Así va el cónclave en La Habana

Hace una semana comenzaron las reuniones entre las delegaciones del Gobierno y las Farc para sacar adelante un nuevo acuerdo. 57 ejes temáticos están siendo debatidos. Hay voluntad de hacer los ajustes que pide el país. 

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Se han discutido la mayoría de temas de la agenda de paz. Aún hay varios asuntos sobre los cuales no se han logrado mayores consensos.
Gobierno

Hoy se completan ocho días desde que las delegaciones de paz del Gobierno y de las Farc se empezaron a reunir en La Habana (Cuba) para debatir las propuestas de cara a un nuevo Acuerdo Final, y lo único cierto es que la discusión no ha sido fácil. Se llegó a rumorar, incluso, que las Farc se habían parado de la mesa de conversaciones dados los desencuentros entre las partes. El hecho, sin embargo, fue desmentido por el jefe negociador del gobierno, Humberto de la Calle, quien, eso sí, reconoció que ha habido momentos muy duros.

Las jornadas han sido largas, entre 12 y 14 horas debatiendo con el único fin de no echar al traste cuatro años de conversaciones de paz y sacar un nuevo acuerdo. Ha habido avances que, no obstante, no han estado exentos de fuertes discusiones en torno a las líneas rojas en las que no cederá la guerrilla, pese a haber demostrado flexibilidad y generosidad con algunos planteamientos propuestos por los del No, según confirmaron a El Espectador fuentes cercanas a la mesa de paz.

Esta última semana, precisamente, el país recibió de boca del presidente Juan Manuel Santos un panorama sobre los aspectos puntuales en los que ha habido aproximaciones. Desarrollo agrario integral, participación política, solución al problema de las drogas ilícitas y justicia transicional son los temas que ya se han puesto sobre la mesa. El enfoque de género fue el punto central de ayer entre las delegaciones, sobre el cual se adquirió el compromiso de aclarar que el enfoque de género no hace referencia a la denominada “ideología de género”, sino al reconocimiento de la mujer como un actor vulnerable en el conflicto armado y, en ese sentido, como víctima golpeada por la guerra con efectos de mayor impacto. “Así que se disipan todas las dudas”, dijo ayer De la Calle en un nuevo video difundido por las redes sociales, que lo han convertido en el nuevo youtuber.

Los avances en desarrollo rural integral no sorprenden. Desde que el plebiscito perdió en las urnas el 2 de octubre y comenzaron las primeras reuniones con los voceros del No, se dejó claro que varias de las preocupaciones expresadas por los sectores que representan, entre otros, el expresidente Álvaro Uribe, la exministra Marta Lucía Ramírez y el exprocurador Alejandro Ordóñez, tienen que ver más con precisiones que con modificaciones de fondo. Por ejemplo, quedó claro que en los programas para los campesinos se deben incluir actividades relacionadas con la agroindustria o el turismo con el fin de generar empleo y se reiteró el rol que ejercerán las autoridades locales en la implementación del acuerdo de paz, respetando la legitimidad que tienen sobre sus territorios. Además, se dejó claro que la propiedad privada no estará en riesgo.

Lo que sí preocupa, sin duda, es el paso lento con que avanza el debate sobre la participación en política. Según informó el presidente Juan Manuel Santos, se propuso que la Misión Electoral incluya a todos los partidos. Una misión que se creó en el acuerdo de paz con el fin de recomendar reformas al sistema electoral en Colombia y la participación de todas las voces, siempre se ha hecho imprescindible. Pero realmente, las objeciones que sobre este punto tienen los del No se relacionan más con la participación en política de los responsables de los crímenes más graves y en eso parece que ni las Farc ni los del No dan su brazo a torcer. Este pudo haber sido uno de los asuntos que mayor tensión han generado, aunque “la delegación del Gobierno ha hecho una ardua defensa de los planteamientos que ha recibido”, dijeron a este diario fuentes cercanas a los diálogos de Cuba. Bajo ese panorama, no se descartan consensos frente a que los responsables de los crímenes más graves sí puedan ser elegibles, pero sólo cuando hayan cumplido sus penas.

En lo relacionado con drogas ilícitas, aún quedan varios temas en el aire. El acuerdo de paz firmado en Cartagena establecía que las Farc iban a cooperar en la descontaminación de terrenos cultivados con drogas ilícitas y esta semana se fortaleció ese compromiso. Incluso, también hubo aportes para atacar el consumo, con los que la familia y los grupos religiosos serán actores claves para esta tarea. Sin embargo, aún no se conocen avances sobre qué va a pasar con los recursos del narcotráfico. Los del No piden que sean entregados para la reparación a las víctimas. Y, por otro lado, se niegan a que el narcotráfico sea considerado como un delito conexo al delito político. Sobre eso tampoco se han conocido mayores avances.

La justicia transicional se ha convertido, finalmente, en otro punto álgido para las delegaciones de paz. Más allá de proponer una mayor participación de las víctimas en la mesa para escuchar sus sugerencias, la esencia acordada dentro de la Jurisdicción Especial de Paz no ha sido fácil de discutir. Por ejemplo, no se ha informado si hubo acuerdos en la delimitación en el tiempo de la misma; los lugares de reclusión en donde estarán las Farc; si aplicará esta misma justicia a la Fuerza Pública y a terceros involucrados en el conflicto armado. Esos son, apenas, algunos de los interrogantes que aún están sobre la mesa.

Así que, pese a estos primeros avances, es indispensable acelerar el debate y sacar, más pronto que tarde, un nuevo acuerdo de paz. La situación de la guerrilla que ha quedado en el limbo no se puede prolongar y eso lo han expresado en reiteradas ocasiones las Farc a lo largo de estos días en Cuba. Hay incertidumbre no sólo desde el punto de vista económico y la forma en la que seguirán sosteniendo a sus filas, sino además, hay inseguridad en la misma guerrilla en torno a su inacción pues, aunque han aceptado darle continuidad al cese bilateral, si no se logra un acuerdo pronto el país podría volver a ser testigo de nuevos episodios que destruyan la esperanza de un país en paz. La buena noticia es que, como lo dijo el presidente Juan Manuel Santos, “la voluntad de diálogo y la decisión de avanzar han permitido superar esos momentos y seguir adelante”.