Gobierno, Farc e indígenas dialogaron en el norte del Cauca

La María, un resguardo de alto nivel

Desde 2002, en este resguardo los indígenas del Cauca han logrado sentar a todos los presidentes de Colombia. Este miércoles fue a las Farc y de nuevo al Gobierno, para negociar la implementación del acuerdo de paz en sus territorios. 

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Encuentro con la Comisión de Paz de La Habana en el resguardo La María, Piendamó.
Ómar Nieto Remolina - OACP

El resguardo que ha hecho célebre en los últimos quince años al Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) es el que se ubica al pie de la vía Panamericana: La María, en Piendamó, en el centro de ese departamento. Tiene 30 hectáreas donde se han gestado grandes movilizaciones y muchas conquistas, a través del bloqueo de la carretera que comunica a Popayán con Cali. En ese sitio los aborígenes lograron sentar a los dos últimos presidentes de Colombia, Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos.

Este miércoles sucedió la escena esperada por el CRIC desde 2012, cuando emitieron la agenda de paz del movimiento indígena justo en ese resguardo. Se sentaron en una tarima los consejeros ancestrales, junto al alto comisionado de Paz, Sergio Jaramillo;  al delegado del secretariado de las Farc, Marcos León Calarcá, y al jefe del ala política del Bloque Alfonso Cano, Matías Aldecoa. Los más de 10 mil comuneros que participaron del evento, con un “Viva la paz”, les dieron la bienvenida a la vida civil a los guerrilleros que ahora estarán debatiendo en estas tribunas.

“Ya está claro que la mesa de negociaciones de La Habana se traslada a Colombia y qué bueno que el primer sitio escogido para dialogar haya sido La María”, dijo uno de los voceros del CRIC. Enseguida, Aldecoa hizo el mismo reconocimiento al territorio y empezó a negociar con los indígenas, pero esta vez sin armas. “Compañeros, este encuentro quedará en la historia como el eslabón final de una larga y cruenta guerra y el primero de la reconciliación y la apertura democrática. Las Farc-Ep venimos con la disposición para que así sea. La Colombia étnica y multicultural lo necesita”.

Hasta 1985, la tierra donde está La María le perteneció a la exregistradora nacional del Estado Civil Alma Beatriz Rengifo, que no se opuso a vender su finca ocupada por los aborígenes y la cual pagó el entonces Incora, diez años después. Allí, sembrando cultivos de pancoger, los indígenas fueron desalojando colonos que habían construido un laboratorio de cocaína.

La María se autodenominó Territorio de Convivencia, Diálogo y Negociación en junio de 1999, paralelo a la negociación entre el gobierno de Andrés Pastrana y las Farc en San Vicente del Caguán. Fue un acto de rebeldía ante la no invitación a estas comunidades a esa mesa de diálogo. Ese día, el movimiento social del Cauca empezó una larga lucha para exigir la salida negociada al conflicto y el rechazo a otras políticas gubernamentales.

En mayo de 2006, más de 18 mil personas llenaron ese territorio para rechazar el TLC con Estados Unidos y la reelección de Uribe, y para abogar por la paz con la insurgencia. Fueron seis días de encuentro, calificados por el gobierno como una movilización del terrorismo, el narcotráfico y la guerrilla. Después vino la incursión al resguardo por parte del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), que dejó los equipos de transmisión de las emisoras indígenas incinerados, la detención del periodista de Radio Libertad de Totoró, Richard Calpa; la muerte del indígena Pedro Pascué y más de 60 comuneros heridos. En esa movilización marcharon a Cali y exigieron un debate con el presidente en La Maria. Eran los tiempos de la Seguridad Democrática y el Plan Colombia.

Dos años después de que Uribe ganara la reelección, a partir del 12 de octubre de 2008 se realizó en La María la Minga Nacional de Resistencia Social y Comunitaria. Más de 40 mil personas se desplegaron por la vía Panamericana para presionar el diálogo con Uribe y exigirle la salida negociada al conflicto. Hubo enfrentamientos con el Esmad, un indígena muerto y se acordó una reunión con el presidente en la Universidad del Valle. Pero Uribe no aceptó el lugar, los indígenas tampoco cedieron y terminaron en una calle de Cali gritándose arengas sin llegar a acuerdos: Uribe desde un puente peatonal y los indígenas desde la carretera.

El 2 de noviembre de 2008, finalmente Uribe llegó al resguardo de La María y durante varias horas escuchó las denuncias de los nasas ante la represión de su gobierno a estas comunidades, tildadas por él de auxiliadoras del terrorismo. En ese acto, los indígenas se quedaron sentados al escuchar el himno nacional y Aida Quilcué, hoy vocera de paz del CRIC, le dijo a Uribe que lo hacían como protesta ante las agresiones de la Fuerza Pública, que días antes había incursionado en el resguardo, cortado y quemado las banderas de Colombia y del CRIC. En nada terminó la discusión y los indígenas llegaron caminando a Bogotá el 22 de noviembre. En diciembre de ese año en un retén militar fue asesinado Edwin Legarda, el esposo de Quilcué.

Ya en la era de Juan Manuel Santos, pasaron nueve días de enfrentamientos entre Fuerza Pública e indígenas, con una decena de heridos, para que el presidente aceptara sentarse en ese resguardo. El 15 de agosto de 2012, ad portas de conocerse el inicio de la negociación con las Farc en Cuba, Santos visitó La María y pidió perdón a las víctimas “que ha dejado este absurdo conflicto”, dijo.

Esas fueron las visitas más mediáticas que tuvo La María. Sin embargo, en más de 50 movilizaciones que han hecho en la última década, el Gobierno siempre ha terminado negociando en ese sitio. Una visita reciente fue la del ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, cuando selló “el pacto del chirrinchi”, como lo denominó la prensa caucana, porque él recibió un trago de esa bebida ancestral. Ahí, negoció más tierras para los indígenas.

La de este miércoles, de lejos, es la mayor conquista de los indígenas de La María, como espacio de diálogo y negociación desde 1999. Allí se inauguró la mesa de refrendación de los acuerdos y quedó claro que la pedagogía en territorios étnicos la harán autoridades tradicionales. El comisionado de paz y los delegados de las Farc garantizaron que todo lo que se implemente en territorios étnicos se discutirá con las comunidades.   

Los 123 cabildos, 10 pueblos indígenas y 11 asociaciones de cabildos del Cauca resolvieron dudas,  ratificaron su apoyo al Sí en el plebiscito y escucharon las palabras de reconciliación de Marcos Calarcá: “la guerra ha terminado. Los guerrilleros saldremos a la vida civil, no a pedir empleo, sino a generarlo. Pensamos en el buen vivir, no en la buena vida. También hemos acogido las enseñanzas de la cosmogonía indígena”.