Trump y el proceso de paz

Estados Unidos, con el polémico magnate a su cabeza, podría modificar la forma en la que históricamente se ha relacionado con el mundo y en el caso particular, con Colombia, no será la excepción.

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La conmemoración de los quince años del Plan Colombia, en febrero, sirvió para fortalecer las relaciones bilaterales entre Colombia y Estados Unidos.
Archivo.

El mapa político internacional, sin duda, se sacudió con el triunfo de Donald Trump como el nuevo presidente del gran hegemónico del norte. Estados Unidos, con el polémico magnate a su cabeza, podría modificar la forma en la que históricamente se ha relacionado con el mundo y en el caso particular, con Colombia, que no será la excepción. Dada la cercanía que el país ha tenido con el partido Demócrata, Hillary Clinton era la candidata que mayor favorabilidad representaba para el gobierno del presidente Juan Manuel Santos –como lo expresó en varias ocasiones- para darle continuidad y un futuro seguro a la implementación del nuevo acuerdo de paz con las Farc. Pero, ante este panorama de incertidumbre mundial, ¿qué se espera del escenario político nacional en torno a la paz?

Para el embajador de Colombia en Washington, Juan Carlos Pinzón, la buena relación colombo-estadounidense está cimentada en el respaldo del Congreso norteamericano en temas de seguridad y lucha contra el crimen: “Tenemos que apelar a que Colombia lo ha hecho bien durante años con una relación bipartidista. Hay que esperar a ver las prioridades de Trump en el mundo”.

En febrero de este año, el presidente Santos visitó Washington para conmemorar el 15 aniversario del Plan Colombia que arrancó con el gobierno de Andrés Pastrana. Aunque algunos internacionalistas han calificado esta ‘lucha contra el terrorismo’ como una intervención disfrazada de cooperación, lo cierto es que el gobierno le quiso dar continuidad con el presidente Barack Obama, a través del Plan Paz Colombia, en el que ese país se comprometió a invertir 450 millones de dólares, con un enfoque claramente modificado. La certeza sobre si esos recursos llegarán a Colombia y, sobre todo, si el Congreso norteamericano los aprobará, aún es incierta.

Bajo este contexto, Emerson Forigua, internacionalista de la Universidad Javeriana, experto en política exterior norteamericana explica que aunque Trump se  ha caracterizado por ser un personaje impredecible, Latinoamérica va a tener un posicionamiento relativamente bajo dentro de su agenda. “Sin embargo, sí estará atento a la relación entre la paz de Colombia y la estrategia antinarcóticos. Si bien, ha habido una cooperación bipartidista, hay un tema que pesa en la agenda republicana que es la lucha contra las drogas. Hay un incremento sensible de cultivos ilícitos y pese a que la ayuda no va a desaparecer por completo, pueden surgir exigencias o condicionamientos para ese apoyo”. Es decir, replantear la estrategia contra las drogas por parte de Colombia es una posibilidad latente, distinta a la que se estableció con Obama, que aunque no significa una regresión al pasado para retomar la que se inició durante el gobierno de Pastrana, “sí habrá condicionamientos frente al reembolso de recursos a cambio de ciertos logros tempranos en materia de erradicación”, explica Forigua.

En Colombia, de hecho, las posturas con las que los líderes políticos en Colombia recibieron el triunfo de Trump fortalece esta tesis. El expresidente Álvaro Uribe, por ejemplo, le recordó al magnate que “el narcoterrorismo de Colombia y la tiranía de Venezuela son los grandes enemigos de nuestra democracia”. No obstante, tras conocer el triunfo de Trump dijo Santos que Estados Unidos es el principal socio comercial de Colombia, cuya política exterior se fortalece por la relación bipartidista con ese país. “Esperamos continuar con esa política y vamos a hacer todo lo posible para seguir mejorando en las relaciones que nos convienen a todos”.

Pero, ¿qué pasará con ‘Simón Trinidad’? El embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker ha insistido en que la libertad del jefe guerrillero, preso en ese país, nunca ha estado en discusión. Mientras tanto, las Farc insisten en que su participación es una condición a la que no van a renunciar para que se logre una paz completa. La situación, no obstante, parece cada vez más compleja. Aunque estos pocos meses que le quedan a Obama en la Presidencia significan un respiro muy corto para los guerrilleros que esperan que se le conceda el indulto, lo cierto es que el tiempo es muy corto y la agenda a partir de hoy arranca con el empalme del magnate en la Casa Blanca. “Con Trump, esa opción se desdibuja mucho más”, explica el académico Forigua. Sin embargo, habrá que ver cómo acogerá el gobierno colombiano el nuevo gobierno de Washington, porque es muy cierto lo que Santos sostuvo a lo largo de la campaña norteamericana: las políticas de Trump no son muy acordes con lo que Colombia quiere de Estados Unidos. 

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