¿Sí a los 'paras', no a las Farc?

El Legislativo negó el ingreso del jefe de las Farc, “Iván Márquez”, al Capitolio Nacional, donde hoy se clausura el Congreso Nacional de Paz. Humberto de la Calle pide abrir la mente. 

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El Congreso Nacional de Paz reúne a congresistas, académicos, organizaciones sociales y población civil. / Germán Moreno

“Desde que haya buena fe para avanzar en un proceso, no tengo objeción a que se les den estas ‘pruebitas’ de democracia. Creo que se sienten más cómodos hablando en el Congreso que en la acción violenta en la selva”. Fue lo que dijo en 2004 el entonces presidente Álvaro Uribe, refiriéndose a la presencia de tres jefes de las Autodefensas (Auc) —Salvatore Mancuso, Ramón Isaza y Ernesto Báez— al Congreso de la República. Fue el 28 de julio y en sus intervenciones defendieron la lógica de su lucha contrainsurgente y rechazaron la cárcel como castigo a sus crímenes. Al final hubo aplausos de los congresistas, algo más de 60, que asistieron a la sesión.

Hoy, 13 años después, una escena algo similar iba a repetirse, pero esta vez con Iván Márquez, comandante de las Farc, y con Juan Carlos Cuéllar, gestor de paz del Eln (en representación de Pablo Beltrán), quienes están invitados a la clausura del Congreso Nacional de Paz, que se lleva a cabo en el Salón Elíptico del Congreso. La diferencia es que existe un Acuerdo de Paz firmado entre las Farc y el Gobierno, e incluso hay una ley aprobada que permite la participación en política de los miembros de las Farc, eso sí, una vez se desarmen y se desmovilicen. Razones que, sin embargo, no fueron suficientes para los presidentes del Senado, Mauricio Lizcano, y de la Cámara de Representantes, Miguel Ángel Pinto, quienes decidieron negarles el ingreso al Capitolio Nacional.

“En el Congreso somos amigos de la paz, esta ha sido la institución más comprometida con la implementación de los acuerdos, lo que nos da la autoridad moral para ser los veedores del cumplimiento de los compromisos”, señala un comunicado firmado por ambos, en el que aclaran que, de momento, para la actividad de hoy sólo se permitirá el ingreso de quienes integran el movimiento político Voces de Paz. “Los demás ingresarán cuando entreguen las armas y, si cometieron delitos de lesa humanidad, hasta que los tribunales de paz lo autoricen”, añade el texto.

El Congreso Nacional de Paz —liderado por congresistas, académicos, organizaciones sociales y población civil— ha atravesado un proceso de construcción a lo largo de más de seis meses para lograr una convocatoria amplia de participación, programada para los días 27, 28 y hoy 29 de abril. A ella se han sumado 18 departamentos, cinco Zonas Veredales de Normalización Transitoria ubicadas en Arauca, Antioquia, Nariño, Meta, Valle y Caquetá, y ciudades europeas como Ginebra, Barcelona y Madrid. También se unió población de Nueva York y Houston (Estados Unidos), y hasta de Montreal (Canadá). “Que no sean hipócritas. Este es el espacio que se tiene que abrir para dar el debate hacia la construcción de un nuevo país”, señaló la representante de la Alianza Verde, Ángela María Robledo, una de las que encabeza el evento, ante las críticas que se han enfocado en señalar la presencia de Iván Márquez y la invitación hecha a Pablo Beltrán, a quien el Gobierno no le dio el permiso para trasladarse a Bogotá.

Para el senador del Polo Iván Cepeda, la participación de miembros de la guerrilla no es equiparable con lo ocurrido en 2004 con los paramilitares. “La presencia de los miembros de las Farc es totalmente legítima. Ellos ya son, por ley, una organización que va en camino hacia partido político. Los mandos de las Farc están autorizados para hacer pedagogía de paz. No hay ningún punto de comparación con los jefes paramilitares. En 2004, no había acuerdos de paz”, enfatizó.

Humberto de la Calle, quien lideró las negociaciones con las Farc en Cuba, pidió “abrir la mente” para permitir la reconciliación: “Francamente lo lamento, me parece que es una oportunidad de escuchar opiniones cuando de todos modos el proceso de paz viene andando, con dificultades, pero de manera satisfactoria, y se está cumpliendo lo sustancial”, dijo. Y Juan Camilo Restrepo, jefe negociador con el Eln, escribió en Twitter: “Inaceptable que mesas directivas del Congreso veten a Márquez y a Cuéllar (...) la paz tiene que comenzar por la tolerancia”.

Así que las voces se han aunado, por el contrario, a no permitir que se echen al traste los cuatro objetivos con los que espera concluir el evento de hoy: 1. Fortalecer la implementación de los acuerdos de paz imprimiéndole celeridad y lograr la inclusión de la sociedad en ese proceso. 2. Impulsar y desarrollar la participación en los diálogos de Quito (Ecuador) con el Eln y acordar un cese bilateral de hostilidades. 3. Buscar mecanismos para que se derrote el asesinato de líderes sociales en varias regiones del país y proteger la vida de los guerrilleros que van dejando las armas. 4. Lograr un compromiso de los candidatos a la Presidencia para que incluyan en uno de los puntos prioritarios de su programa de gobierno el impulso a los procesos de paz y el desmonte del paramilitarismo. Para ello habrá un panel dedicado exclusivamente a un diálogo entre quienes se han lanzado al ruedo electoral de 2018 o suenan como posibles candidatos.

Panel en el que, por lo visto, no estará el senador y precandidato del Centro Democrático Iván Duque, quien está invitado, pero en diálogo con El Espectador expresó abiertamente su desacuerdo “con que se hagan estos eventos, cuando ni siquiera los guerrilleros han resuelto sus problemas ante la justicia. Son muchas concesiones otorgadas a las Farc y sí creo que tienen que resolver sus asuntos pendientes antes de presentarlos como prohombres”.

Las puertas del Capitolio se abren a las 8:15 de la mañana y se espera la participación de, al menos, unas 1.500 personas. En cuanto a la presencia de los jefes guerrilleros, es un escenario al que se tendrá que acostumbrar el país. Queda en manos del Congreso decidir si reversa su postura al querer cerrar de manera temprana el recinto a donde, finalmente, los miembros de la guerrilla van a llegar.