El impacto de la paz en la economía colombiana

El crecimiento de la economía no está directamente ligado a la firma del acuerdo de paz, sino al éxito de los programas de reinserción de los guerrilleros, la inversión en infraestructura nacional y la capacidad del Estado de controlar las bandas criminales, entre otras.

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Archivo - El Espectador

Ahora que se anuncia la posible firma del cese al fuego bilateral entre las Farc y el Gobierno, muchos se preguntan cuál sería el impacto de la paz en la economía. Y con toda la razón. Colombia es un caso único en el mundo para estudiar la relación entre la violencia del conflicto armado y el crecimiento económico. Además los colombianos quieren saber si tendrán dividendos de la enorme inversión que se está haciendo. Pero, mientras el Gobierno afirma que el PIB aumentaría un 1,9%, estudios de la Universidad de la Sabana dicen que esta cifra es demasiado optimista.

Estas dos investigaciones han tenido en cuenta la macro economía dividida por los sectores productivos (construcción, agro, servicios, etc.). No han estimado los impactos en la economía local y departamental. Investigadores de las universidades de la Sabana y Javeriana se juntaron con el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac) para explorar las consecuencias del conflicto armado y el crimen organizado en los ingresos de una economía departamental. ¿Conclusión? El crecimiento de la economía no está directamente ligado a la firma del acuerdo de paz, sino al éxito de los programas de reinserción de los guerrilleros, la inversión en infraestructura nacional y la capacidad del Estado de controlar las bandas criminales, entre otras. Es decir, depende del posconflicto.

Los investigadores encontraron que, si se llegara a reducir el conflicto armado a un 100%, el Producto Interno Bruto (PIB) departamental podría aumentar 4,4 puntos porcentuales. Es decir que, si en los últimos años el PIB de los departamentos ha crecido un 3,8% pasaría a crecer un 8,2%.

Este crecimiento tendría cinco explicaciones. La primera es una que se ha mencionado en varios estudios anteriores: que, en un eventual escenario de posconflicto, el Gobierno tendría un menor gasto en seguridad y ese dinero se podría invertir en la infraestructura rural que hace falta, lo que a su vez aumentaría los ingresos. La segunda cuantifica la porción de capital (físico y humano) que los grupos insurgentes no destruirían. Lo que lleva a la tercera: el capital que se podría ahorrar al no invertirse arreglando infraestructura dañada por los enfrentamientos.

“Para alcanzar este dividendo de la paz es vital que no prolifere el crimen organizado. Eso se llevaría las ganancias de la paz. En la etapa de posacuerdo el Gobierno deberá fortalecer la capacidad de la fuerza pública para mejorar la seguridad y evitar la reincidencia. Estos dividendos no se verán con una firma y ya, se deben construir para verse a largo plazo”, explicó el profesor Édgar Villa, quien lideró el estudio.

Las últimas dos mejoras que, según el estudio, traería un posconflicto exitoso sería que las familias y la fuerza pública ahorrarían dinero al no tener que pagar vacunas, extorsiones ni rescates de secuestros. Por último, los investigadores pronostican que la tecnología crecería y permitiría un crecimiento exponencial de algunos sectores productivos, como sucedió en otros países donde se alcanzó la paz.

La gran diferencia que, según el profesor Villa, les permite tener una visión tan optimista sobre los dividendos de la paz, es que ellos analizaron y cuantificaron los daños departamentales causados por la guerra y el gasto que eso representa para cada provincia. Luego supusieron que ciertos factores ya no estarían en un escenario de paz. No observaron la representación general de cada sector de la economía como la construcción, el agro o los servicios, que además son impactados por muchos otros factores además de la violencia.

El profesor Villa afirma que, aunque es imposible predecir todos los movimientos de la economía, sí se pueden hacer unos supuestos realistas en un modelo de paz y cuantificarlos con un modelo económico.  “Los colombianos pueden esperar que, a largo plazo, la paz traiga un crecimiento de la economía. Eso mejorará su calidad de vida”, concluye. 

 

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