A finales de marzo, en una cumbre política, dará a conocer sus recomendaciones

¿En qué va la Misión Electoral Especial?

Ángela Rodríguez, secretaria técnica, habla de las líneas de discusión que hasta ahora ha habido y aclara que la reforma política que recientemente propuso el ministro Juan Fernando Cristo es harina de otro costal.

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Ángela Rodríguez, secretaria técnica de la Misión Especial Electoral.
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El pasado 16 de enero, el presidente Juan Manuel Santos instaló la Misión Electoral Especial, instancia creada a la luz de los acuerdos de paz con las Farc en La Habana y cuya tarea es formular las recomendaciones sobre los ajustes normativos e institucionales necesarios para asegurar una mayor autonomía, modernización y, sobre todo, transparencia del sistema electoral colombiano. De ella hacen parte Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral (MOE); Elisabeth Úngar, exdirectora de Transparencia por Colombia; Alberto Yepes, consejero de Estado; Jorge Enrique Guzmán, de la Universidad Javeriana y consultor de la división electoral de las Naciones Unidas; Juan Carlos Rodríguez-Raga, codirector del Observatorio de la Democracia de la Universidad de los Andes, y el boliviano Salvador Romero, exdirector del Centro de Asesorías y Promoción Electoral del Instituto Interamericano de Derechos Humanos.

En ese entonces, el primer mandatario les pidió acelerar el trabajo y, en lo posible, entregar sus propuestas en dos meses. En realidad, serán unos pocos días más, el 24 de marzo, cuando se lleve a cabo una cumbre política con Gobierno y partidos para socializar las recomendaciones. Cada semana, la Misión ha sesionado reuniéndose con expertos nacionales e internacionales y recogiendo insumos de los mismos partidos. La idea, como le dijo a El Espectador Ángela Rodríguez, directora ejecutiva del Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria, que ejerce la secretaría técnica de la Misión, es entregar un proyecto concreto, con articulado definido, de reforma electoral, para que el presidente Santos decida qué lleva y qué no lleva al Congreso.

¿Se va a dar un cruce de propuestas sobre reforma electoral y reforma política, teniendo en cuenta los anuncios recientes del ministro del Interior, Juan Fernando Cristo?

Hasta el momento, lo que se conocen son las propuestas de reforma política que se vienen adelantando y promoviendo desde el Ministerio. El objetivo de la Misión Electoral Especial es dar propuestas de reforma electoral, con un mandato bastante amplio, para profundizar la democracia y hacerla más transparente, pero en estos momentos los expertos que la conforman no han hecho ninguna propuesta pública. Se espera hacerlas hacia finales de marzo.

Pero ¿esas propuestas que han surgido desde el Ministerio del Interior van a ser consideradas por la Misión?

Si tienen que ver con reforma electoral, sí. Asuntos como la financiación de las campañas políticas o los tipos de listas en las elecciones son del completo resorte de la Misión. Eso no significa que las propuestas que haga sean las mismas del Gobierno o que las vaya a respaldar. La Misión es completamente independiente. Ideas como la del voto desde los 16 años o la eliminación de la Vicepresidencia son de una agenda aparte.

¿Cuál o cuáles han sido, hasta ahora, los temas más candentes en las discusiones internas de la Misión?

Debates duros no ha habido, porque partimos de la base de que los problemas de la democracia en Colombia están sobrediagnosticados, es decir, todos sabemos acá qué tan mal funcionan las cosas. Por ejemplo, una grata sorpresa han sido las propuestas que han hecho los partidos, pues nosotros nos imaginábamos que iban a ser un poco más light, pero hemos recibido documentos técnicos que superaron las expectativas que teníamos.

¿Y hay consenso en que el Consejo Nacional Electoral se convierta en un supertribunal electoral?

No necesariamente. Hay consenso acerca de la necesidad de modificar las autoridades electorales. La forma que van a tomar todavía no está decidida, sin que ello implique que no hay consenso. Por ejemplo, un acuerdo en este punto es la necesidad de fortalecer los controles sobre la financiación de las campañas políticas, sin importar si es pública, privada o mixta. Está claro que si sigue funcionando de la misma manera, las cosas no van a mejorar.

Ahora, la Misión hará sus recomendaciones, pero el Gobierno es el que decide si las acoge o no y las convierte en un proyecto de ley que presenta al Congreso…

Se espera tener unas líneas gruesas de propuesta hacia finales de marzo, que se van a socializar no sólo con el Gobierno sino también con los partidos políticos. Será una cumbre política, pero lo que pasa es que, evidentemente, no todos los cambios deseables ocurrirán. Por eso estamos en permanente diálogo con los actores políticos para encontrar esos puntos sobre qué es realmente posible cambiar en el sistema. Eso sí, lo que la Misión espera hacer en su momento es entregar un articulado al Gobierno, que decidirá qué propuestas y recomendaciones se llevan definitivamente al Congreso.

¿Entre esos actores políticos consultados ya están las Farc?

La Misión no se ha reunido con ellas, aunque está pendiente de hacerlo. Sí se reunió con Voces de Paz.

En concreto, ¿cuáles son las líneas por las que debe ir esa reforma electoral?

Es claro que la forma en que han funcionado las instituciones electorales en Colombia no es viable, y eso no es descubrir el agua tibia. Históricamente tenemos procesos que funcionan muy bien, como el conteo de votos, pero existen un montón de cosas de fondo que no funcionan: la financiación de fuentes ilícitas, la infiltración de intereses ilegales, el hecho de que los partidos sean juez y parte en resolver las diferencias en las votaciones. Ese es el eje central de la reforma. Ahora, hay que tener en cuenta que los esfuerzos de la Misión se viabilizan a través del fast track y esa ya es otra discusión. El Ministerio del Interior ha sido bastante diligente en poner sobre la mesa ese asunto con los partidos. Puede que sus propuestas no sean lo mismo de lo que está hablando la Misión, pero sí se está generando el ambiente para discutir propuestas de reforma política y electoral que ni siquiera serían consideradas si no estuviéramos en este punto del posacuerdo.

Algunos ya hablan de un cuarto poder electoral…

Cierto, algunas propuestas que han estado rondando hablan de eso o de una nueva y poderosa jurisdicción electoral, y la verdad es que la Misión no ha llegado a este tema. Todavía se están considerando temas, pero no hay una propuesta definitiva sobre cómo debería funcionar, por ejemplo, el Consejo Nacional Electoral o quien haga sus veces.