“Estamos creando el feminismo en las Farc”: Victoria Sandino

Las mujeres representan el 40% de la tropa de la organización guerrillera. Ahora sin armas, camino a la política, apuntan a ser protagonistas del nuevo partido político que surgirá a raíz del acuerdo de paz.

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Judith Simanca Herrera o “Victoria Sandino” fue una de las guerrilleras que lideraron para las Farc los acuerdos en torno al tema de la paz con equidad de género.
/ AFP

La tercera jornada de la Décima Conferencia de las Farc estuvo dedicada a discutir el papel de las mujeres en el nuevo escenario político de este grupo insurgente. Y lo que está sucediendo dentro de esa guerrilla es una verdadera revolución feminista. Ellas, el 40% de la tropa, están reclamando llegar a los cargos de poder del nuevo partido. Ya lo había dicho Olga Marín, quien fue la compañera de Raúl Reyes: “No vamos a salir de aquí a ser amas de casa y criar hijos”.

Victoria Sandino es la mujer más visible de la delegación de paz de las Farc. Nació en Tierralta, Córdoba, e ingresó a la guerrilla hace 24 años, después de militar desde muy joven en la Juco y luego en la UP. Estuvo en la Subcomisión de Género de La Habana y ahora, desde los Llanos del Yarí, en diálogo con El Espectador habla del fenómeno del “feminismo dentro de las Farc”, haciendo una confesión personal en medio de las lágrimas.

 

 

¿Qué inquietudes han manifestado las guerrilleras en esta conferencia?

Fundamentalmente han estado opinando sobre el Acuerdo, en qué nos vamos a convertir y cómo lo vamos a hacer. Y hablan del papel de la mujer en esa proyección.

¿Y cómo se ven?

Son muy críticas. No hay discusión en que tenemos un papel importante en la organización, pero reconocemos que es necesario más protagonismo.

Es decir, ese protagonismo que no tuvieron antes como guerrilleras, quieren tenerlo ahora...

Sí, y debe expresarse en el nuevo partido.

¿Y cómo se imaginan en ese nuevo partido?

Lo que tenemos es disposición de trabajar. Hay un grupo que estamos pensando en jugar un papel protagónico en la construcción de la paz, en posiciones de liderazgo, con un peso específico en el nuevo partido y en la implementación de los acuerdos. Hay otras camaradas que están pensado en montar sus proyectos productivos, en trabajar en un proyecto colectivo. Se están pensando como mujeres que aportan, que producen.

O sea, para nada amas de casa...

Hay un fenómeno interesante. Todos asumen que necesitamos trabajar, que necesitamos espacios de representación, y claro que los estamos pidiendo. Pero ellas dicen que no se van a quedar en la casa dedicadas a los quehaceres mientras el hombre se va a las reuniones del partido. Es curioso que muchas se me han acercado a preguntarme cómo funcionan esas lavadoras públicas que ven en las películas. Ellas proponen que se pongan en las zonas donde vamos a estar, porque tienen la teoría de que si les ponen una lavadora en cada casa, van a terminar lavándoles la ropa a los hombres.

¿Estamos hablando de que hay un movimiento feminista en las Farc?

No lo hay, lo estamos creando.

¿Y cómo reciben esto los hombres?

Bien, pero es increíble lo que está sucediendo. Es un despertar para reclamar, para hablar, y nos dimos cuenta cuando vinimos de La Habana a hacer pedagogía. 

Despertó algo dormido...

Nos estamos empoderando. Por primera vez en mucho tiempo se siente que además de ser sujetos políticos, ahora podemos trascender como dirigentes o lideresas. Algunos hombres se preocupan y dicen que esto se puede desviar. Como anécdota te cuento que un compañero dijo que estaba angustiado porque creía que su matrimonio se le iba a acabar y todo porque un día que estaba muy ocupado, la compañera se negó a lavarle la camisa. “Usted no tiene esclava, haga sus cosas”, le dijo.

Ahora la pregunta es ¿cómo llegar a instancias de poder?

Por primera vez, en 24 años que llevo en la guerrilla, veo que las mujeres sienten que necesitamos llegar a instancias de poder. Y no se trata de que llegue Sandra, que llegue Olga o que llegue yo (…) es que lleguemos todas como colectivo, como mujeres formadas.

¿Entonces veremos a mujeres en cargos de primer nivel en el nuevo partido?

Estoy segura de que habrá muchas mujeres en la nueva dirección. No hablemos de cantidad, porque nosotros no peleamos por una cuota. Queremos llegar allí porque tenemos capacidades.

¿Entre ellas usted?

Yo he hecho política desde hace mucho tiempo, en la Juco, en la UP y en las Farc, así que voy a seguir haciendola.

¿Usted tiene hijos?

No (silencio). Sí, tengo una hija que no es mía. Mejor dicho, tengo una niña en mi corazón y cuando pase esto lo primero que voy a hacer es buscarla. Es la hija de mi amada Laura, así la llamo, una guerrillera que fue mi asistente muchos años. Tuvo una bebé y murió el 27 de febrero de 2013 en un combate. Yo me fui en abril de ese año a La Habana y la niña quedó de cinco años. Ella sabe que la voy a buscar.

La idea es vivir con ella...

No sé, tiene una familia que la cuida porque el papá esta en la cárcel. Yo no sé si es amor de madre lo que siento, pero sé que voy a incidir mucho en su vida y que ella me inspirará mucho.

¿Qué hacer con las guerrilleras que perdieron a sus hijos en la guerra?

Es de lo más difícil y duro. Siento que nos va a afectar mucho porque las mujeres no piensan tanto en traer a sus hijos con ellas. Muchas han dicho que quieren traerse a sus hijos con la familia que los tiene. Pero hay un grupo importante que no saben dónde están, porque los entregaron al nacer o porque les fueron arrebatados. Ahí tenemos el caso de Wendy, una compañera que tuvo su bebé en un hospital en Apartadó y cuando vio que la iban a capturar se fue sin él. Se lo llevó Bienestar Familiar y sabemos que ya lo dio en adopción. Y hay varios casos en los que el Ejército se llevó a niños en las zonas rurales.

¿Eso no está en los acuerdos?

Está en la cláusula Wendy, así la llamamos. Está en la ley de amnistía que se debe tramitar.

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