“Esta es una experiencia inédita en el mundo”: Victoria Sandino

La mujer más visible en la delegación guerrillera reconoce como un gran logro que los hombres, tanto del gobierno como de las Farc, hayan aceptado que era necesario incluir el enfoque de género en los acuerdos. Habla de los obstáculos en la negociación y de los principales aportes de la Subcomisión de Género a la mesa de diálogo.

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Victoria Sandino encabeza la Subcomisión de Género por parte de las Farc en las mesa de negociaciones con el gobierno.

Como buena costeña es cálida, habla y se ríe con vehemencia. En su atuendo ya son característicos los turbantes coloridos, los accesorios y vestidos con toques indígenas o étnicos. Nació en Tierralta, Córdoba, un territorio golpeado por todas las violencias, por todos los actores, en el que ella conoció a las Farc y a las juventudes que creían en una revolución armada. Empezó muy temprano su trabajo clandestino, pero su incorporación definitiva a la guerrilla sobrevino después de haber conseguido su grado como periodista, al finalizar la etapa de los diálogos en el gobierno de Andrés Pastrana.

Trabajó de cerca con Alfonso Cano y hoy todavía llora su muerte. Sobrevivió a los ocho años de arremetida militar de la Seguridad Democrática y, desde que llegó a La Habana en abril de 2013, se destacó por su liderazgo. En poco tiempo se ganó su espacio en la mesa de negociación y hoy además de encabezar por las Farc la Subcomisión de Género, hace parte de la comisión de redacción encargada, como su nombre lo indica, de redactar los acuerdos. Recibe delegaciones que van de Colombia o de otros países a dialogar con las Farc.

Pero su otro gran aporte ha sido estudiar con especial disciplina el tema de género, crear grupos de estudio dentro de su organización para que hombres y mujeres sean más conscientes de la necesidad de conseguir la igualdad de género. Ella ha liderado, aunque tal vez no lo reconozca, una lucha al interior de las Farc por conseguir el reconocimiento de los derechos de las mujeres dentro de una guerrilla con estructura vertical, guiada históricamente por hombres y en la que ellas no han conseguido llegar a los cargos de poder, a pesar de ser cerca del 40% de su fuerza. Este es su propio balance del trabajo de la Subcomisión de Género.

-¿Cuáles son los logros más significativos de la Subcomisión de Género?

Más allá de lo incorporado en los acuerdos, que es importante, el logro más significativo ha sido poner en el proceso de paz la agenda de las mujeres colombianas, escuchar sus voces, y valga la redundancia, atender las necesidades básicas y estratégicas de las mujeres, lo que hace esta experiencia inédita en proceso de paz alguno.

-¿Qué puntos concretos destaca de lo logrado en los tres acuerdos iniciales y en el de víctimas?

Son varios, por ejemplo en el punto uno, la Reforma Rural Integral reconoce el rol productivo y reproductivo de las mujeres y en esa medida su papel fundamental en el desarrollo y la economía rural. Se harán mayores esfuerzos para ellas y para la población más vulnerable, para garantizarles condiciones de bienestar y buen vivir y para fortalecer sus formas de organización y producción.

Otro tiene que ver con el principio de igualdad y el enfoque de género, que reconoce a las mujeres como ciudadanas autónomas, sujetos de derechos que, independientemente de su estado civil, relación familiar o comunitaria, tienen acceso en condiciones de igualdad a la propiedad de la tierra y proyectos productivos, opciones de financiamiento, infraestructura, servicios técnicos y de formación, entre otros. En general, en todos los acuerdos hay medidas específicas para garantizar los derechos de las mujeres y población LGTBI, sacarlas de la marginalidad y la vulnerabilidad en la que han estado con respecto a otras poblaciones y posibilitar la igualdad de género en la implementación de los acuerdos y en la construcción de la paz.

Destaco el fortalecimiento de la participación ciudadana de las mujeres, eso implicó recoger sus agendas sociales y reconocer el aporte que han hecho. Destaco la idea de preparar a las mujeres para la participación, eso implica mucha formación para estar en todos los niveles de participación, por ejemplo, en el acuerdo de cultivos de uso ilícito, insistimos en que las mujeres estén en la planeación, la evaluación, la veeduría, en la ejecución y en la financiación de los proyectos. También es destacable que en el acuerdo de víctimas en la Comisión de Esclarecimiento hay una línea de investigación de género. Y el tema de violencia sexual quedó como delito de lessa humanidad, no amnistiable ni indultable, teniendo en cuenta que no solo fue cometido por la guerrilla, sino por todos quienes participaron en el conflicto.

Estamos muy contentas, porque lograr que estos señores, los del gobierno y los de las Farc, hayan aceptado que era necesario incluir muchos aspectos que se han recogido en los acuerdos, es un voto de confianza enorme que le han dado a la Subcomisión. Eso nos complace.

-¿Qué ha sido lo más difícil de este trabajo con civiles y una militar que representan al gobierno?

No creo que haya alguna diferencia o dificultad específica con las mujeres del gobierno. Por el contrario, con la teniente Juanita Millán siempre ha existido una relación cordial, de respeto, muy afable, yo diría que de mucha comprensión de parte y parte porque somos militares, entendemos nuestros mundos. Eso nos ha facilitado aún más el trabajo. Y con María Paulina Riveros, quien es la responsable de la Subcomisión por parte del gobierno, las relaciones son muy cordiales y de respeto.

De pronto con quien hubo mayor dificultad  en la Subcomisión fue con las mujeres que no eran plenipotenciarias, que eran asesoras y que en algún momento intentaron torpedear o entrabar los resultados de la comisión. Eso generó discusiones bastante acaloradas. Estas dificultades se presentaban porque estas asesoras ni tenían enfoque ni formación en género pero sí se dedicaban a torpedear cualquier iniciativa. Esto se superó y comenzamos a avanzar, con muchas discusiones, con controversias en las visiones, pero avanzando.

-¿Hubo momentos tensos o difíciles dentro del trabajo de la Subcomisión?

Claro que sí, muchos, ya le decía que por la actitud de algunas asesoras. También la diferencia de enfoques en algunos temas nos planteó momentos difíciles, porque hay que reconocer que lo que hicimos fue otra negociación entre mujeres. Debo aclarar que en las FARC-EP hemos mantenido un hombre siempre en la subcomisión, aunque en la última etapa no hizo presencia de manera  permanente, porque es el camarada Pablo Catatumbo. Pero quienes decidimos siempre fuimos nosotras. De parte del gobierno, en el último tramo también estuvo un hombre con el que trabajamos muy bien. También fueron momentos difíciles cuando en la mesa había dificultades, esto influía en la subcomisión, aunque insisto, siempre con respeto y cordialidad.

-¿Cuáles fueron las lecciones aprendidas de las expertas internacionales y de las organizaciones de mujeres que viajaron a La Habana?

De las organizaciones de mujeres que viajaron a La Habana y de las que no hicieron presencia, pero nos hicieron llegar sus propuestas, la principal lección aprendida es su total compromiso con la paz, su apuesta absoluta a la terminación de la guerra. Las mujeres podían tener diferencias en los enfoques con respecto a los acuerdos, incluso muy críticas, pero su apuesta fue por la solución política, por la terminación de la guerra.

De parte de las expertas, lo principal fue el respeto con el que hicieron sus aportes, expusieron sus experiencias, hicieron sugerencias, nunca con imposiciones, y en últimas siempre nosotras de manera conjunta (en la subcomisión) decidimos la redacción y la ruta de trabajo que escogimos. 

-¿Cómo garantizar que en la implementación se mantendrá el enfoque de género?

Una cosa es lo que hemos alcanzado, lo que está en el papel. Ahora estamos discutiendo la reincorporación y la implementación, lo que nos toca a las guerrilleras en el contexto del conjunto de la organización y en su conversión a movimiento político. Las experiencias anteriores no son gratas. Hemos recogido estas lecciones, las guerrilleras están comprometidas en lograr las garantías para el ejercicio pleno de nuestros derechos.

En la implementación hay muchas cosas por definir, por ejemplo, en las circunscripciones especiales que son para las comunidades rurales, hay que garantizar que las mujeres puedan participar en igualdad de condiciones y que puedan ser elegidas. Hay que reconocer que las mujeres en los territorios tienen un trabajo comunitario enorme, es necesario que haya una preparación de la sociedad para que puedan tener igualdad en la participación.  

-¿Cree que es más fácil llegar a consensos entre mujeres que entre hombres?

Eso depende. Si hay un compromiso real entre las mujeres de sacar adelante cualquier proyecto emprendido, creo que sí es más fácil, independientemente de las diferencias ideológicas y de visiones, de los intereses que represente. Cuando ese compromiso es manifiesto, se puede concretar cualquier acuerdo. Lo hemos demostrado en la subcomisión, por muchas dificultades o diferencias que encontramos, siempre pudimos concretar acuerdos.