Mujeres de la provincia de Vélez buscan más participación política

Por medio de diplomados itinerantes y talleres, 350 mujeres de 19 municipios de Santander se prepararon para participar en política y ocho de ellas han ocupado puestos en los concejos municipales. Buscan más apoyo para participar en la implementación de los acuerdos con una agenda nacional de construcción de paz.

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La Red de la Provincia de Vélez trabaja desde los municipios de Güepsa, Chipatá, Vélez y Barbosa.
Mauricio Alvarado.

Las mujeres de la provincia de Vélez dicen que heredaron de sus antepasados indígenas un profundo amor por la tierra, una tenacidad inquebrantable y una asombrosa delicadeza para crear dulces a partir de la gran cantidad de frutas y granos que produce la fértil región. 

Su capacidad para crear postres se puede constatar en todas las carreteras del departamento de Santander donde, a orillas de la vía, se vende bocadillo, dulce de leche y colaciones. Y su amor por la tierra e inconmovible tenacidad han quedado plasmadas en los libros de historia. Fue el departamento de Santander el que vio nacer a María Antonia Santos, creadora de la guerrilla de Coromoro y firme defensora de la independencia, y a Manuela Beltrán, científica y líder de la insurrección de los comuneros en 1781.  

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Desde aquellos años la participación política de las mujeres en Colombia ha sido un tema ampliamente debatido. Hoy en día, según cifras de al Registraduría Nacional, aunque las mujeres representan el 51,6% del electorado, su presencia en los puestos de representación popular a nivel local es del 13%. En Santander la problemática se puede ver con mayor exactitud ya que después en las elecciones locales de 2015, las mujeres alcanzaron apenas entre el 14 y el 23% de los escaños tanto de los concejos municipales como en la Asamblea Departamental y el 11% de las alcaldías.

Para intentar cambiar esta problemática nació, en 2005, la Red de Mujeres de la Provincia de Vélez. Este proyecto está liderado por mujeres de los municipios de Güepsa, Barbosa, Vélez y Chipatá y hace presencia en 19 municipios de la provincia. En total son 350 madres, campesinas, artesanas y profesionales que decidieron exigir sus derechos, prepararse para ejercer cargos públicos y buscar recursos para iniciar empresas que mejoraran su calidad de vida.

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La red lleva operando 10 años y durante ese tiempo ha logrado realizar seis diplomados sobre política y capacitar a aproximadamente 100 mujeres. Ocho de esas mujeres han llegado a ser concejales de los municipios de Chipatá, Barbosa, Güespa y San José de Pare.

Las mujeres unieron el tema de participación política a la construcción de una Agenda Común para la Paz desde los Territorios. Este documento, que se empezó cuando no había iniciado la fase pública del proceso de paz, se está construyendo con 250 organizaciones sociales en 18 departamentos. La cartilla de 90 páginas contiene alternativas al desarrollo económico, ideas para la organización de la tierra, bases ambientales en diferentes zonas de Colombia y otras ideas que las comunidades ven como importantes para la construcción de paz. El objetivo es que la agenda ayude a tender puentes entre la teoría de lo que se acordó en La Habana y la realidad de los territorios colombianos.

Una de las líderes de este proyecto es Sandra Sáenz, quien lleva 20 años viviendo en la provincia de Vélez. Tiene una mirada vivaz y una energía que muchas veces se desborda en una sonrisa.  Usa orgullosa la camiseta de la Red que lee “Mi cuerpo es mi casa, mi casa es mi territorio ¡No entrego las llaves!”. A ella junto con otras líderes de la Red le toca la difícil tarea de explicarle a cada alcaldía de la provincia que los temas de la mujer no se deben asociar a la atención a grupos vulnerables, como se ha determinado históricamente. “Muchas veces hasta a las mujeres que llegan a la Alcaldía les cuesta mucho crear políticas públicas que respondan a las necesidades de las mujeres y no sean asistencialistas”.  

Para poder llegar a los cargos públicos bien preparadas, han organizado talleres sobre educación para la equidad de género, trabajo digno para las mujeres, territorios sin violencias contra las mujeres, salud sexual y reproductiva, seguridad alimentaria y ambiental, construcción de paz desde las mujeres, gestión pública y lucha contra la corrupción. En esos talleres han participado más de 350 mujeres campesinas, artesanas o víctimas del conflicto en 19 municipios.

Los talleres han sido vitales para Blanca Hernández, una mujer con abundante cabello negro que le gusta vestir con colores brillantes y delicadas piezas de bisutería. Ella fue designada presidenta del Concejo Municipal de Chipatá para el periodo 2015-2019. “El reto es vencer la violencia física y simbólica contra las mujeres para mantenernos en la política y que tengamos los conocimientos necesarios para lograr un verdadero cambio”, explica.

Otra forma en que la Red ha intentado mejorar la calidad de vida de las mujeres de Vélez es impulsando micro empresas que las ayuden a proveer para sus familias y alcanzar una mayor independencia económica. Decenas de mujeres han recibido orientación y apoyo técnico de las alcaldías municipales para mejorar y procesar sus cultivos.

Este tipo de actividades ayuda a que las mujeres sean independientes económicamente y menos vulnerables a la violencia. “La violencia intrafamiliar es nuestro problema primordial. Muchas mujeres siguen dependiendo de sus maridos económicamente y eso hace más difícil que se animen a denunciar”, dice Diani Carreño Robayo, secretaria de Desarrollo Social del municipio de Chipatá. Ella explica que en promedio la Secretaría busca apoyar 50 proyectos productivos al año. Las mujeres de la Red lograron que estas iniciativas fueran incluidas en el Plan de Desarrollo y por eso los recursos para formación a mujeres empresarias y apoyo a proyectos productivos está garantizado.

Pero uno de los retos, explica Sandra, es que las capacitaciones cumplan el objetivo de proveer verdaderas soluciones a las mujeres, algo que no siempre pasa. Por ejemplo, algunos cursos que realiza el Sena en los que se capacita a cientos de mujeres en bisutería, panadería o peluquería no responden a las necesidades reales de las mujeres ni les mejora la calidad de vida. “Capacitar a tantas personas en el mismo oficio no es competitivo y menos cuando no se les apoya con conocimientos financieros y contables para crear una empresa. Tenemos fuertes críticas hacia las capacitaciones asistencialistas que no tienen un plan a largo plazo”, explica. 

Las mujeres también quieren que las alcaldías de la provincia entiendan la importancia de promover políticas públicas para mujeres. Organizaciones humanitarias que llevan años trabajando en la zona explican que muchas veces las alcaldías agrupan los proyectos de las mujeres campesinas junto con los de adultos de la tercera edad, los niños y los jóvenes sin tener en cuenta las diferencias entre estos grupos.

Voceras de Oxfam, una confederación internacional que realizan labores humanitarias en la región, explican que esta falta de interés en políticas públicas para mujeres no solo se ve en los gobiernos locales, a nivel nacional pasa lo mismo. Por ejemplo, en el 2002 se creó la Ley para la Mujer Rural que busca promover su acceso a tierras, la participación política, economía del cuidado y crear toda una institucionalidad dedicada a defender los derechos de mujeres rurales. A día de hoy la iniciativa no se ha reglamentado ni se le ha asignado recursos. “Esto obedece a la histórica desigualdad entre el campo y la ciudad.  Y de esta población campesina, la que más sufre invisibilidad son las mujeres rurales”, explica la vocera.

Las mujeres de la provincia de Vélez se preparan para cambiar todas estas situaciones. Aseguran que es vital para implementar el innovador enfoque de género que se incluyó en los acuerdos gracias al clamor de cientos de organizaciones de mujeres. “Nosotros le explicamos a los funcionarios que estas reformas obedecen a los tratados internacionales que Colombia ha suscrito y los animamos a caminar en esa dirección”, concluye Sandra.