Cerca de 120 menores de edad estarían en las filas

Guerrilleros, al régimen subsidiado

Los desmovilizados de las Farc serán afiliados a la Nueva EPS. Hasta el momento se han recibido 6.247 personas, según los listados de la insurgencia.

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El ministro de Salud, Alejandro Gaviria, respondió a las acusaciones de incumplimiento de lo acordado en materia de salud, denunciado por las Farc.
/Óscar Pérez.

A dos días de que se cumpla la fecha acordada para que los miembros de las Farc ingresen a las zonas veredales transitorias, cada minuto es más claro que vendrán duros retos para enfrentar la dejación de armas y reincorporación de más de 6.000 combatientes a la sociedad. Y el caso de la salud es uno de esos temas sensibles a la hora de la implementación de los acuerdos. Ya lo ha venido diciendo la guerrilla, y el Gobierno también lo sabe. Por eso ha estado construyendo el modelo con el que se atenderán a quienes dejen las armas y entren a las zonas de concentración.

No será una EPS especial para la guerrilla, como lo han venido solicitando las mismas Farc. Será a través del régimen subsidiado e irán a la Nueva EPS, o mejor dicho, ya lo han venido haciendo. Desde el 30 de noviembre, cuando se emitió el decreto que permitió afiliar a los integrantes de las Farc, se han recibido 6.247 solicitudes. De éstas, según un reporte de esta entidad —que fue la que reemplazó al Seguro Social— hasta el momento se han afiliado 2.545 y en las próximas semanas ingresarán al sistema 3.707.

Y estos 6.247 miembros de las Farc es el primer listado que se conoce públicamente. Un listado que dice, por ejemplo, que en esta guerrilla hay 1.756 mujeres (que representan el 28 %) y que hay 4.477 hombres (el 72 %). Ante la información de que ha habido un incremento exponencial de los casos de embarazos en las filas insurgentes desde que se firmó el cese al fuego, los registros aún no conocen esa información ni el número de personas que tienen enfermedades y mucho menos sus características. Lo que sí se sabe es que el 89 % están entre los 18 y 44 años. De este porcentaje se puede deducir que el número de menores de edad en las Farc rondaría los 120.

Ante esta información y las declaraciones dadas a El Espectador por Mauricio Jaramillo o el Médico, uno de los jefes de las Farc, en la edición del pasado domingo el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, al ser consultado por este diario, explicó los detalles de cómo se ha venido montando el modelo de atención para la guerrilla: “Tomamos la decisión de que estuvieran afiliados a la Nueva EPS porque ésta tiene operaciones en muchos de los territorios donde su ubican las zonas veredales”, explicó, revelando de paso que hasta el momento las Farc han entregado dos listados de personas para que sean incluidas en el sistema de salud.

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Además, Gaviria también detalló que con Fondepaz, entidad que maneja los recursos para este tema, se ha venido trabajando en convenios con los hospitales públicos de estas zonas para poder echar a andar los esquemas que se dispondrán. “Con eso vamos a poder tener en estos lugares un equipo médico permanente, auxiliares de enfermería, insumos médicos y algunos equipos biomédicos”, señaló.

El ministro desestimó, sin embargo, la afirmación hecha por el Médico, según la cual no se ha hecho nada en la atención de guerrilleros en el tema de salud hasta el momento. Precisó, por ejemplo, que desde el 30 de noviembre hasta hoy se han realizado nueve brigadas en los puntos de preconcentración, en las que se han atendido 630 casos, y que además se han recibido 76 casos de urgencia. Según dicho reporte, 28 de esas situaciones no tienen registro de la causa por la que fueron remitidas. La segunda forma de remisión ha sido a madres gestantes: 17, lo que indica que el 22 % de los casos atendidos fueron por embarazos en riesgo.

De otro lado, Gaviria sostiene que una vez estén funcionando las zonas veredales se tendrá un esquema de atención con cinco elementos: “Aseguramiento, equipos y medicina, brigadas, ambulancias y comunicación permanente con las oficinas regionales y nacionales de la Nueva EPS”. De igual manera, continuarán las brigadas médicas en el interior de los campamentos, incluso este será el primer paso para poder hacer las caracterizaciones de los perfiles médicos de cada miembro de las Farc que se ingrese al sistema de salud.

Sin embargo, Gaviria sabe que el tema es un reto en la implementación de los acuerdos, y que se debe guardar un equilibrio muy delicado entre satisfacer el derecho a la salud de los excombatientes y hacerlo sin darles privilegios distintos al que tienen el resto de los colombianos. A lo que se debe sumar el hecho de que las zonas veredales transitorias están ubicadas en regiones apartadas del país, donde llevar los servicios médicos requerirá un esfuerzo muy exigente para el sistema de salud.

Sobre las dificultades logísticas, el ministro puntualizó que cada zona de concentración tiene sus propios tiempos, ya que en los temas logísticos no son los mismos en todas partes. Y que existen dificultades cuya solución no depende exclusivamente de la voluntad política. “Tenemos que rentar los terrenos donde va a estar la carpa en la que va a estar el puesto de salud. Y creemos que en febrero debemos tener funcionando la mayoría de esos puestos”, enfatizó.

Respecto a la situación en que se han encontrado los miembros de las Farc, el jefe de la cartera de salud señaló que hay una realidad epidemiológica compleja y que el aumento de guerrilleras embarazadas es un indicador positivo. “Eso es una buena noticia. Habla de que para los guerrilleros se acabó la guerra y quieren rehacer sus vidas. Las mujeres embarazadas de las Farc son equivalentes a los hospitales militares sin heridos, es decir, una manifestación positiva del posconflicto. Si usted quiere tener hijos es porque realmente piensa que hay futuro”, añadió.

Igualmente, Gaviria habló de que han encontrado a muchas personas de las Farc con enfermedades tropicales complejas y que hay varios casos que requieren tratamientos especializados. “Las condiciones no son fáciles. Hemos tenido situaciones particulares, como un brote de malaria en Tierralta (Córdoba) y enfermedades transmisibles que requieren atención”, concretó.

Las Farc, en sus últimas declaraciones sobre el tema, han afirmado que esperan que se les ofrezca una EPS “creada para atender a la guerrillerada”, ante lo cual Gaviria contestó que no podrá ser así: “Si uno mira lo que está en los acuerdos y recoge su espíritu podría darse que con recursos de cooperación internacional se apoye en la consecución de medicamentos de alto costo para enfermedades de alta complejidad. Pero no va a haber una EPS distinta. Eso no tiene sentido desde ningún punto de vista, ni lógico, ni económico, ni financiero, ni social. Tener una EPS para pocas personas es inconcebible. Uno no puede montar una organización compleja, como estas, para atender a 7.000 personas”, enfatizó.

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Es más, para el minsalud esta ha sido una de las lecturas más desafortunadas que las Farc han hecho del acuerdo. “La seguridad social significa ciudadanía y está ligada a la salud como derecho. El espíritu de las diferentes leyes que han desarrollado este derecho es la equidad. No hay nada más antipático para los ciudadanos que las preferencias en salud: que los tratos privilegiados, que saltarse la cola. Lo que está reflejado en los acuerdos es que tenemos que trabajar por un país equitativo. Por eso me parecen paradójicas las demandas de un tratamiento preferencial o un régimen excepcional para los guerrilleros de las Farc. Entendemos que hay problemas con el sistema de salud y ellos tienen que estar preocupados por el acceso. Trabajaremos todos para que sean mejores condiciones”, comentó.

Finalmente, frente a la atención en salud de los miembros de las Farc que dejen las armas, Gaviria consideró que ante los cuadros clínicos de muchos de sus miembros se deberá contemplar la posibilidad de que quienes requieren tratamientos especializados no vayan a las zonas de concentración, sino que para ellos se dispongan estadías transitorias en las cabeceras municipales en donde estén los hospitales donde se realicen los procedimientos médicos. Algo que, reconoce, debe ser acordado en la Comisión de Seguimiento y Verificación a la Implementación de los acuerdos, decisión que escapa al resorte de su cartera.

Al final, el ministro Gaviria se refirió a las aseveración del jefe guerrillero Pastor Alape, quien el 31 de diciembre tuvo que asistir a urgencias por un paludismo. “Interesante lo que ocurrió con él y cómo evaluamos los sistemas de salud: llegó a un hospital y se le hicieron los exámenes en dos o tres horas, que es lo que demora un examen de este tipo. Los antimaláricos no estaban en este hospital porque en Bogotá no es una enfermedad muy común y finalmente, 10 o 12 horas después, se va con el diagnóstico y la solución. Creo que no hubiéramos podido hacerlo mejor”, señaló.

Y concluyó: “La democratización de los sistemas de salud es difícil. Aquí hay dos discusiones translapadas, una es sobre el cómo vamos a atender a las Farc, y la otra es si nuestro sistema de salud es capaz de atenderlos. Creo que sí: 6.000 afiliados son lo que el sistema recibe en un par de semanas en una ciudad intermedia”. Con una referencia adicional a los señalamientos de que se ha incumplido el acuerdo en esta materia: “Entiendo que tienen expectativas sobre el tema, pero no es cierto que no hayamos cumplido. Hemos hecho las afiliaciones, realizado brigadas de salud y atendido 112 órdenes médicas y 76 casos de urgencia”.

En términos generales, el esquema que atenderá a los más de 7.000 miembros de las Farc que dejen las armas está diseñado. Entrarán al caótico sistema de salud que hoy padecen todos los colombianos, eso sí, con la promesa de que sus casos tendrán la mayor respuesta posible por parte del Estado, pero hasta ahora esto es sólo el plan que se ha construido en el Ministerio de Salud. Habrá que esperar a ver cómo se desarrolla esta realidad de los excombatientes en su día a día, una vez hayan ingresado a las zonas veredales, y aún más cuando éstas terminen y sean excombatientes en la lucha por sus derechos.