Los guardianes del Acuerdo de Paz

Ante el Consejo Nacional Electoral se inscribió este jueves la agrupación política ciudadana que se encargará de allanar el camino para el tránsito de las Farc a partido político legal, una vez dejen las armas. Voceros asistirán el lunes a debate de ley de amnistía.

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Pablo Cruz, Imelda Daza, Jairo Estrada, Francisco Tolosa y Jairo Rivera, voceros de la agrupación política.
AFP.

Aclarando que no se trata de la constitución del partido político de las Farc sino de una vocería ciudadana que pretende contribuir a sentar las bases de una amplia convergencia política en el marco de la implementación del acuerdo suscrito en La Habana, se inscribió oficialmente este jueves ante el Consejo Nacional Electoral la agrupación política Voces de Paz y Reconciliación, que se encargará, entre otras cosas, de allanar el camino para el ingreso de las Farc a la vida política legal y sin armas.

“Nuestra voces en el Congreso serán voces de veeduría y control social de ciudadanos en ejercicio para que la implementación normativa entienda el espíritu y letra de lo acordado. Nuestras voces serán voces para que las Farc gocen de las condiciones requeridas para realizar el congreso fundacional de su nuevo partido político y se conviertan así en una fuerza política legal”, señaló la agrupación en una declaración leída ante los medios de comunicación por la dirigente política de la Unión Patriótica Imelda Daza Cotes, una de sus integrantes.

Tal y como había quedado estipulado en el texto del Acuerdo pactado por las Farc y el Gobierno, la agrupación designó seis voceros (Daza Cotes, Francisco Tolosa y Jairo Rivera para la Cámara de Representantes, y Jairo Estrada, Pablo Julio Cruz y Judith Maldonado en Senado) para que participen en el trámite y los debates de los proyectos de reforma constitucional o legal que serán necesarios para la implementación de lo pactado en Cuba.

“Estos voceros deberán ser citados a todas las sesiones en que se discutan los proyectos de acto legislativo o de ley correspondientes y podrán intervenir con las mismas facultades que tienen los congresistas durante el trámite legislativo, salvo el voto”, reza el Acuerdo, en el que también se establece que dicha agrupación deberá constituir un centro de pensamiento y formación política cuyo objetivo principal será realizar estudios e investigaciones sociales y adelantar programas de formación política.

Para su correcto funcionamiento, el Gobierno tendrá que emitir una resolución transitoria, que se espera se conozca en los próximos días, la cual blinde la participación de los voceros en los debates legislativos y evite que se produzcan posibles vicios de procedimiento durante los trámites. De hecho, según explicó el presidente del Congreso, Mauricio Lizcano, los voceros participarán la otra semana en el primer debate de la ley de amnistía, en una sesión que será declarada “informal” para permitir la intervención de los mismos, de acuerdo a lo establecido por la Ley 5ª, que regula las acciones en el Congreso.

A eso se suma que la inscripción de la agrupación política es tan sólo el primer paso del proceso para su reconocimiento oficial, como lo explicó el presidente del Consejo Nacional Electoral, Alexánder Vega, quien reveló que ya se incluyó la discusión del tema en la orden del día del próximo lunes. “Cualquier solicitud que haga un partido político por personería jurídica o una agrupación política como esta, debe surtir el trámite ante la Sala Plena, ser reconocida, y sus estatutos aprobados y registrados. El lunes esperamos hacer el reparto entre los magistrados y ellos deberán presentar el proyecto de resolución para ser aprobado en la Sala Plena”, detalló.

Lo cierto es que, con la inscripción de la agrupación ante el CNE, se puso la piedra angular del proceso que abarca el aterrizaje de las Farc en la arena política, el cual tendrá que surtirse una vez culmine la dejación de armas de las estructuras guerrilleras. En ese momento, según lo acordado en La Habana, los plenipotenciarios de las Farc en la mesa de diálogos registrarán formalmente ante el CNE “la decisión de su transformación en partido o movimiento político, el acta de constitución, sus estatutos, el código de ética, la plataforma ideológica y la designación de sus directivos”. De ahí la importancia de la labor que desempeñará la agrupación política mientras las Farc completan el desarme.

Sin embargo, según Jairo Rivera, integrante de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE) y vocero designado para la Cámara de Representantes, el proceso no sólo comprende la participación política de la guerrilla. “Es una tarea que efectivamente les concierne a las Farc y por eso para la gente es muy fácil decir que somos de las Farc, pero no, somos un grupo de ciudadanos que quiere defender la letra de los acuerdos y busca la continuidad de una pedagogía de los acuerdos de paz. Obviamente, tenemos interlocución con las Farc y efectivamente representamos el principal interés de ellos, que es que se dé el tránsito de la vida armada a la vida política legal. En eso coincidimos plenamente con las Farc”.

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