera evidencia de que se negociaba para enviar cierta cantidad de cocaína a EE. UU.

“Simplemente se le dice al señor de allá, el del aguacate, y le dice ‘mire, yo ya tengo aquí este efectivo, tengo para 5.000 televisores, tenga los 5.000 televisores’, ¿sí? Y usted entrégueme allá en Quilla, en Barranquilla, me entrega lo otro”, le dice el hombre identificado como Marlon Marín al mexicano.

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Para ese momento, asegura la Fiscalía, ya Santrich le había mandado un cuadro, firmado por él mismo, a uno de los grandes capos del cartel de Sinaloa: Rafael Caro Quintero. “Para don Rafa Caro con aprecio y esperanza de paz”, se lee en la imagen, fechada el 2 de noviembre de 2017. El cuadro, se supone, representaba una “muestra de confianza” por haber sellado el negocio. En otra grabación se oye que Marlon Marín menciona un cuadro que “Trichi”, quien sería Santrich, le había enviado “al papá” de los mexicanos.

En febrero, según la Fiscalía, el negocio ya se había concretado. De acuerdo con la última grabación divulgada por el ente investigador, el 8 de ese mes hablaron Santrich y Marlon Marín, discutiendo una reunión que, se supone, era con delegados del cartel de Sinaloa. “¿Les digo que lleguen a las 5:30?”, le pregunta el hombre identificado como Marín a quien sería Santrich. “Pero si vienes tú también, yo sólo no me reúno con nadie”, le responde Santrich. “Listo, entonces voy a decirles ahorita de una vez. Bueno, mi camarada”, y con esas palabras cierra Marín la conversación.

 

El token comprometedor

La DEA lleva décadas luchando para acabar con los grandes carteles de la droga en todo el mundo y el cartel de Sinaloa, en México, ha sido uno de sus más acérrimos enemigos. Entre sus tareas por reducir a sus integrantes y frenar la exportación de droga a Estados Unidos, también está la de hacerse pasar por los narcos que con tanta insistencia quiere atrapar.

Así lo hicieron agentes del organismo en una operación encubierta que hoy tiene en el ojo del huracán al exjefe guerrillero Jesús Santrich. Uno de los falsos narcos mexicanos es el autor de una foto que podría ser prueba clave de la investigación en contra del exguerrillero, quien es señalado de estar detrás de un plan para exportar 10 toneladas de cocaína hacia EE.UU.

La Fiscalía explicó que la imagen fue tomada en la madrugada del 8 de febrero de 2018 en la casa del propio Santrich en Bogotá —la misma que fue allanada por agentes del CTI el 9 de abril pasado—. El momento que congeló la fotografía es fundamental para la investigación por la cual terminó pedido en extradición el exguerrillero. El día del encuentro, sentados alrededor de una mesa de madera, Santrich se sentó en la cabecera.

A su lado, con una chaqueta de la selección de Colombia, estaba un miembro de “La Familia”, que estaría compuesta por Santrich y tres aliados: Marlon Marín, Fabio Simón Younes Arboleda y Armando Gómez España, conocido con el alias del Doctor, padre de una exvirreina universal de la belleza. Es decir, el grupo que al parecer buscaba exportar 10 toneladas de cocaína a Estados Unidos a cambio de US$15 millones.

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Lo que se acordó durante la reunión en Bogotá no es claro todavía. El ente investigador señaló que esos datos sólo los tienen las autoridades de Estados Unidos. Sin embargo, reveló otros datos claves de cómo se realizó el resto de la investigación en Colombia. Si bien la DEA es la responsable del proceso que hoy tiene contra las cuerdas a Santrich, Colombia ya tenía pistas de sus supuestos negocios.

El CTI prendió sus alarmas cuando empezó a identificar irregularidades en varios contratos de proyectos para la implementación del Acuerdo de Paz. La Fiscalía empezó a indagar quién estaba detrás de los movimientos sospechosos e identificó a Santrich. La fiscal que llevaba el caso ideó un plan para investigar.

Una de las tareas que emprendió fue la de escuchar las llamadas del exguerrillero y de otros miembros de “La Familia”, sin saber entonces que había un posible tráfico de drogas en el panorama. Pronto se dio cuenta de que no era la única que los estaba escuchando y que el lenguaje que utilizaban los mexicanos no era usual: se expresaban con muchos detalles de la operación de narcotráfico que querían lograr, señaló el ente investigador.

Fue así como la encargada del caso le comentó al fiscal Néstor Humberto Martínez sus sospechas de que agentes de la DEA estaban hablando con Santrich, haciéndose pasar como capos del cartel de Sinaloa. El jefe de la Fiscalía hizo sus averiguaciones con agencias internacionales y Estados Unidos le confirmó que estaba detrás de las posibles andanzas del exguerrillero y sus compañeros.