“Argentina dice aquí estamos para el posconflicto”: embajador en Colombia

Marcelo Stubrin habló del aporte de su país al posconflicto colombiano, del papel de un militar argentino en la dejación de las armas y envió un mensaje a las fuerzas que promueven o rechazan el plebiscito.

 

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Marcelo Stubrin, embajador de Argentina en Colombia.
Universidad del Bosque

Marcelo Stubrin, embajador de Argentina en Colombia, llegó este año al país para representar al nuevo gobierno de Mauricio Macri. Su tarea, como la de muchos diplomáticos de los países de América Latina, es apoyar decididamente el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc, que está en su recta final.

Desde su llegada el papel de Argentina en el fin del conflicto colombiano ha sido decidido. El general Javier Perez Aquino, del Ejército de ese país, encabezará el grupo de observadores de la misión política del Consejo de Seguridad en Colombia que va a controlar dos cosas: el cese del fuego y la dejación de armas de las Farc.

En el marco del encuentro “El Desarme en Colombia, más allá del desarme bélico”, organizado por la Universidad El Bosque y la International Peace Bureau, y ad portas de que se desarrolle el Encuentro Mundial Sobre el Desarme, Colombia2020 habló con Stubrin sobre el papel de la República Argentina en el posconflicto colombiano.

-¿Cuál es el aporte que va a hacer Argentina al posconflicto del Gobierno y las Farc?

Nosotros estamos muy contentos de que en Colombia se abran estas perspectivas civilizatorias tan interesantes. Segundo, nosotros estamos dispuestos a ayudar en lo que nos pidan. Argentina es un país que tiene unas capacidades que pueden ser útiles sobre todo en el plano agropecuario. Estamos muy orgullosos de haber sido honrados con la designación de un militar argentino, una decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidades. Estamos muy honrados que un general argentino sea el jefe de la misión política de observación de las Naciones Unidas. A él lo van a acompañar un grupo de profesionales de todas las fuerzas de Argentina, muy experimentados en misiones de paz en todos los escenarios del mundo. El presidente Santos ha dicho que este acuerdo necesita de la cooperación internacional y la República Argentina dice: aquí estamos.

-¿Quién es el general argentino, jefe de la misión política de observación de las Naciones Unidades?

Es el militar Javier Perez Aquino, un general recién ascendido que ha prestado servicios en numerosas misiones de paz en muchos continentes y las Naciones Unidades lo seleccionó para encabezar el grupo de observadores de la misión política del Consejo de Seguridad en Colombia que va a controlar dos cuestiones: el cese del fuego y la dejación de armas. Esta misión la encabeza un diplomático francés, Jean Arnault, y el jefe de los militares que van a venir de muchos países de la región, es el general Perez Aquino.

-¿Esos soldados que va a aportar Argentina también apoyarán el desminado?

Los militares que hacen parte de la misión de Naciones Unidas vienen sin armas, con chalecos de esa organización multilateral y su seguridad va a estar garantizada por la fuerza pública de Colombia. En cuanto a programas como desminado vendrán instructores, monitores y gente seleccionada por la República Argentina porque han demostrado experiencia en esta materia y pensamos que pueden ser útiles para el ambicioso plan de desminado que ya empezó en Colombia.

-¿Qué experiencia se puede traer del resurgimiento de su país después de la dictadura Argentina en los años 70?

La situación de violencia política en Argentina terminó. Terminó luego de una tragedia muy escabrosa y compleja. Hay otros conflictos. No queremos ser ejemplo para nadie, lo único que queremos es traer nuestro testimonio. Esas palabras: verdad, justicia, paz, desarme, son palabras que deben balancearse en un momento histórico para lograr la solución más eficiente a los efectos ya no solo de derretir las armas, sino derretir la reacción a la violencia que ha sido el fracaso de la política. Cuando los conflictos se dirimen con pólvora, quiere decir que la democracia no ha estado en condiciones de ser el ámbito en el cual se resuelven problemas, dirimen controversias. El éxito de la democracia es el fin de la violencia y el inicio del diálogo. En el siglo XIX se decía que la guerra era una forma de hacer política o era la continuidad de la política por otros medios. Hoy, me atrevo a decir que la tesis es la contraria. La guerra es el fracaso de la política. Y aunque la única violencia no es la política, porque hay violencia social, mafias, crimen organizado, etc., acá estamos empezando por un capitulo que es muy central por las cosas que ocurrieron en mi país y en este país donde vivo hoy.

-¿Qué cambiaría para un diplomático de un país como Argentina que venga a Colombia sin que exista esa violencia política?

Muchísimo. Pero principalmente cambiaría para Colombia. Habría miles de hectáreas más incorporadas a la producción, no habría desplazados, ni refugiados internos, habría un nivel de presencia del Estado en todo el territorio, sería un país que no necesitaría un esfuerzo estatal en seguridad de semejante envergadura.

-Con la mirada externa, ¿cuál es el mensaje para esas fuerzas que hoy están debatiendo votar sí o no el plebiscito por la paz?

Deseo que este proceso al que se va a convocar cuando se firmen los acuerdos, tenga al pueblo colombiano con el mayor nivel de información y la mayor libertad para tomar la decisión que considere conveniente. Esto también es una expresión de la civilización política, es una decisión valiente del Gobierno someterse a la opinión pública, la cual deberá responder con amplitud, mucha información y esto es también una expresión de la soberanía popular que hay que respetar.