Entrevista con Freddy Rendón, el “Alemán”, exjefe paramilitar

“No me estoy rearmando”: el “Alemán”

Felicita a las Farc por el paso que dio de buscar la paz, asegura que en el país son muchos los que no quieren la reconciliación y pide que el nuevo Tribunal de Paz estudie e integre todo lo que han contado durante el proceso de Justicia y Paz.

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Freddy Rendón, el “Alemán”, fue uno de los comandantes del bloque Élmer Cárdenas de las Autodefensas Unidas de Colombia.
/ Archivo particular

Hay rumores que llegaron hasta las esferas más altas del Gobierno de que usted se está rearmando, ¿es verdad?

Desde que arrancamos este proceso para salir del conflicto armado en Colombia, la decisión de nunca volver a tocar un arma fue de corazón. En el momento que tomé esa decisión de entregar mi arma y mi uniforme juré ante Dios y mi familia que jamás volveré a tomar un arma en mis manos, jamás volveré a ser factor de discordia y de dolor en este país. Además, a través de los organismos de seguridad del Estado, el Gobierno Nacional conoce cómo ha sido mi comportamiento. Tengo un teléfono que no lo cambio y hay una persona de la Agencia Colombiana para la Reintegración que me visita todas las semanas.

Entonces, ¿quiénes están interesados en crear y alimentar estos rumores?

Son los enemigos de la paz y la reconciliación que disparan desde todos los ángulos. En este país son muchos los que no quisieran que se terminara la guerra y la confrontación. Durante nuestro proceso hemos dado nuestro aporte a la verdad. Ahora las Farc, y a futuro el Eln, darán su aporte para la verdad sobre el conflicto. Pero hay sectores dentro de las Fuerzas Militares, la política y el empresariado que no quisieran que se conociera la verdad y les incomoda la verdad, así como la hemos expuesto hasta ahora.

De todas formas, hay funcionarios del Gobierno que están preocupados con usted...

Sí. De hecho, en estos días me ha llegado la noticia de que el Gobierno está muy preocupado porque estaría rearmándome. Eso está muy alejado de la realidad. Después de haber pasado nueve años en la cárcel, mal haría en retomar las armas. Eso no tiene lógica, eso proviene de los enemigos de la paz.

Hablando de paz, ha apoyado el proceso con la guerrilla. Hoy, ¿cómo evalúa los diálogos con las Farc y el acuerdo firmado?

Desde el momento en que tomé la decisión de sumarme al deseo de las grandes mayorías en Colombia de lograr acabar con este conflicto, estoy convencido de que hay que premiar la vida por encima de la violencia. Hace 15 años se viene negociando con actores del conflicto interno en Colombia. Hoy les tocó a las Farc. Hay que resaltar el valor que esta gente está teniendo en este momento, con las amenazas que esto puede tener. Ese proceso es importantísimo para Colombia, para la humanidad. Son menos niños soldados, menos minas quiebrapatas o quiebraalmas, como las llamo yo. Celebro eso, y que se piense que es posible vivir reconciliados y en paz en el día de mañana.

¿El acuerdo de paz lo dejó satisfecho?

Habrá cosas que a mí o a otros no nos gusten, pero el hecho de sacar a seis mil hombres de las armas, y que salgan del escenario de la guerra, eso hay que celebrarlo desde todos los puntos de vista.

Pero muchos que votaron No en el plebiscito acusan el Gobierno de ser indulgente con las Farc y lamentan que sus jefes no estén en la cárcel...

No estoy reclamando que aquellos tienen que pagar cárcel porque nosotros pagamos cárcel. ¡No! Simplemente con este acuerdo pusimos un techo y el Estado colombiano consideró que ellos no deben pagar cárcel. Pero bienvenido sea ese acuerdo porque hoy les vamos a quitar el uniforme y el arma a quienes vienen haciendo daño desde hace 52 años al país. Lo importante aquí es que se va a premiar el salvar vidas, que sea posible vivir en el Putumayo o en el Chocó siendo campesinos sin que haya quien reclute sus niños, quien los maltrate.

¿Cree en el Tribunal para la Paz, o le preocupa que pueda favorecer a las Farc eludiendo una verdadera justicia transicional?

No se me pasa ni siquiera por la mente de que ese Tribunal esté al servicio de la guerrilla. Porque si eso llegara a pasar, pues empaque y vámonos. Las personas que deberán integrarlo, y quien los escoja, deberá ser personal totalmente ajeno a cualquier militancia o formación de izquierda o de derecha para que el país crea en ellos.

¿El Tribunal deberá mirar también la actuación de los miembros del Ejército?

Pues qué bueno que Colombia conozca realmente si los militares de esa época, de una u otra manera, hicieron guerra sucia a las guerrillas y a la izquierda en Colombia. Sería muy sanador para que el país pueda cerrar sus heridas. La institución castrense seguro deberá cumplir un papel importante en ese tema. Qué bueno lograr convencer a la institucionalidad de la importancia que tiene que contemos la verdad. Conocer la verdad va a llevar a que nuestras futuras generaciones no vuelvan a cometer nuestros mismos errores.

¿Se conocerá toda la verdad del conflicto?

Me parece que falta hacer pedagogía del papel que va a desempeñar ese Tribunal y sobre la importancia de construir esta verdad, por encima de los intereses personales o de instituciones, o de guerrilla, o de autodefensa. Además, espero que el Tribunal lea, estudie e integre todo lo que nosotros hemos contado durante el proceso de Justicia y Paz. Porque la sociedad colombiana no ha conocido la verdad que nosotros hemos expuesto. Pero seguro que en algún momento la conocerán en pleno.

¿Tuvo la oportunidad de encontrarse con “Iván Márquez”?

No he tenido esta oportunidad. Pero mi mano sigue tendida. A mí me parece que la reconciliación no debe ser con los delegados del Estado que estuvieron en esa mesa de negociación, sino entre excombatientes. Es importante sentarnos y decirnos lo que nos tengamos que decir de manera personal, de frente, no por los micrófonos, no en los estrados judiciales.

Si usted tuviera esta oportunidad, ¿qué le diría hoy a “Iván Márquez”?

Como excombatiente y ciudadano de este país, que añoro ver en paz y reconciliado, lo felicitaría, porque dio el paso más importante: el de dejar la confrontación armada. Porque no es fácil dar este paso cuando se tiene el poder de las armas y con los riesgos que eso puede acarrearles a los hombres y mujeres de esa organización.

Está bien que los excombatientes hablen y se reconcilien. Pero, ¿cuáles son las obligaciones de estos excombatientes con las víctimas?

Lo más importante es estar con nuestras manos tendidas a las víctimas y coadyuvar a la autoridad en la búsqueda de los desaparecidos, con el compromiso de no repetición. No nos cansaremos nunca de pedirles perdón y de trabajar en la búsqueda de la reconciliación.

¿Usted regresó a la zona del Urabá?

Tuve la oportunidad de regresar por petición del Tribunal de Justicia y Paz con el propósito de llevar a cabo audiencias de solicitud de perdón a niños excombatientes y víctimas del conflicto. Estas son las únicas veces que he vuelto a esa región.

¿Qué hace Freddy Rendón por las víctimas?

He venido construyendo unas propuestas de reconciliación en el Atrato que hemos llamado: “Deshaciendo la diáspora del Atrato”. La idea es crear unos centros de reconciliación y paz. Más de 30 comandantes del bloque Élmer Cárdenas han contado la verdad en los espacios judiciales y la idea es contarla de cara a la sociedad. También le he propuesto al Gobierno que excombatientes y las comunidades trabajemos de la mano en la erradicación manual de cultivos ilícitos. El Gobierno en un primer momento estuvo de acuerdo, pero después cerró ese programa. En estos días estaba trabajando en un programa de reforestación, que podría también generar empleo.

¿Las autodefensas fueron una equivocación o una necesidad histórica?

Fue nefasto. Todas las víctimas que se dieron y esta guerra no debieron haber pasado. Pero en el momento que nosotros estuvimos en ese conflicto, el país estaba a puertas de ser un Estado fallido. Hoy, sobre todo sectores radicales de la izquierda que fueron el apoyo de la guerrilla, siguen cobrándonos nuestra participación en el conflicto. No sé si finalmente la historia nos dará o no la razón, pero considero que fue una necesidad histórica.

¿Cómo ve a Colombia en 25 años?

Soy optimista. Pienso que este país será maravilloso. De pronto no nos toque a nosotros. Hay que trabajar para eso. Nos hemos dedicado desde hace 50 años a fortalecer a nuestros militares, policías, bases militares, aviones. Y digamos que hay todavía vigente una cultura de la guerra. Hoy hay que revertir el gasto militar en educación para la sociedad colombiana. Tenemos que enfilar todas nuestras baterías y todo nuestro poder económico en educar. A educar a nuestros profesores para que puedan ser buenos profesores, a educar a nuestros niños, a nuestros padres, a nuestras comunidades, a que premiemos la vida por encima de la violencia. Si así lo hacemos, en 50 años Colombia será un país envidiable.