El reto está en la inversión social y presencia estatal

La paz potenciará el PIB: Departamento Nacional de Planeación

De acuerdo con Planeación Nacional, el país podría tener un crecimiento de hasta 5,9 % con la firma de la paz y la terminación del conflicto.

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El presidente Juan Manuel Santos durante la instalación del Foro “Los dividendos de la paz”.
El presidente Juan Manuel Santos durante la instalación del Foro “Los dividendos de la paz”.
Presidencia

Desde que dio inicio el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc en La Habana (Cuba), el presidente Juan Manuel Santos emprendió una campaña de pedagogía para explicar a todos los sectores del país los múltiples beneficios que traerá para Colombia el fin del conflicto armado. El tema va más allá de la reducción de la confrontación y el desescalamiento de la violencia y pasa por un aspecto fundamental: el crecimiento económico como máxima ganancia en un escenario de posconflicto.

Y las cifras así lo comprueban. De acuerdo con un estudio presentado por el Departamento Nacional de Planeación (DNP), el crecimiento potencial del Producto Interno Bruto (PIB) del país podría alcanzar tasas anuales del 5,9 %, una cifra superior al nivel de crecimiento potencial actual del 4%.

El avance en la materia se explicaría, según Planeación, por dos factores claros: uno interno, derivado del aumento de la tasa de inversión y el consumo de los hogares que impulsarían el crecimiento de la economía; y uno externo, reflejado en mayor inversión extranjera. Con las variantes sobre el tablero, las cuentas del Gobierno apuntan a que el dividendo de la paz se encuentra entre 1,1 y 1,9 puntos porcentuales de mayor crecimiento económico.

“Aplicando este resultado a la economía colombiana se tiene que un dividendo de 1,9 puntos porcentuales adicionales implica una tasa de crecimiento potencial del 5,9% en un escenario de paz, que se basará principalmente en la mayor confianza en el futuro del país”, explicó el director del DNP, Simón Gaviria Muñoz.

Para hacer el cálculo, Planeación utilizó una metodología comparativa y de cruce de datos en la que se estudiaron las experiencias generales de 117 países que también tuvieron conflictos armados y puntualmente de 36 en los que se les dio fin, o bien por negociaciones de paz o por victoria militar. Los resultados del filtro arrojaron una muestra de 18 países en los que se dio un proceso de paz similar al de Colombia y en los que la terminación del conflicto tuvo un importante impacto en variables relacionadas con el desarrollo económico.

Por eso la insistencia del presidente Santos al señalar que la terminación del conflicto significará un cambio radical para el país en todos los frentes pues, además, los recursos que hoy se destinan a la guerra, podrán ser redirigidos a otros aspectos claves. “No hay mejor negocio para el país que esta paz, se nos abren unas oportunidades enormes. Este año esperamos crecer alrededor del 3%, un poquito más, sigo siendo optimista en esa cifra, entonces en lugar de estar creciendo al 3, estaríamos creciendo al 4,5%. Eso hace toda la diferencia”, indicó el mandatario durante la presentación del informe del DNP.

Por su parte, los empresarios y banqueros coinciden en que la paz genera riqueza y, en consecuencia, el posconflicto se paga solo. El criterio general es que en la medida en que se ha ido reduciendo la intensidad de la guerra, ha mejorado sustancialmente el crecimiento económico de las regiones y prueba de ello es que las 100 mil viviendas que regaló el gobierno Santos se pudieron construir en 250 municipios.

Sin embargo, queda sobre la mesa la necesidad de replantear el gasto público y focalizarlo en aquellas zonas donde más estragos ha causado el conflicto y en las que, una vez se firme la paz, hay que llegar con políticas públicas para mejorar el ingreso, la inversión y la productividad.

Para Salomón Kalmanovitz, decano de Economía de la Universidad Jorge Tadeo, ese es precisamente el desafío principal para la institucionalidad en un escenario posacuerdo: “El Gobierno no puede llegar con dádivas sino con inversión y fortalecer sus sistemas tributarios y catastrales para mejorar los ingresos de los municipios y departamentos”.

El papel de lo territorial es fundamental y en eso concuerda Ana María Ibáñez, decana de Economía de los Andes, quien insiste en que “el Estado tiene que llegar con recursos y con inversión, pues la mayoría de municipios y de sus gobiernos han estado capturados por los grupos criminales. Una vez se firme la paz se tiene que sentir la llegada de la inversión y la seguridad. Hay que rescatar los derechos de propiedad y volver realidad la restitución de tierras”.

Para tales fines, la paz requiere una alianza estratégica público-privada que —de acuerdo con el presidente de Bancolombia, Carlos Raúl Yepes— ayudará a articular esfuerzos que permitan la inclusión social de quienes han estado marginados por cuenta del conflicto. “Hay que perderles miedo a los desmovilizados, hay que cambiar la mentalidad de los colombianos. Los desmovilizados tienen familia, esposas, hijos, expectativas y hay que incluirlos en igualdad de condiciones. En Bancolombia ya iniciamos esa tarea llegando con capital semilla. No nos podemos quedar en iniciativas individuales, esto tiene que ser colectivo. Los costos de la guerra son mucho más altos que los de la paz”, concluyó.