'Un remedio contra el insomnio', la primera historia de literatura juvenil de Colombia2020

El relato fue escrito por Adriana Carreño e ilustrado por Omar Castro. El protagonista es Robinson, un joven de San Vicente del Caguán, Caquetá, a quien le cambió la vida con la llegada de la biblioteca móvil a su vereda.

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Este domingo 10 de septiembre saldrá en El Espectador el primer relato: "Un remedio contra el insomnio".

Este domingo 10 de septiembre circula con El Espectador Un remedio contra el insomnio, la primera historia de la colección de literatura juvenil Libros que cambian, que lanza Colombia2020. El relato, escrito por Adriana Carreño, está inspirado en Robinson, un joven de la vereda Las Morras, en San Vicente del Caguán, cuya vida sufre una gran transformación gracias a la lectura.

"No creí que me fuera a encontrar una historia que tuviera ese poder: que una biblioteca logre transformar tanto la vida de una persona, no solo por lo que implica la biblioteca y los libros, sino por el hecho mismo de que exista en estos lugares", señala Adriana. 

 

Esta es la primera entrega de los ocho relatos que componen esta colección con la cual Colombia2020 pretende contar las historias de los jóvenes que viven en los territorios más afectados por el conflicto y cómo cambiaron sus vidas con el fin de la guerra. La llegada de las bibliotecas móviles, un programa del Ministerio de Cultura, a las zonas veredales donde las Farc dejaron las armas, fue el detonante para que ocho escritores de literatura juvenil encontraran la inspiración para estos relatos.

Este primer relato fue ilustrado por Omar Castro, quien se inspiró en el río Pato, donde transcurre la fascinante historia de Robinson. "Me involucré en la vida de él, en lo que sintió al estar en medio de una guerra. Tenía tantas historias en la cabeza a raíz de las lecturas que hacía, de la Isla del tesoro, por ejemplo. Esa pasión que tuvo por eso la hemos sentido también artistas y eso me dio a mí mucho material para trabajar", dice Omar al respecto. 

 

Ocho ilustradores dieron vida y color a los protagonistas y a los territorios donde se desarrollan estas historias que comprueban que los libros se convierten en una herramienta para encontrar sueños comunes entre quienes hicieron y quienes padecieron la guerra.