Representan el 94 % del tejido empresarial del país

El 65 % de las pymes apoyan la paz

Rosmery Quintero, presidenta nacional de Acopi, se refiere a la influencia de las pequeñas compañías en la economía y reconoce su papel en el posconflicto.

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Rosmery Quintero, presidenta nacional de Acopi.
/ Cortesía

¿Cuál es la situación actual de las pymes en Colombia? ¿Qué representan para la economía nacional?

Según nuestros datos, en este momento hay 2,3 millones de pymes en el país, las cuales representan cerca de 94% del tejido empresarial, aportan 67% del empleo y generan 30% del PIB.

¿Cuáles son las diferencias técnicas entre las micro, medianas y pequeñas empresas?

Según la Ley 590 de 2000 y la Ley 905 de 2004, en Colombia, la microempresa tiene menos de 10 trabajadores y sus activos totales son menores a 500 salarios mínimos mensuales. La pequeña empresa tiene entre 11 y 50 trabajadores y sus activos totales son más de 500 salarios mínimos mensuales y menos de 5,000. La mediana empresa tiene entre  51 y 200 trabajadores y sus activos totales son más de 5,000 salarios mínimos mensuales y menos de 15,000.

Estudios aseguran que pese a la influencia y a la magnitud de las pymes en la economía del país, la mitad se quiebra después del primer año y solo 20% sobrevive al tercero ¿Es cierto?

Si, es cierto. En Colombia el porcentaje de micro, pequeñas y medianas empresas que sobrevive y logra un crecimiento sostenible es muy bajo. Sin embargo, hay que mirar con detenimiento la naturaleza jurídica de cada pyme porque cerca de 80% de estas son microempresas. Entonces, de la misma manera en que es mucho más fácil montar una microempresa que una pequeña o una mediana, es más fácil que se acaben o se quiebren rápidamente.

¿Por qué las microempresas desaparecen tan rápido?

Una cosa es montar una empresa con unidad de negocios, gerente, equipo técnico y todas las condiciones y conocimientos necesarios, y otra, son las microempresas que en Colombia responden a alguna urgencia económica familiar que impide la planeación estratégica. En ese sentido, nacen con poca formación y poca experiencia. Además, creo que aún no saben manejar una estructura de costos apropiada. En general, las microempresas no tienen el conocimiento suficiente y no piden el acompañamiento ni la asesoría necesarias. Sin embargo, creo que una de las limitaciones fundamentales que impide la consolidación de las microempresas en la economía del país es la ignorancia en temas de mercadeo. Para las microempresas es muy difícil ganarse un porcentaje de la torta del mercado porque para lograrlo se necesita ser consistente, persistente y, sobre todo, tener una estructura mínima en tecnología.

Un reciente informe de la universidad EAN afirma que los mayores desafíos del sector están, como usted lo acaba de mencionar, en la falta de planeación, innovación  y uso de nuevas tecnologías. ¿Cómo se pueden capacitar los microempresarios en estas áreas?

El ecosistema empresarial colombiano tiene hoy unas condiciones distintas. Hoy contamos con el apoyo económico del Ministerio de comercio, industria y turismo, de Innpulsa Colombia y de otras instituciones que nos permiten acceder a financiación y cofinanciación estratégica mucho más fácil. Además, ahora hay más oportunidades para que el pequeño empresario pueda acceder a distintas herramientas de formación y acompañamiento con el Sena o ProColombia. Creo, en última instancia, que las pymes necesitan la asesoría de expertos en la consolidación de proyectos y deben aprender a usar apropiadamente, con precaución y serenidad, los recursos de cofinanciación que el Estado ofrece.

¿Usted cree que es posible entablar relaciones de cooperación entre las pymes y otros sectores de la sociedad, como la academia?

Totalmente, creo que dentro de las pymes es necesario construir la cultura de la innovación. Necesitamos talento humano, investigadores y apoyo permanente de las universidades. Yo creo que el sector mipyme se está transformando; está rompiendo las barreras que hacían más difícil el diálogo entre el sector educativo y el sector empresarial. En este momento, tenemos muchos programas de capacitación con el Sena y con Colciencias para terminar de consolidarnos como una de las áreas más influyentes en la economía nacional.  Además, los recursos de las regalías de las gobernaciones nos han servido para implementar modelos de innovación y emprendimiento en la pequeña y mediana empresa. No obstante, a pesar de que en los últimos años las condiciones para las pymes han mejorado, todavía hay obstáculos que dificultan nuestro desarrollo. Por ejemplo, la complejidad de las normas que reglamentan y regulan nuestro funcionamiento es absurda. Muchas veces el empresario no invierte suficiente tiempo en la estrategia para crecer apropiadamente por estar apagando incendios que se generan de una normatividad muy complicada. Mientras nuestras reglas están basadas en documentos que exceden las 3000 páginas, en europa esos mismos documentos no superan las 100 páginas.

¿Quieren que las normas que regulan las pymes sean más sencillas?

Claro, algo que nos hemos metido en la cabeza acá en Colombia es que todo lo tenemos que legislar, y yo creo que la legislación debe tener solo unos mínimos y unos máximos y dejar un espacio de negociación y concertación entre empleador y trabajador, entre la ciudadanía. Creemos que con normas vamos a crear cultura, pero la cultura se crea en las acciones cotidianas, en el diario vivir, con el ejemplo.

¿Existen experiencias de microempresas que se hayan asociado para sobrevivir?

Sí, si miras las zonas rurales, Acopi ha jugado un papel muy importante en la creación de la cultura asociativa. En el campo encuentras la aplicación de todos los sistemas de economía solidaria,  asociaciones y cooperativas de diferentes actividades productivas como lácteos, pesca o agricultura. Estas experiencias han permitido que las pymes agrarias tengan más sostenibilidad porque el mensaje que va detrás del trabajo asociativo es: “si yo no tengo todas las capacidades, si mis capacidades son limitadas, yo me sumo a otros porque juntos somos más fuertes”. En Colombia eso se ha ido mejorando poco a poco, hemos logrado mayor dinamismo en empresas de menor escala, pero la idea es acelerar el crecimiento de compañías más grandes a través del encadenamiento de valor agregado. Creemos que hace falta mayor realización en el negocio para poder llegar a los mercados internacionales de manera más representativa.

Tengo entendido que la tasa de exportación de las pymes es solamente del 5% ¿Cuáles son las estrategias para fortalecer ese campo?

María Claudia Lacouture, ministra de Comercio, industria y turismo, nos ofrece una serie de herramientas para el incremento de la productividad, el incremento de exportaciones no tradicionales y la formalización empresarial. La idea de esta iniciativa es brindar mayores recursos para poder cumplir las metas que nos hemos trazado. En concreto, el ministerio va a llevar a cabo un programa para atender 500 mipymes a nivel internacional con acompañamiento técnico y asesoría jurídica y comercial, el objetivo final es que las exportaciones no tradicionales se incrementen en unos 30 mil millones de dólares.

¿Cuál es la postura del gremio frente al proceso de paz?

El 65% de las empresas afiliadas a Acopi apoyan el proceso de paz.  En una encuesta que hicimos recientemente, nos dimos cuenta de que la mayoría de los empresarios manifiestan estar dispuestos a ayudar en la construcción de un ambiente de paz y reconciliación en el país.  Sin embargo, aún hay un porcentaje de pequeños empresarios que cree que Colombia todavía no está preparada para enfrentar la desmovilización de 15 mil miembros de las FARC-EP, reconoce que incluso a pesar de los altos costos salariales y las cargas tributarias, es necesario buscar la forma de ofrecer un empleo digno a los posibles reinsertados.

En ese sentido ¿Qué aportes pueden hacer las pymes en la construcción de un país en paz?

Acopi lleva 4 años trabajando de la mano con la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR) y hemos realizado una serie de actividades para invitar al sector empresarial a que vincule personas reintegradas a la vida civil que tengan la formación técnica apropiada.  Además, estamos trabajando en la construcción  de una red de maquinaria que pretende que los futuros emprendimientos empresariales de excombatientes puedan usar la las herramientas de trabajo que las pymes afiliadas a nuestro gremio ya no están usando. Por último, hemos generado algunas unidades empresariales -individuales y asociativas- en las que han participado conjuntamente exparamilitares, exguerrilleros y víctimas del conflicto.

¿Puede contarme más sobre esas experiencias?

Si, fue un fenómeno muy interesante que se dio en municipios del Caribe en torno a pequeñas empresas piscicultoras. Exguerrilleros y exparamilitares, vinculados a programas de la ACR, crearon un pequeña empresa con desplazados víctimas de la violencia. Cada quien colocó el capital al que tenía derecho y crearon una sola unidad empresarial. Incluso, el dueño de una finca cercana facilitó los cuerpos de agua para que los nuevos empresarios hicieran su labor