El daño nunca se supera: Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos

Gloria Luz Gómez, que lleva 35 años luchando contra la desaparición forzada en Colombia, habla sobre la esperanza que suscita la creación de la Unidad de la Búsqueda de Desaparecidos y de la Comisión de la Verdad. Sin embargo, hace varias advertencias para que estas instituciones cumplan sus mandatos y no terminen siendo fortines burocráticos de los políticos.

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Gloria Gómez lleva trabajando 35 años contra la desaparición forzada en Colombia./ Gustavo Torrijos.

La Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Asfaddes) nació en 1982 a raíz de la desaparición forzada de 12 personas, en su mayoría estudiantes de las universidades Nacional y Distrital, en una desaparición secuencial que empezó el 4 de marzo y terminó el 15 de septiembre de ese año. El caso se conoce como Colectivo 82, lo perpetró el F2 que era un organismo de inteligencia de la Policía

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Los familiares de esos desaparecidos, junto con estudiantes universitarios que eran sus compañeros, empezaron a organizar la Marcha de los Claveles Blancos que recorría la carrera séptima de Bogotá, hacía una parada en la Procuraduría y terminaba el recorrido en la Casa de Nariño. La primera marcha se llevó a cabo el 4 de febrero de 1983, era jueves a las 12 del día, bajó la consiga “¡Que nos los devuelvan vivos porque vivos se los llevaron! Juicio y castigo a los responsables”. Su ejemplo eran las madres de la Plaza de Mayo en Argentina que marchaban por Buenos Aires todos los jueves a medio día exigiéndole a la dictadura militar que les devolvieran a sus hijos desaparecidos. 

Asfaddes, además, se inventó una manera de visibilizar a sus familiares: instalar galerías en lugares públicos con las fotos de ellos. Ese fue su símbolo y su marca. “Empezamos a hacer ese ejercicio creyendo que la lucha iba a ser momentánea. Creíamos que ellos iban a regresar y que el dolor iba a superarse”, cuenta Gloria Luz Gómez, secretaria general de la asociación. Sin embargo, el golpe de realidad fue atroz. A dos, Antonio Medina y Bernardo Acosta, los encontraron asesinados y con signos de tortura y a los otros 10 todavía, a 35 años de su desaparición, los están buscando.

La lucha no ha sido fácil. El hermano de Gloria, Leonardo Gómez, que era uno de los líderes de las Marchas de los Claveles, fue desaparecido el 14 de noviembre de 1983. Cuatro días después lo encontraron con evidentes señales de tortura y un tiro de gracia. A pesar de esa tragedia, Gloria siguió en la lucha por encontrar a los desaparecidos forzosamente que en Colombia son alrededor de 60 mil.

Desde hace 35 años ella trabaja con los familiares de víctimas de desaparición forzada. Desde el 82 Asfaddes les ha hecho llegar a las mesas de conversación entre el Estado y grupos armados una serie de peticiones frente al tema de la desaparición forzada. Ella fue personalmente a La Habana, donde planteó la necesidad de una Unidad de Búsqueda y de una Comisión de la Verdad. Ambos puntos quedaron en el acuerdo.

Hablamos con Gloria sobre las luces y sombras en el cumplimiento de esos compromisos y sobre el drama que siguen enfrentando los familiares de más de 60 mil desaparecidos forzosamente que, se estima, hay en Colombia.

¿Cuál es el gran reto de la Unidad de Búsqueda de desaparecido que se creó a partir de los acuerdos entre el Gobierno y las Farc?

En Colombia no hemos podido establecer realmente el número exacto de personas desaparecidas porque hay subregistro, porque quien tipifica la conducta es la Fiscalía y dependiendo del funcionario se reconoce o no. La desaparición forzada nace como una modalidad represiva, de control y terror. No es propiamente en el conflicto donde desaparecen a las personas, es producto del conflicto social y político porque son líderes sociales, campesinos y estudiantiles o personas que sin ninguna justificación fueron desaparecidos, muchos de ellos solamente por transitar por territorios donde se desarrolló el conflicto armado. La desaparición forzada no solamente ha sido utilizada para reprimir a opositores políticos y militantes de izquierda, sino que ha sido y todavía es utilizada para generar terror y miedo. Las familias no quieren denunciar porque son amenazadas y por todas estas situaciones, entonces se quedan muchos casos que nadie conoce y solo la familia lleva el calvario y el sufrimiento de la ausencia de su ser querido.

Como decía Eduardo Umaña Mendoza, la lucha de los familiares de desaparecidos es una lucha de soledades. En el 82 éramos un puñado de familiares con un puñado de estudiantes a los que la Policía nos perseguía. El daño nunca se supera.

¿Los diálogos de La Habana fueron la primera negociación en la que se pudo sentar a hablar con las partes?

Sí, pero anteriormente eran otras formas. Creo que por primera vez en la historia de este país las víctimas, tanto del Estado como de la guerrilla, pudimos hablar y expresar nuestra preocupación y nuestra exigibilidad. Asfaddes llevó a la mesa de La Habana un documento con unas propuestas básicas: pedimos que se creara un mecanismo se dedicara exclusivamente a la búsqueda. Lo más importante para los familiares es buscarlos, encontrarlos, que nos los entreguen en condiciones de dignidad y saber la verdad. Eso es más importante que la búsqueda de la justicia. Yo creo que la justicia pasó a un segundo plano o a un tercer plano.

Surgió la unidad de búsqueda, identificación y entrega digna. Creo que el Comunicado Conjunto #62 recoge lo esencial de las propuestas de los familiares. Como Asfaddes planteamos este instrumento y la comisión de la verdad.

¿Por qué es tan importante la verdad?

Saber la verdad nos permite cicatrizar algunas heridas, pero aprender a vivir desde la memoria. En la mesa también planteamos un instrumento que creo que la mesa no lo recogió que se trata de crear un mecanismo que obligue a los medios de comunicación a resarcir el daño y que asuman un compromiso de la construcción de la paz desde la dignidad. Los medios de comunicación son responsables de lo que pasó en este largo conflicto y lo que sigue pasando porque cada que tenían un galón de combustible se lo echaban a la hoguera. Además, le quitaron la dignidad a las víctimas, nos han pisoteado, nos han denigrado y desconocido.

¿Qué expectativas tienen con la creación de la Unidad?

Las expectativas que tenemos es que la Unidad es que sea técnica y ejecutiva y se dedique exclusivamente a buscar a los familiares, identificarlos y entregarlos dignamente.. El acuerdo recoge en el comunicado y en la Unidad varios de estos aspectos. Habla de la importancia del banco de perfiles genéticos, de los procesos de identificación y de la participación efectiva de las víctimas.

¿Cómo debe ser esa participación de los familiares de los desaparecidos?

¿Quién sabe buscar a los desaparecidos? ¿Quién los ha buscado? Los familiares, no los funcionarios porque ellos hacen trabajo de escritorio. Ni siquiera el CTI ha aprendido a buscar a los desaparecidos porque son sordos frente a lo que nosotros los familiares les decimos: Nosotros los hemos buscado porque así nos nace. El papel de los familiares es fundamental, pero no como convidados de piedra.

¿Y qué preocupaciones tienen?

El acuerdo dice que las víctimas son el centro y que deben ser tenidas en cuenta, pero yo siento que la Unidad la quieren llenar de una burocracia que no necesitamos. Lo que necesitamos es que esta unidad se rodee de profesionales de diferentes disciplinas que tienen que ver con todo esto: antropólogos, geólogos, odontólogos para ir a donde están los enterramientos. Pero sobretodo que se dediquen a sacar todos los cuerpos no identificados que están en las fosas comunes de los cementerios municipales. Ahí hay un altísimo porcentaje de personas desaparecidas. El Comunicado Conjunto # 62 hablaba en la primera parte de acciones de confianza, se intervino tibiamente unos cementerios, pero nosotros creemos que en los cementerios en los que hay mayor cantidad de desaparecidos no se han tocado. Además deben ser tocados todos porque todos los que están en condición de no identificados deben devolvérsele la identidad.

La composición del equipo de la Unidad no se puede dar por vía de las cuotas políticas y que no suceda lo que ha pasado con la Comisión de Búsqueda que se creó y se volvió un ente que no ha respondido en su totalidad a los retos, pero lo más grave es que se le puso comisión de búsqueda de personas desaparecidas y no tiene facultades para buscar. La comisión es un órgano de impulso a las investigaciones. Lo que queremos es que la Comisión de Búsqueda siga impulsando las investigaciones en los procesos penales y la Unidad que se dedique a buscar.

¿Qué se necesita para que eso se dé?

Que el Gobierno nacional muestre su voluntad política fortaleciendo y entregando los recursos necesarios para esta labor. Se necesita un Instituto de Medicina Legal fortalecido con profesionales y con todo lo necesario para que puedan apoyar toda la labor de identificación. El banco de perfiles genéticos no puede seguir siendo una cosita ahí minúscula producto del esfuerzo de unos genetistas y de unos científicos que están muy comprometidos, pero que trabajan con las uñas. Además, la Unidad debe tener una estructura física donde tiene que haber un equipo permanente de antropólogos que estén trabajando todo el proceso de identificación

La Unidad tiene un carácter que nos parece que es muy importante, que lo diferencia de la comisión y es su carácter extrajudicial y humanitario. Ante todo rescatando los cuerpos, identificándolos y se alivia el dolor de las familias entregándolos en condiciones de dignidad.

¿Cómo ve el proceso de conformación de la Unidad?

Nos han tenido mucho tiempo con la escogencia del director y esperamos que no nos impongan una persona de escritorio. Se necesita una persona que conozca del tema, pero también del drama de las familias, de su experiencia, conocimiento y sabiduría. Que sea humilde para comprender y aceptar que los familiares somos sabios en todo este caminar.

Un director o directora que se dedique a buscar y que se rodee de un equipo de personas expertas que tengan actitud de escucha, una actitud y un compromiso ético porque las entidades se vuelven burocráticas y al final son las cuotas de Sutano y de Fulano y al final se contratan personas que no tienen ni la menor idea. Lo digo por instituciones como la Unidad de Víctimas.

Usted dice que los cementerios en los que más debe haber cuerpos sin identificar ¿Cuáles son?

Nosotros creemos que uno de los pirmeros cementerios que debe intervenir la unidad es el de Tibú (Norte de Santander), también el de Bello (Antioquia), también se tienen que rescatar todos los cuerpos que están en Cementerio del Sur (Bogotá) y otros más.

¿Cuál debe ser el rol de la sociedad civil para que esto funcione?

La sociedad civil se debe comprometer a rechazar la desaparición forzada porque todavía se sigue desapareciendo. También le debe exigir al Estado colombiano y al gobierno que viene que se garantice la calidad en todo este proceso y en el cumplimiento de los acuerdos. Hasta ahora están los de las Farc, que los han deformado bastante, y esperamos que los acuerdos con el ELN también arrojen unas posibilidades de empezar a construir la paz. Hay que construirla buscando a los desaparecidos, entregándolos en condiciones de dignidad, no desapareciendo y no asesinando a líderes y a defensores de derechos humanos

¿Cómo ser efectivos en la búsqueda?

La Unidad debe apoyarse en lo que ya existe, no puede arrancar de cero. La Unidad es transitoria, va a estar por 20 años. Se tiene que empezar trabajando sobre el registro nacional de desaparecidos, en donde hay unos 60 mil casos de desaparición forzada. También tiene que seguir el protocolo de entrega digna y el plan de búsqueda que es una herramienta que se puede ajustar a lo extrajudicial.

La Unidad tiene la necesidad de arrancar con una información sólida, verificada y constatada. Nosotros creemos que la Unidad tiene que buscar en los cementerios primero que todo, más que en los enterramientos a campo abierto. No se pueden repetir los errores de la Ley 975 de 2005 que se fue a campo abierto a sacar y a sacar cuerpos sin saber a quién iban a buscar porque lo hicieron en territorios donde no había casos documentados. Se debe arrancar por los casos documentados, muchos de esos en territorios donde se sabe que fueron llevados a los cementerios.

¿Qué tan dispuestos ves a los actores que tienen responsabilidad sobre este tema?

Tenemos muchas dificultades para que la Policía y el Ejército entreguen la información necesaria. Me parece que esas exigencias que se le hacen a la guerrilla se le deben hacer al Ejército y a la Policía y que nos entregue la información de dónde están nuestros familiares. Los crímenes de Estado casi los dejan por fuera porque se ha enfatizado mucho en los crímenes de la guerrilla. Los crímenes de Estado son muchos. Así nació la desaparición forzada, eliminando a los opositores. 

Hace un rato decía que la lucha se está complicando…

Para los familiares de los desaparecidos no es fácil compartir con su verdugo, en los casos que sabemos que fueron organismos de seguridad del Estado, que porque estamos en reconciliación. Nos reconciliamos con los enemigos o con los que directamente nos han hecho daño, pero en el caso de la desaparición forzada no nos los han identificado, no nos los han puesto al frente. No se puede utilizar el proceso de paz para que tengamos que soportar imposiciones o agresiones.

Nosotros sabemos que hay víctimas de lado y lado, pero también sabemos quién ha sido por acción directa o por omisión el responsable de eso: el Estado. Nosotros somos víctimas de crímenes de Estado. no nos pueden venir a manejar que estamos en tiempos de paz y de reconciliación. No es verdad, nosotros todavía no estamos en eso. Nosotros estamos transitando en un proceso hacia la construcción de la paz. La paz no puede ser utilizada para que nosotros bajemos las banderas que nos han caracterizado.

El país atraviesa un tiempo histórico de camino a la paz ¿El tiempo de las víctimas es otro por todas esas heridas que hay por cicatrizar?

Para los familiares lo más importante es la búsqueda y el hallazgo, que los casos en los que encuentren los cuerpos los verifiquen plenamente, que los entreguen en condiciones de dignidad y que sepamos la verdad. Para eso necesitamos que las dos partes entreguen la información y reconozcan quiénes lo hicieron, por qué lo hicieron y cómo. Esa información la tienen que nutrir y entregarla a la comisión de esclarecimiento de la verdad.

¿Cuál es el mensaje de las víctimas a la sociedad?

Las víctimas tenemos y hemos nacido con dignidad. Creen que las víctimas solo lloramos y pedimos: No. Asfaddes nació hace 35 años con dignidad y por la dignidad. No vamos a limosnear. Seguiremos aportando para que se erradique la desaparición forzada. No nos pueden decir que la paz, la reconciliación y el perdón nos van a quitar la dignidad y nos van a quitar las exigencias que hemos hecho durante muchos años porque sigue habiendo desaparición forzada e impunidad.

¿Cómo entienden ustedes la justicia?

La impunidad no es solamente las sanciones o la cárcel, tiene que ver con los medios de comunicación y con la sociedad que es sorda, muda y ciega y nunca se ha comprometido. La impunidad tiene que ver con toda la desinformación o la omisión en mencionar y reconocer el horror de la desaparición forzada como responsabilidad directa del Estado.

Siempre hemos tenido claro que la impunidad no tiene que ver con 5, 10 o 15 años en la cárcel. Siempre hemos dicho que la justicia tiene que ser con justicia social porque va más allá de una simple condena

¿No tienen mucho interés en que los victimarios reciban altas penas de cárcel?

No, que reconozcan y se asuman medidas para que no haya más desaparecidos. También creemos que los medios de comunicación tienen que hacer una labor de dignificación desde la memoria.