La reorganización del movimiento cocalero en Caquetá

Campesinos del sur del país debaten esta semana con el Gobierno la erradicación manual de coca a cambio de un ingreso de dos salarios mínimos bimensuales durante un año. La propuesta no tiene en cuenta los acuerdos de La Habana, dicen comunidades.

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En San Antonio, los cocaleros aseguraron que confían en que lo propuesto en La Habana será la solución definitiva para sustituir los cultivos de coca.
Oscar Neira

Lo que se avecina en Belén de los Andaquíes y en San José del Fragua, dos municipios del Caquetá, es un proceso de reorganización del movimiento cocalero para defender el acuerdo de La Habana, que contempla una sustitución integral de los cultivos de uso ilícito sin vulnerar los derechos de los cocaleros. Las reuniones espontáneas que se han dado en esta región en los últimos días, obedecen a la presencia de funcionarios del Gobierno que están visitando a los campesinos para verderles la propuesta de sustituir a cambio de dos salarios mínimos bimensuales durante un año para cada cultivador.

Sin embargo, "eso no soluciona el problema de fondo y no es lo que se acordó en La Habana con las Farc", dice un campesino de San José del Fragua, quien afirma que saldrán a las carreteras si es posible, como en la época de las marchas cocaleras en 1996. En cambio, creen que el Gobierno lo único que pretende es reducir el número de hectareas de coca, que en el informe de 2015 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), llegó a 96.000, es decir, 21.000 hectares más que en 2014.   

El pasado 15 de octubre de 2016, los campesinos de San José del Fragua definieron convocar a todos los cocaleros del Caquetá para negociar con el Gobierno. La propuesta es que el proceso se realice a través de la discusión, socialización y aprobación de cinco mesas temáticas que debatirán los siguientes temas: sustitución de cultivos de uso ilícito y producción campesina; protección y preservación de los recursos naturales; desarrollo económico y productivo; tierra, territorio y territorialidad; y Derechos Humanos. En últimas, es la implementación integral del punto 4 que se negoció en La Habana: Solución al problema de las drogas ilícitas.

Las comunidades ya manifestaron su voluntad para arrancar los arbustos de manera definitiva. En un ejercicio de diagnóstico en 63 veredas y 4 barrios de San José del Fragua, de 1.996 familias encuestadas 1.102 tienen cultivos de uso ilícito en 1.361 hectáreas de coca. Ahí, trabajan 1.043 recolectores de hoja de coca y 359 mujeres en labores domésticas, adyacentes a la cadena del negocio.

Los campesinos de estos municipios prendieron las alarmas, pues no solo tienen el problema de sembrar coca para sobrevivir, sino que además, sus tierras son frontera con lo que hoy se llama el Parque Nacional Natural (PNN) Alto Fragua Indi Wasi. En esas zonas del Caquetá, según los campesinos, el Gobierno ya ordenó intervenir para arracar los arbustos.

"La propuesta del Gobierno, que básicamente pretende iniciar inmediatamente la erradicación manual de cultivos de coca a cambio de un ingreso de dos salarios mínimos bimensuales durante un año para cada cultivador, ese no fue el acuerdo", dice otro campesino cocalero. En todo caso, la propuesta será debatida esta semana con los cocaleros de Belén de los Andaquíes, especialmente de la región de San Antonio, Los Ángeles y Las Minas, tres caseríos enclavados en la cordillera oriental e históricamente pobres.

La reunión con los agentes del Estado se realizará este martes 25 de octubre en Los Ángeles, sitio conocido como el paso obligado de quienes a mediados del siglo XX colonizaron al Caquetá desde el Huila. Al lugar llegarán cocaleros de siete veredas. Asimismo, el próximo viernes 28 de octubre, la reunión se llevará a cabo en San Antonio, caserío ubicado a orillas del rio Bodoquerito, a 50 minutos del casco urbano de Belén de los Andaquíes.

En el municipio de San José del Fragua, donde los cocaleros han logrado avanzar en una propuesta de sustitución en el marco de los acuerdos de La Habana, nació la orientación de realizar un diagnóstico vereda por vereda, para conocer en detalle cuál es el estado de las familias cocaleras y sus propuestas en todo el departamento. El objetivo es comenzar un plan de sustitución que les garantice una actividad económica legal y la sostenibilidad económica de los campesinos caqueteños.

Para un campesino cocalero de Belén de los Andaquíes, dicha propuesta es pertinente, teniendo en cuenta que se trata de abordar una problemática desde una mirada regional y no municipal como lo pretenden algunos alcaldes, para quienes el asunto debe ser abordado restringidamente en las fronteras de su municipio.

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