La opinión de la única mujer militar en la mesa de negociaciones

“Nuestro objetivo fue empoderar a las mujeres colombianas”: Juanita Millán

La teniente de navío resalta el esfuerzo que hicieron la delegación de gobierno y las guerrilleras para mantener las discusiones de la Subcomisión de Género fuera de las turbulencias de la mesa de negociaciones. Lecciones aprendidas.

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La teniente de navío Juanita Andrea Millán Hernández, única mujer militar en la mesa de negociaciones entre el gobierno y las Farc en La Habana.
Cortesía

No es la más visible de la delegación de gobierno. De hecho para muchos ciudadanos hoy no es claro que hay una mujer militar en la mesa de negociaciones. Pero ella es feliz así. La teniente de navío Juanita Andrea Millán Hernández prefiere mantener el bajo perfil en todas las situaciones. Es como aquellas hormiguitas que trabaja en silencio sin que muchos a su alrededor se enteren, pero cuando le dan el uso de la palabra y expone sus ideas, es imposible no fijarse en ella. Y no porque tenga un tono de voz altisonante, sino por la claridad de sus argumentos. Tal vez esas y otras características sean las que la han puesto en un lugar protagónico, así no sea el más visible, en la delegación de gobierno.

Trabajó varios años tratando de acercar su institución a las comunidades más afectadas por el conflicto y luego, en 2010, estuvo como asesora del almirante Edgar Cely, en el comando general de las Fuerzas Militares. Allí pudo poner en práctica lo aprendido en la especialización en resolución de conflictos que acababa de terminar. Convencida de que los militares debían ser tenidos en cuenta en las negociaciones de paz, empezó a aportar análisis, cuadros, documentos, estudios.

Ese trabajo la llevó a que el siguiente comandante de las fuerzas, el general Alejandro Navas, le encomendara, en 2012, asesorar al general Jorge Mora Rangel, recién nombrado como negociador plenipotenciario. En 2014, el presidente la nombró dentro del grupo de 15 militares de alto rango, la mitad generales de la República, que debían explorar con los jefes de las Farc las mejores opciones para pactar el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, y la dejación de armas, lo que se conoce como el punto del fin de conflicto y además a conformar la Subcomisión de Género. Esta es su visión del trabajo en esa instancia de la mesa encargada de incluir el enfoque de género en los acuerdos.

-¿Qué es lo más importante del anuncio de este domingo en La Habana?

Haber logrado una visión en materia de género que no sólo contempla un lenguaje incluyente y no sexista, sino que propone medidas concretas para lograr que las mujeres y los hombres de Colombia se beneficien en igualdad de condiciones de los planes y programas contemplados en los acuerdos. Hicimos un gran esfuerzo por comprender y analizar las problemáticas que más afectan a las mujeres y cómo el conflicto ha afectado de forma diferente a mujeres y a hombres y, de esta forma, tener un abordaje más asertivo a la hora de realizar la inclusión de la perspectiva de género.

-¿De lo acordado en la Subcomisión qué puntos concretos destacaría?

De los tres, el que más me gusta como quedó fue el punto uno, porque se reconoce el rol productivo y reproductivo de las mujeres y el papel que ellas han jugado en el desarrollo rural. Es de lo más bonito que tiene el acuerdo. Otro tema del punto 1 es el que se refiere a las medidas que se contemplan para la formalización masiva de la propiedad rural, eso va a ser transformador para el campo colombiano.

Del punto dos destaco uno de los principios fundacionales del acuerdo, que no estaba, y es el enfoque y la claridad en que para tener una sociedad más democrática es indispensable fortalecer las organizaciones de mujeres y potenciar su protagonismo en los partidos políticos y en las organizaciones sociales. Es el enfoque de la mujer como sujeto político y sujeto de derechos y se hace extensible a la población LGBTI.

Del punto cuatro, de drogas ilícitas, destaco la incorporación del enfoque de considerar a las mujeres como sujetos activos y la necesidad de priorizar a las organizaciones de mujeres en los procesos de concertación de sustitución voluntaria. Ellas estaban en la sombra y ahora podrán hacer un trabajo importante para acabar con el flagelo de las drogas ilícitas.

-¿Cuáles han sido las lecciones aprendidas como mujer militar?

A través de las extensas horas de trabajo, de leer y escuchar mucho, he aprendido a ser más sensible frente a los problemas que han enfrentado no sólo las mujeres, sino también los hombres durante más de cincuenta años de conflicto armado. El intercambio de saberes entre las mujeres de la guerrilla, expertas, expertos y las mujeres y hombres de la delegación de gobierno, me ha permitido ampliar la visión frente los retos que vamos a enfrentar todos los colombianos en ese largo camino hacia la paz.

Que todas, desde nuestras convicciones, ha trabajado mucho por la equidad para las mujeres, que hemos sacrificado mucho de nuestras vidas personales por un ideal superior y que estamos convencidas de que el camino del diálogo y la construcción de paz es el camino correcto para lograr un mejor país que nos incluya a todos.

-¿Qué fue lo más difícil de lograr en esa concertación que ustedes hicieron con las mujeres de la guerrilla?

El comienzo fue lo más complejo, empezar siempre es difícil. Sin embargo, en muy corto tiempo, empezamos a identificar objetivos comunes como mujeres comprometidas con la paz del país. Por supuesto en el desarrollo del trabajo tuvimos diferencias de todo tipo, pero fueron superadas a través diálogos francos, de argumentos y del apoyo de muchos hombres y mujeres expertas en el tema que nos han venido acompañando en todo este proceso.

-¿Hubo momentos tensos o difíciles dentro del trabajo de la Subcomisión?

En realidad no. Sin embargo, la Subcomisión de género se afectaba con el clima del resto de la mesa de conversaciones y en algunos casos nuestro trabajo se vio afectado por sucesos en Colombia o por momentos difíciles de las conversaciones. Siempre tratamos de que los temas de la mesa no nos afectaran. Tratamos de llegar con buena actitud a la mesa, nos metíamos de lleno en los puntos y no hablábamos de otras cosas. Era un acuerdo tácito, nunca se pactó, pero así pasó, y fue intentar que los otros temas de la mesa no nos afectaran.

-¿Cuáles fueron las lecciones aprendidas de las expertas y de las organizaciones de mujeres que viajaron a La Habana?

Escuchamos muchas voces, como en ningún otro punto de la agenda. Las mujeres colombianas y extranjeras fueron escuchadas ampliamente, recibimos la visita y apoyo de 18 organizaciones de mujeres y de organizaciones LGTBI colombianas, que desde su experiencia en terreno hicieron sus recomendaciones y buena parte de ellas están recogidas en los acuerdos con perspectiva de género. Expertas colombianas en violencia sexual, expertas extranjeras que vienen estudiando el tema desde hace mucho tiempo y 10 ex guerrilleras de Sudáfrica, Irlanda del Norte, Guatemala, El Salvador, Indonesia, Uruguay y Colombia que dieron sus recomendaciones, y además se tuvo el acompañamiento permanente de tres expertas (Colombia, Cuba y Noruega, así como de organización de la ONU)

Somos conscientes de que esta es la primera vez que en un proceso de paz se establece un espacio específico para incorporar transversalmente los asuntos relativos al género a todos los puntos de la agenda y eso nos lo hicieron saber las expertas y las organizaciones, lo cual imprime un reto más a nuestro trabajo.

Sabemos que tenemos que lograr un proceso de reincorporación de las mujeres de la guerrilla que no repita los errores de procesos anteriores en nuestro país y en otras experiencias del mundo. 

-¿Qué viene ahora para las mujeres de la Subcomisión de Género?

Después de este logro tan grande, debemos seguir trabajando desde las dos delegaciones para incluir la perspectiva de género en los temas restantes, el punto seis de implementación de los acuerdos y algunos sub puntos del punto tres que están siendo trabajados en este momento.

-¿Se llega más fácil a consensos entre mujeres que entre hombres?

No sé. Yo creo que se llega más fácil a consensos siempre y cuando se tenga un objetivo común, no importa si son hombres o mujeres, el problema es el cómo. En el caso nuestro, se facilitó mucho el trabajo, fue un trabajo armónico, todas teníamos claro el objetivo de empoderar a las mujeres colombianas, sin importar su origen, clase, orientación sexual. Y también a los hombres, eso facilitó mucho el trabajo. 

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