Víctimas, mujeres, estudiantes y artistas se movilizan

En defensa del acuerdo de paz

No paran las marchas e iniciativas de toda clase para pedir a los dirigentes políticos que sellen un pacto nacional que permita que el acuerdo de La Habana se convierta en la realidad que millones de colombianos esperan.

Hoy sería el día D+19 en el proceso de dejación de armas de las Farc. Iríamos a mitad de camino en el almacenamiento de los fusiles y la destrucción de las municiones y armas no convencionales. Pero a cambio el país vive convulsionados días políticos, incertidumbre institucional y, paradójicamente, el nacimiento de cientos de iniciativas ciudadanas pidiendo que el acuerdo final de paz empiece su implementación lo antes posible.

Y es que desde el pasado 2 de octubre, cuando el plebiscito refrendatorio se perdió, ha empezado a emerger un movimiento social inesperado. Ayer, miles de personas volvieron a las calles de Bogotá. En horas de la mañana la movilización fue encabezada por miembros de la Unión Patriótica, especialmente por familiares de las casi 3.000 víctimas del genocidio contra este grupo político. Y en la tarde marcharon miles de personas en lo que se denominó Movilización Nacional por la Paz.

A estas marchas se sumaron nuevas iniciativas, como la de AccionesPorElAcuerdo, en la que más de 30 figuras públicas, escritores, periodistas, pintores, fotógrafos, actores o cineastas decidieron salir a defender, con su arte y su palabra, la esperanza de la paz. Por eso decidieron que se reunirán todos los martes en la Plaza de Bolívar hasta que el acuerdo de paz quede en firme. Mientras tanto, las fotos de víctimas de la guerra, captadas por Jesús Abad Colorado, acompañarán las movilizaciones y un ejército de voces leerá, el próximo martes, Los ejércitos, el libro de Evelio Rosero que narra los quebrantos de un país en guerra.

“No estamos dispuestos a permitir que se esfume la esperanza de la paz, ni mucho menos que vuelva la guerra. Los colombianos se han levantado en los campos y en las ciudades pidiendo un acuerdo ya. Nosotros también”, suscribieron en su declaración de principios. La iniciativa se sumó al Campamentodepaz, que ya lleva 16 días esperando que llegue el fin del conflicto a la Plaza de Bolívar, y a PazAlaCalle, que desde el Parkway han impulsado las marchas de los estudiantes, y Pazharemos o Paziempre.

También ha tomado fuerza una carta que un grupo de mujeres, respaldada por más de 500 firmas, le ha enviado al presidente Juan Manuel Santos, quien hoy se reunirá con ellas en el Palacio de Nariño. Entre las firmantes están las más reconocidas intelectuales del país, desde congresistas y académicas hasta empleadas domésticas. En la misiva, las mujeres le piden al mandatario insistir en la consecución de la paz, sin renunciar a las reivindicaciones sociales históricamente aplazadas que hacen parte del acuerdo final de paz.

“Consideramos un requisito inaplazable e innegociable –tan sustantivo como el propio fin del conflicto– la garantía de los derechos para las mujeres y especialmente las víctimas. Su igualdad, su libertad y su felicidad”, escriben las mujeres, quienes apoyaron con el Sí en el plebiscito los acuerdos y que ante su derrota ven una esperanza, pero también una amenaza en la posibilidad de renegociar el acuerdo.

“Se ha hecho público, por parte de los sectores más conservadores de la política y de las iglesias, que la igualdad entre hombres y mujeres quiere ser ‘purgada’ del acuerdo, distorsionando el concepto de enfoque de género. Esperamos sensatez de los líderes para un pronto acuerdo que permita nuestra presencia paritaria en todas las instancias de construcción de la paz, así como defender la igualdad de género y la diversidad cultural, étnica, familiar y sexual”, expresan.

La propuesta la denominaron “La Paz con las Mujeres” y busca “generar conciencia sobre la importancia del respeto de los derechos humanos de las mujeres y la defensa de un Estado laico en el que tengan cabida todas las convicciones, para una paz estable y duradera”. Asimismo, sostienen que respaldan las luchas por la reivindicaciónes de los derechos de las mujeres y las víctimas, a la igualdad de género y a la no discriminación, y anuncian que estarán “vigilantes a los cambios que se introduzcan en el acuerdo y no permitiremos que se pierdan los avances en materia de verdad, justicia, reparación, no repetición e igualdad de género”.

“Queremos una paz que nos incluya y nos respete, y no cualquier paz, no una paz sin nosotras. No una paz que negocie nuestros derechos y que haga invisible nuestra presencia. Una paz del siglo XXI, en la que nuestras niñas y adolescentes puedan florecer en libertad e igualdad”, concluye la carta al presidente Santos.

Otra misiva recibió también el mandatario ayer, esta vez de cinco organizaciones de víctimas, tal vez las más grandes que hay en Colombia. En su carta, dirigida también a los comandante de las Farc, Rodrigo Londoño, y del Eln, Nicolás Rodríguez, las víctimas defienden y explican los alcances del modelo de justicia transicional sobre el cual se construyó el acuerdo de paz. En este sentido, sostienen que “el acuerdo alcanzado contiene los mínimos que permiten avanzar en la superación de la impunidad de los graves crímenes cometidos en relación directa o indirecta con el conflicto armado en Colombia”.

El documento contiene ocho puntos que muestran las razones por las cuales las observaciones del uribismo sobre el acuerdo de justicia son inviables, como lo han reconocido desde el presidente Santos hasta los asesores jurídicos de las Farc. Consideran, por ejemplo, que “el acuerdo permite que todos los que han cometido crímenes en el marco del conflicto armado rindan cuentas por sus acciones ante la justicia” y que el sistema de justicia pactado posibilita avanzar en la superación de la impunidad en de los crímenes de Estado”.

Las organizaciones concluyen que el hecho de que la satisfacción de los derechos de las víctimas sea el requisito para recibir beneficios jurídicos es una garantía que la justicia ordinaria no ofrece. Ya que en ella no sería posible alcanzar los postulados de verdad, justicia, reparación y no repetición. Las víctimas confirman que sus aspiraciones en esta materia no se limitan a que los responsables sean puestos en prisión, que por demás, advierten, no está excluido del capítulo de justicia del acuerdo. Así es como el país parece presenciar el nacimiento de un movimiento social de defensa de los acuerdos de paz, que consiga la unidad que la clase política no pudo alcanzar en torno a la paz que sueñan.

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