Se graduaron los primeros 35 soldados

Ejército será guardián ambiental del Sumapaz

A puertas del posconflicto, el Ejército conformó el primer pelotón ambiental del país, que operará en Sumapaz. Reciclarán, atenderán emergencias forestales y protegerán las fuentes de agua. Ahora tienen un vivero de frailejones.

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Soldados del Batallón de Alta Montaña cumplirán labores de protección ambiental en el Páramo del Sumapaz.

El páramo de Sumapaz, que fue territorio de guerra y desapariciones forzadas en los años 90 por la presencia de las Farc, se sigue consolidando como territorio de paz. Incluso, los soldados del Batallón de Alta Montaña, preparados para la guerra, ahora cuentan entre sus filas con el primer pelotón ambiental de Colombia. Un grupo de 35 soldados se encargará de trabajar por la conservación del páramo más grande del mundo y de darle a conocer al país una nueva cara de las Fuerzas Militares.

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Con sus botas perfectamente lustradas, la espalda erguida y la mirada fija, los soldados recibieron hace una semana el diploma que los graduó como los nuevos guardianes de Sumapaz. Se capacitaron durante cuatro meses en gestión del riesgo y cuidados ambientales. Ahora, sus funciones irán más allá de cargar un fusil. Respaldarán al equipo de bomberos en gestiones de riesgo, harán limpiezas en las fuentes hídricas del páramo, adelantarán jornadas de reciclaje y replicarán sus conocimientos entre la comunidad y los otros militares del batallón.

Los soldados saben que en medio de la cruzada bélica que libraron en esta zona (que fue corredor estratégico de 15 frentes guerrilleros que operaban en los Llanos, Tolima y Bogotá) afectaron la reserva ambiental. Por eso hoy están dispuestos a reparar en algo los daños que causaron y a trabajar por las comunidades donde el estruendo de las balas hoy es un recuerdo.

Empezaron hace rato. Insisten en que mucho antes de comenzar las capacitaciones ya venían adelantando acciones en pro del cuidado del páramo. Recogían los residuos que se encontraban en sus jornadas de guardia y se llevaban consigo los restos que ellos mismos generaban. Desde entonces han recolectado 15 toneladas de basura.

El coronel Édgar Riveira, comandante de la unidad, dijo que las costumbres de los militares han ido cambiando. “Los pelados han adquirido mayor conciencia. Ya no entierran ni queman la basura que dejan sus víveres, sino que la llevan a cuestas hasta que terminan el patrullaje”, aseguró.

Cuando les envían la segunda tanda de provisiones, entregan una bolsa de basura que se lleva hasta la sede militar, donde otros soldados se encargan de hacer el proceso de reciclaje. Los materiales aprovechables los venden para comprar la indumentaria con la que limpian el páramo.

A esto se suma un vivero lleno de frailejones in vitro, que es otra de las acciones que adelanta el Ejército, con asesoría de la Universidad de los Andes. Los uniformados tomaron semillas de las plantas para reproducirlas y emprendieron un proyecto de reforestación en los sitios afectados por la suela del hombre, incluidos ellos. Hasta el momento tienen 300 plantas en proceso de crecimiento. La meta es llegar a un millón.

El soldado profesional Wiston Machado, de sonrisa grande y dientes pulidos, dijo que los cuidados que han tenido con el ambiente los ayudaron a mejorar la relación con la comunidad. “Antes nos veían como la cara ruda de la montaña, por los constantes enfrentamientos que se daban en la zona, pero las cosas han cambiado. Ahora nos piden ayuda para realizar actividades comunitarias”, señaló.

Con las nuevas labores ambientales a cargo, Machado espera enseñarles lo aprendido a las personas del territorio y a sus compañeros. “Me interesaron mucho las capacitaciones. De niño vi cómo las mineras contaminaban el agua del Chocó. No quiero que pase lo mismo acá”, añadió.

En este camino, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) jugó un papel clave. La autoridad ambiental sabe que el fin del conflicto puede atraer al páramo un turismo desordenado, para el que nadie está preparado. Por eso se reunieron con los militares y los capacitaron para enfrentar este reto.

Según Marta Carillo, directora de cultura ambiental de la CAR, son varias las amenazas que pueden poner en riesgo la sostenibilidad del ecosistema y la conservación del Sumapaz. Por ejemplo, la agricultura a gran escala, la construcción y hasta los desarrollos mineros, pues, a pesar de que la Constitución prohíbe la explotación en páramos, considera que habrá personas “vivas” que quieran hacerle el quite a la ley.

“De no idear un plan de acción para el turismo de Sumapaz, los paseos de olla, que llevaron al cierre de la laguna de Guatavita durante cuatro años, se iban a trasladar al páramo. Para reducir ese riesgo, los militares tomaron cursos sobre el tipo de turismo que se puede desarrollar en la zona, con el fin de difundir los conocimientos entre la comunidad”, explicó.

Pese a las buenas intenciones del Ejército, no todas las personas de la localidad creen en su compromiso con el ambiente. Balbina Peñaloza, presidenta del Comité de Mujeres de la vereda San Juan, es una de ellas. Piensa que las Fuerzas Armadas, junto con las guerrillas, fueron las principales responsables de los daños al páramo.

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“En tiempo de guerra, los militares hacían sus camas con los frailejones, dejaban comida y radios tirados. Además, con qué moral van a hablar de conciencia, cuando el batallón está junto a la cuenca alta del río Sumapaz”, aseguró. Sin duda, hay personas que aún no creen en la intención del Ejército, a pesar de que ha reconocido sus errores y quiere proteger el ambiente. Esto indica que, además del compromiso con el ecosistema, tendrán que hacerlo con la comunidad si en realidad esperan proyectar una nueva imagen.

Con estas iniciativas, las Fuerzas Militares se empiezan a preparar para el posconflicto y a responder la reiterada pregunta que muchos se hacen: ¿a qué se van a dedicar los soldados cuando el conflicto cese en Colombia? Según el coronel Alberto Arias Rojas, comandante de la Brigada 13, el Ejército Nacional no solamente es el Ejército de las armas. “Estamos en un momento de transición y queremos conformar una institución multimisión, dispuesta a cumplir cualquier actividad, como esta, la de ser guardianes ambientales”, concluyó el oficial.