En la vereda Las Mercedes, Caquetá

Militares y reinsertados restauraron una escuela

Voluntarios de la Agencia Nacional para la Reintegración, la Fuerza Aérea, el Ministerio de Educación y Directv juntaron esfuerzos para llevar energía, con paneles solares, a la Institución Educativa Rural Las Mercedes. 

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La Institución Educativa Rural Las Mercedes, ahora cuenta con paneles solares y mejores salones.
/ Cortesía DirecTV

Cuando Juan Collazos le contó a su esposa que un helicóptero aterrizaría en la vereda, ella no le creyó. Nunca antes la Fuerza Aérea había visitado desde el aire la región de Las Mercedes, Caquetá, donde ellos viven. Anteriormente era muy difícil que los militares se arriesgaran a pisar el suelo donde las Farc eran la máxima autoridad.

Pero ese lunes, Collazos –presidente del caserío en la vereda–, se fue a encender candela en el monte para avisarle al helicóptero dónde era preciso bajar. Apenas se escuchó el estruendo de las hélices y el estremecer de los árboles, grupos de personas corrieron para ver qué estaba pasando.

Efectivamente, confirmaron que un helicóptero de la Fuerza Aérea estaba aterrizando en la vereda Las Mercedes. Llegaba con cinco toneladas de carga, entre paneles solares, tejas de zinc, pintura y herramientas de construcción. Se trataba de una avanzada que llevaba materiales para reconstruir la Institución Educativa Rural Las Mercedes.

El proyecto había nacido como una alianza entre la Fuerza Aérea, el Ministerio de Educación, la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR) y Directv, con una misión principal: beneficiar la escuela ubicada en una zona sin conectividad eléctrica. Para eso se necesitaron paneles solares que llevarán autonomía eléctrica a un televisor, decodificador, portátil, tres bombillos y carga de celular.

Durante una semana, 100 voluntarios cogieron brochas y pintura para darle una nueva cara a la escuela. Lo que hace unos años era impensable, sucedió: excombatientes de las Auc y las Farc, militares, padres de familia y niños trabajaron juntos para pintar paredes, lijar pupitres, transformar la biblioteca y reemplazar el techo de la institución.

Ver una escuela más bonita y moderna va motivar a los niños a estudiar, coinciden los maestros. “Solo por ahí un 20 % saben por qué están en el colegio, de resto los niños tienen que trabajar y ayudarles a los papás. Normalmente aspiran a llegar a noveno para ponerse a jornalear y vivir del bazar. Pero esta es una oportunidad para despertar su interés en el estudio”, comenta Wílmer Méndez, profesor de la institución. 

Ahora Méndez se siente contento de tener herramientas, más allá del tablero y la tiza, para enseñar. Con el nuevo televisor podrá mostrarles a los niños contenido educativo producido por el Ministerio de Educación, Discovery Channel, Nat Geo y Fundación Torneos.

Esta iniciativa le pega a la deserción de los alumnos, asegura Luis Guillermo Hernández, gerente de responsabilidad social de Directv. Pues va a haber 40 canales y emisoras para complementar las clases. “Hay profesores que en otras escuelas donde se ha hecho el proyecto, han utilizado partidos del Barcelona para explicar geometría. Lo que hacen es ver cómo el equipo triangula, y eso lo van dibujando en el tablero. Los estudiantes quedan atrapados”, dice Hernández.

Y aunque este es un proyecto plausible, aún faltan muchas cosas por resolver, asegura Jorge Murcia, rector de la institución. El transporte, por ejemplo, afecta tanto a los estudiantes como a los comerciantes. “Acá hay niños en la escuela que vienen del otro lado del río Orteguaza. Se pasan en canoas, en quillas y caminan 40 minutos para llegar”, afirma.

Para los campesinos no es nada distinto. Transportar bultos de plátano o yuca hasta Florencia les sale por un ojo de la cara porque no hay vías de acceso. “De Las Mercedes a Solita, Caquetá, les cobran 26.000 pesos por el transporte. Y de ahí a Florencia son otros 26.000”, cuenta Murcia.

Pero tal vez la preocupación más latente que comparten los habitantes de esta vereda es la incertidumbre del posconflicto. Desde que se fueron las Farc, aumentó la violencia, pues ya no hay nadie que les ponga tatequieto a los delincuentes. “Ellos castigaban a la gente, o se cumplía o se cumplía. Tenían un decálogo para poner las normas. Si la gente lo incumplía, ellos la castigaban. Ahora estamos preocupados porque no tenemos Fuerza Pública que nos acompañe”, comenta el rector.

Tampoco hay certeza sobre lo que va a pasar con la sustitución de cultivos, pues la base de producción en la región es la coca, y si los campesinos la suspenden, no tendrán de qué vivir. Para Murcia, “la parte negativa es que lleguen a erradicar cultivos de coca sin haber procesos de sustitución primero”.

Aunque, sin duda, la comunidad no va a ver una transformación inmediata con este tipo de proyectos, sí es un paso más, dice Andrea Hernández, capitana de la Fuerza Aérea. “Genera en la gente la esperanza de que sí se puede tener un país mejor, que sí se puede surgir y que trabajando unidos por un mismo fin, se pueden lograr grandes cosas”, concluyó.