La reconciliación de las Farc y las autodefensas

El 9 de octubre, por primera vez en público, se encontraron un excomandante guerrillero y un exjefe paramilitar. “Pablo Catatumbo” y Freddy Rendón dieron detalles de los acercamientos entre ambos bandos.

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Fredy Rendón Herrera y Pablo Catatumbo.
Nelson Sierra - El Espectador

Luego de que el tableteo de los fusiles no los dejara dialogar por más de 20 años, el secretario político del partido FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común) Pablo Catatumbo y el excomandante de las autodefensas Freddy Rendón Herrera, conocido en la guerra como el Alemán, se encontraron por primera vez en público el 9 de octubre de 2017. Fue una de las postales de la paz que dejó este año, pues ambos exguerreros se fundieron en un saludo fraternal y dieron a conocer al país los procesos de reconciliación que adelantan ambos bandos. Su objetivo: armar el gran rompecabezas de la verdad, pedir perdón a las víctimas, lograr su reparación y garantizar la no repetición de los hechos.

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Alejados de las armas, Catatumbo y Rendón decidieron dar el paso de hacer públicos los acercamientos entre quienes comandaron a la guerrilla y los paramilitares. Fue un proceso que duró más de cuatro años y que sólo se cristalizó cuando el padre Francisco de Roux -hoy presidente de la Comisión de la Verdad en Colombia- sirvió como puente entre quienes fueron amos y señores de la guerra. La reunión tuvo lugar el pasado 19 de julio y estuvieron presentes, por el lado de las autodefensas, Freddy Rendón Herrera, Edward Cobos Téllez, llamado Diego Vecino en su época de comandante, e Iván Roberto Duque, cuyo nombre de guerra fue Ernesto Báez. Por el lado de las Farc estaban Iván Márquez, Jesús Santrich y Pablo Catatumbo. 

“En esa reunión nos dimos cuenta que las diferencias eran que Catatumbo era más grueso y que Iván Márquez era más barbudo, porque queríamos lo mismo: transformar al país. La sociedad necesita tres cosas. La primera es verdad. Que se construya un gran informe para evitar que se repita esta tragedia. La segunda, Justicia para que se reconozcan las responsabilidades. Y la tercera, la reincorporación de los excombatientes a la sociedad civil y su capacidad de participar en política. Nuestros egos no nos permiten que una persona le pueda dar la mano al otro”, señaló Rendón.

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Esa reunión luego fue conocida por los medios de comunicación por una foto. Jamás los protagonistas de ese histórico encuentro habían hablado al respecto. Pero fue durante los primeros días de octubre, en el evento “Verdad y justicia, claves para la reconciliación”, que organizó Colombia 2020 y su capítulo de Justicia para la Paz, que el país logró conocer cómo estos hombres cambiaron las balas por las palabras y pudieron hablar de sus diferencias. “En Cali ya no nos veíamos como contrarios, sino como dos compatriotas que estuvieron en lados distintos, pero que hoy dejamos las armas y buscamos la forma de cómo reconciliar el país y solucionar las diferencias a través del diálogo y no con las armas”, recordó Freddy Rendón. 

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Y así fue. Antes del evento ambos excomandantes se sentaron en una mesa a almorzar y compartir sus experiencias. Parecían dos viejos amigos. En vez de caras largas y serias, como se supondría que estarían dos hombres que por años se intentaron matar, predominaron las risas y los chistes. A su alrededor estaban directivas de la Universidad Javeriana de Cali, líderes sociales, directores de importantes organizaciones y víctimas. Es más, en la conversación entre Freddy Rendón y Pablo Catatumbo había un tercer participante: Jaime Palmera, hermano de Ricardo Palmera (más conocido como Simón Trinidad), quien se considera una víctima del conflicto y hoy trabaja en varios proyectos de reconciliación. 

Para Rendón y Catatumbo se convirtió en una normalidad encontrarse cara a cara. Atrás quedaron los temores y las tensiones, pues el objetivo de los líderes de ambas estructuras es construir la verdad de cómo Colombia se convirtió en una fosa común. Durante su intervención en el conversatorio, ambos coincidieron en que todos los actores del conflicto deben asumir sus responsabilidades, pues es ingenuo pensar que paramilitares y guerrilleros son los únicos responsables en medio siglo de violencia. “Quienes hemos estado enfrentados en la guerra nos reconciliamos más fácil. Con los generales de la Fuerza Pública nos pasó lo mismo. Uno encuentra más generosidad y más grandeza en los excombatientes que aquellos que no participaron, pero sí atizaron el conflicto, y se beneficiaron de él”, dijo Catatumbo durante el evento. 

En ese conversatorio los dos excomandantes hicieron compromisos con las víctimas. Pablo Catatumbo le dijo a Bertha Fríes, la líder de las víctimas del atentado al Club El Nogal, que las Farc cumplirían con los siete puntos del pacto al que se comprometieron el día del encuentro privado que sostuvieron con algunos de los afectados por el carro bomba que estalló el 7 de febrero de 2003. Entre los compromisos está realizar un acto de perdón público, contar a quién iba dirigido el atentado en el que murieron 38 personas, quiénes fueron los autores materiales del hecho y quiénes les abrieron las puertas del club.

A su vez, Freddy Rendón le prometió a Bertha Fríes que resolvería sus dudas sobre la hipótesis de que el atentado al Club El Nogal se originó porque supuestamente en ese lugar dormía el excomandante de las autodefensas Salvatore Mancuso. Rendón le dijo que averiguaría con exjefes paramilitares que están en las cárceles de Estados Unidos para encontrar la verdad sobre estos hechos. Finalmente, tanto Pablo Catatumbo como Freddy Rendón, recibieron de manos de las víctimas, lideradas por Jorge Tovar, hijo de Rodrigo Tovar, quien en la guerra fue conocido como Jorge 40, unas manillas tejidas por mujeres de la Sierra Nevada víctimas del paramilitarismo como símbolo de reconciliación. 

“Una cosa muy positiva después del encuentro, entendiendo que estamos en un país con mucha polarización entre quienes se hacen llamar de derecha o de izquierda, es que he recibido buenos comentarios desde todos los sectores por lo que hemos estado haciendo con los líderes de las Farc. Hace 15 años no se podía ver esto, que nos sentáramos en un escenario para hablar de cómo podemos vivir en armonía y construir país, no con las armas sino de la mano de la sociedad. Creo que, en este país, si podemos soportar una lucha de más de 50 años, podremos ser capaces en los próximos 20 años lograr la reconciliación que tanto anhelamos”, le dijo a Colombia 2020 Freddy Rendón tras analizar lo que fue el evento en Cali. 

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Hoy los líderes de las Farc y excomandantes de las autodefensas siguen encontrándose en distintos escenarios y para 2018 tienen la idea de adelantar dos proyectos. El primero es generar espacios de encuentro y reconciliación entre excombatientes de ambos bandos que viven en los mismos territorios. “La idea es que las personas que formaron parte de la guerrilla y los paramilitares puedan ser vecinos y no vivan en distintas orillas de un río”, contó Rendón. Y el segundo es realizar un trabajo conjunto para ayudar a las madres de los excombatientes que cayeron en combate y que sus cuerpos no pudieron ser recuperados. 

Este proceso de reconciliación entre exguerrilleros y exparamilitares tiene como objetivo demostrarle a la sociedad civil que ellos ya abandonaron la guerra. Esperan que con sus acciones no vayan más niños a la guerra, no se pongan más minas antipersonales y no se alimente más la desigualdad entre la gente que vive en las ciudades y quienes viven en el campo. “Tenemos una obligación con la población de mandar mensajes positivos, de reconciliación y que sirvan para que se conozca todo lo que sucedió en el pasado”, concluyó Freddy Rendón.