Decimosegunda circunscripción

Política de paz en el corazón del paramilitarismo

Trece municipios de Magdalena, Cesar y La Guajira podrían elegir un representante a la Cámara adicional en 2018. Por estos territorios se han paseado el paramilitarismo y las bandas criminales sin mayores problemas.

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En Cesar, Magdalena y Guajira la presencia paramilitar ha sido permanente, incluso después de su desmovilización como AUC./ Archivo El Espectador

Las dimensiones de la violencia en el Caribe han traspasado las fronteras de la realidad. La noche del 5 de diciembre de 1928, en la que militares abrieron fuego en contra de huelguistas que se manifestaban en Ciénaga (Magdalena) exigiendo mejores condiciones laborales a la internacional United Fruit Company, permearon las páginas más importantes de la literatura del país de las plumas de Gabriel García Márquez y Álvaro Cepeda Samudio.

(Vea el especial de circunscripciones especiales de paz)

La Masacre de las Bananeras, como se denominó este episodio, sería el epígrafe de un largo período de violencia en la región Caribe. Sin embargo, los actores y las raíces del conflicto han variado. El último, que se cierra el próximo martes con la dejación de armas de las Farc, ha tocado hasta los círculos políticos y las más altas esferas del poder.

Sólo en Magdalena, por ejemplo, sus habitantes han tenido que convivir con el Ejército de Liberación Nacional (Eln), las Farc y numerosos grupos armados ilegales, producto de una mezcla tóxica y violenta que tuvo lugar en los años 90, cuando se incrementaron las amenazas a los pobladores, el negocio de la coca llegó a su auge y proliferaron grupos de seguridad privada.

Subir la Sierra Nevada de Santa Marta era entrar en una ruleta para encontrarse con las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU) o con miembros de un grupo armado que disputaba el territorio. En Cesar, las organizaciones al margen de la ley provocaron el desplazamiento de centenares de familias que dejaron sus parcelas para buscar una mejor vida en las cabeceras urbanas.

En La Guajira hicieron presencia los frentes 19, 41 y 59 de las Farc, que realizaron ataques a la infraestructura en contra de la minera carbonífera Cerrejón o contra la Fuerza Pública. En épocas recientes, después de las desmovilización paramilitar, ha sido zona de influencia de los Rastrojos o los Urabeños. Con un agravante: la ubicación estratégica en la frontera con Venezuela convirtió a municipios como Maicao en zona de choque entre los grupos ilegales que pretenden el control del contrabando, sobre todo de gasolina. En Cesar y La Guajira, según el Registro Único de Víctimas, existen 433.666 personas registradas.

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En estos tres departamentos fueron seleccionados 13 municipios para conformar la circunscripción especial de paz número 12. En Magdalena están Aracataca y las zonas rurales de Santa Marta, Ciénaga y Fundación; en Cesar: Agustín Codazzi, Becerril, La Jagua de Ibirico, Pueblo Bello, La Paz y el área rural de Valledupar, y en La Guajira: Dibulla, Fonseca y San Juan del Cesar.

Juntos aportan un censo electoral de 959.213 personas aptas para votar en 212 puestos, donde estarán ubicadas 2.193 mesas que, según el informe de la Misión de Observación Electoral (MOE), presentan una dificultad alta y extrema para acceder a ellas.

En las pasadas elecciones para Senado y Cámara, en 2014, la participación fue del 45,2 % , mientras que en las elecciones de presidente fue del 32,4 % en primera vuelta y 45,1 % en la segunda. Por su parte, la participación electoral en la votación del plebiscito del pasado 2 de octubre fue del 28,1 %. A 2018 se proyecta una población de 1’436.900 en los municipios que integran la circunscripción. Igualmente es una región con alta presencia de resguardos indígenas. En 19 de ellos viven unos 69.454 indígenas.

De acuerdo con los resultados electorales de 2014, no hay un partido que domine en la zona. Para la Cámara ganaron candidatos del Partido de la U, Opción Ciudadana, Aico, partido Liberal y Cambio Radical. Mientras que para el Senado, la U tuvo la mayoría de los votos y ganó en ocho de los 13 municipios, mientras en el resto se impusieron Cambio Radical, el conservatismo y el Centro Democrático.

En el camino a la Presidencia, Juan Manuel Santos ganó en 10 de los 13 municipios en primera vuelta, y Óscar Iván Zuluaga en Fundación, Ciénaga y San Juan del Cesar. La fotografía se mantuvo para la segunda vuelta presidencial.

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En cuanto a la presencia histórica de grupos armados, el informe de la MOE registró un arraigo extremo del paramilitarismo en las zonas rurales de Santa Marta, Valledupar y Ciénaga, algo que podría ligarse con una actividad entre alta y extrema de las bandas de crimen organizado en las dos primeras. Contrario a lo que ocurre en otras regiones del país, no hay una alta densidad de cultivos ilícitos y en muchos municipios, según datos de 2015, no se superan las cinco hectáreas cultivadas.

Sin embargo, es una de las circunscripciones donde más violencia política, social y comunal se registró entre enero de 2016 y el 20 de abril de 2017: con 18 hechos violentos, registra el 11 % de los casos de todas las circunscripciones de paz. Entre ellos hubo cuatro asesinatos, cuatro atentados y diez amenazas. Cifras que se traducen en un reto mayor para las autoridades, sobre todo si se tiene en cuenta que más de una decena de congresistas, gobernadores y alcaldes han sido investigados y condenados por vínculos con el paramilitarismo y diferentes hechos de corrupción.