Nuevas formas de lo masculino

Los hombres que quieren dejar de ser machos

Un grupo de pastusos trabaja para quitarles espacios a las concepciones violentas que han acompañado la idea de ser hombre.

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Fabio Romero, Antonio Henríquez y Miguel Álvarez , integrantes de Hombres en Marcha.
Mauricio Alvarado

“Deje de llorar que los niños no lloran. Usted es un varoncito”, le dijo una mujer a su hijo pequeño cuando rompió en llanto después de caer al piso. Eminguer Playonero, de 23 años, presenció el momento y refutó: “¿Por qué le dices eso? Los hombres tenemos derecho a expresar nuestros sentimientos”.

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El joven que osó contrariar ese lugar común en Colombia participó en una serie de talleres con enfoque de género dirigidos a hombres. De eso se trata el trabajo de la Corporación Hombres en Marcha, quienes desde 2015 trabajan en varios municipios nariñenses con el fin de alcanzar lo que ellos llaman “masculinidades no violentas y corresponsables”.

Se trata de enfrentar las violencias cotidianas que cometen los hombres contra las mujeres y de reconstruir una identidad masculina más libre, según cuenta Fabio Romero, representante legal de la organización.

Romero cree que se debe poner en tela de juicio eso que llaman “hombría”. La censura social, alimentada por los prejuicios, ocasiona que en muchas ocasiones las expresiones de cariño de los padres se limiten al plano económico. Romero describe la ocasión en que un hombre se atrevió a darle un abrazo a uno de los talleristas de la corporación: “Es la primera vez que puedo abrazar a otro hombre con tranquilidad”, dijo.

"Al trabajar el machismo los beneficiarios también somos nosotros porque de esa manera podemos reconstruir nuestra identidad hacia una identidad más libre"- Fabio Romero

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Tatiana estaba bailando en un bar cuando sintió que la mano de un hombre apretaba su cola. Su reacción fue mirar a su novio, Miguel. Como no se había dado cuenta del acoso, decidió callar. El miedo de que él tuviera una reacción violenta contra el agresor la hizo decidirse por un silencio doloroso. Al otro día, Tatiana le contó a su novio.

El hecho suscitó una reflexión en pareja: ¿cómo reaccionar ante un hecho de violencia como ese? La hipótesis de futuros episodios violentos no es producto de la exageración. Según el Instituto Nacional de Medicina Legal, en 2015, una mujer era agredida sexualmente cada 27,5 minutos.

“Llegamos a la conclusión de que el silencio validaba ese comportamiento”, cuenta Miguel Álvarez, miembro de la Corporación Hombres en Marcha. Por eso acordaron que en un escenario similar buscarían una autoridad, como la Policía, que reconviniera al hombre que había cometido la agresión sexual.

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Al municipio de El Rosario, en Nariño, la Corporación Hombres en Marcha llegó con un proyecto de fortalecimiento de iniciativas empresariales para mujeres, con dos componentes: uno administrativo, con el que ayudaban a mujeres en la creación de su empresa, y otro psicosocial, que propendía por su empoderamiento.

Al cabo de un año los avances eran significativos. La Asociación de Mujeres Luz de Esperanza Rosareña no sólo existía jurídicamente, sino que también era apoyada por la Alcaldía municipal, el Departamento para la Prosperidad Social y la Organización de Naciones Unidas. Sin embargo, ellas expresaban en las reuniones que sus parejas sentimentales no las apoyaban. “Esos cursos no les están dando un peso y en lugar de quedarse cuidando a los niños usted se la pasa por allá”, era el comentario.

Por eso la corporación organizó talleres con los hombres de la comunidad. En un principio la reacción fue de apatía: “Yo vine porque mi mujer me dijo que si no asistía no les daban el capital semilla”. La metodología implementada buscaba que los hombres empezaran a cuestionar cómo se construyeron las relaciones entre géneros en la sociedad. Una reflexión necesaria: en Colombia las mujeres ganan en promedio 20,2 % menos que los hombres en cargos similares, según cifras del DANE.

Luego de un proceso con ellos, la situación dio un giro. Las mujeres empezaron a contar que sus esposos les decían que las apoyaban, y eso en la práctica significó que empezaron a asumir las labores del hogar, históricamente impuestas a las mujeres.

La labor de la Corporación Hombres en Marcha ha encontrado resistencia entre hombres y mujeres, como cuenta Mayra Henríquez, psicóloga de la organización. En algunos escenarios han sido mal vistos por movimientos feministas porque entienden la iniciativa como una oposición a sus banderas de equidad de género.

Sin embargo, la propuesta de la corporación encuentra raíces en tres reflexiones: la igualdad de género no es un asunto exclusivo de mujeres; el tema de las masculinidades no violentas y corresponsables hace referencia a los derechos humanos, y el machismo, o la sociedad patriarcal, se reproduce inconscientemente y debe trabajarse desde la cotidianidad.

Fabio Romero cree que todo hace parte de un proceso y que convencer a otros hombres de que pierdan los privilegios que da la sociedad patriarcal no es fácil. Pero ellos ya empezaron.

 

*Este viaje se realizó con el apoyo de la estrategia De igual a igual de ONU Mujeres, en alianza con la Embajada de Suecia en Colombia, e implementado por el Consorcio ECHO Caracola. Busca destacar el papel de las mujeres colombianas como constructoras de paz.