Presidente Santos dice que nuevo acuerdo en La Habana es cuestión de días

Farc y Eln, las dos caras de la paz

Humberto de La Calle y Sergio Jaramillo regresaron al país para informar sobre los avances de la renegociación en Cuba y reunirse hoy con los voceros del No en el plebiscito. A su vez, en Quito (Ecuador) reinaban el hermetismo y la incertidumbre.

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La sociedad civil sigue pidiendo un consenso que permita implementar el acuerdo de paz con las Farc.
Cristian Garavito

Incertidumbre. Es la palabra que define hoy el proceso de negociación entre el Gobierno y el Eln, después de que el presidente Juan Manuel Santos decidió aplazar la instalación de la mesa de diálogos, prevista para el pasado jueves en Quito (Ecuador), condicionándola a la liberación del político chocoano Odín Sánchez, en poder de esa guerrilla desde el 3 de abril pasado. Pero, además, las declaraciones que le dio ayer a Blu Radio el jefe de la delegación del grupo subversivo en las conversaciones, Pablo Beltrán, terminaron por enrarecer el ambiente.

Nadie lo dice abiertamente, pero en la Casa de Nariño y en la clase política cayeron mal las descalificaciones que Beltrán le hizo de entrada a Juan Camilo Restrepo, quien liderará el equipo gubernamental en la mesa, de quien dijo era un “novato” y “no sabe lo que se ha venido negociando”. También haberle echado la culpa al Gobierno por la no instalación de los diálogos; la defensa que hizo del secuestro como método de financiación de la guerra, pues “no se vive de estampitas”, y la frase “téngase de atrás”, refiriéndose a que las conversaciones se desarrollarán sin cese al fuego, cuando se le preguntó por el presunto asesinato, el jueves, de dos conductores y la quema de sus dos vehículos en cercanías de Fortul (Arauca).

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Aunque el comandante guerrillero enfatizó que van a cumplir con la liberación de Odín Sánchez, la cual, según versiones oficiales, ya está en camino y podría registrase este fin de semana o el próximo lunes, la realidad muestra que varios miembros de la sociedad civil, que se habían desplazado hasta Quito para participar en la instalación de la mesa, ya se devolvieron en medio del pesimismo. “La actitud del Eln es lamentable (...) condenamos enérgicamente este hecho que nos confirma el daño que hace este grupo al país y la necesidad de parar este conflicto”, dijo el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, haciendo alusión a lo sucedido en Arauca.

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Así las cosas, sólo queda esperar. La mesa de negociación Gobierno-Eln sigue en stand by, sólo que ahora, además de la liberación de Odín Sánchez, se hará necesario redoblar esfuerzos para retomar la confianza y por superar el desánimo que ha dejado el aplazamiento de su instalación, por el lado de la guerrilla, y el malestar por lo que dijo Pablo Beltrán. En el Gobierno también preocupan los costos internacionales, pues los ojos de buena parte del mundo están puestos sobre el desarrollo de un proceso que, como lo ha dicho el mismo presidente Santos, de llegar a feliz término, significaría la conquista de la “paz completa”.

Por cierto, el montaje del evento de instalación en Quito, en la Capilla del Hombre, una casa museo construida por iniciativa del pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín en homenaje al ser humano, cuesta US $15.000 diarios y el paso de los días podría implicar que la hasta ahora garantizada presencia de los cancilleres de los cinco países acompañantes y garantes del proceso —Noruega, Venezuela, Cuba, Chile y Brasil— se haga insostenible. El plazo, como se ha dicho, es hasta este jueves 3 de noviembre, fecha programada para el inicio de las discusiones formales.

Lo que está pasando con el Eln contrasta con lo de las Farc. Aunque el triunfo del No en el plebiscito del 2 de octubre, con el que se buscaba refrendar lo acordado en La Habana con esa guerrilla, frenó la implementación y obligó a tender puentes con la oposición buscando consensos para destrabar el proceso, hay razones para ser optimistas. El presidente Santos ha dicho que la posibilidad de tener un nuevo acuerdo es cuestión de pocos días: “Ya todo está sobre la mesa. Todo está dicho y todo está estudiado. Es cuestión de buena voluntad y de tomar decisiones”, manifestó.

De hecho, Humberto de La Calle y Sergio Jaramillo, líderes de la delegación en los diálogos con las Farc, quienes se encontraban en Cuba, regresaron ayer al país para informarle al mandatario sobre los avances de ese nuevo acuerdo y reunirse hoy con los voceros del No en el plebiscito. “Seguiremos avanzando en Colombia y en La Habana para alcanzar una paz que nos una y que todos los colombianos deseamos”, enfatizó el jefe de Estado, con una advertencia de por medio: “El tiempo apremia porque el cese al fuego que pactamos (hasta el 31 de diciembre), como lo hemos dicho muchas veces, es frágil. El pueblo tiene la razón: necesitamos un nuevo acuerdo ya”.

Y hablando del pueblo, este fin de semana varios campamentos de las Farc a lo largo y ancho del país recibirán a centenares de estudiantes, académicos, líderes sociales, indígenas, campesinos y trabajadores, entre otros, en lo que se ha denominado la “vigilia por la paz”, cuyo objetivo es intercambiar visiones sobre la paz territorial y tratar de generar presión para que el Acuerdo Final salga adelante. Mientras tanto, en la Plaza de Bolívar en Bogotá se mantiene el “campamento por la paz”, donde otro grupo de ciudadanos pernoctan pidiéndole a la clase política, del Sí y del No en el plebiscito, no frustrar los sueños de una paz estable y duradera.

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