Hace mucho me amenazan, pero no les pongo atención: Shirin Ebadi, nobel iraní

Diálogo con Shirin Ebadi, la primera iraní y musulmana que recibió el Premio Nobel de Paz, quien esta semana estará en nuestro país, durante la Cumbre Mundial de Premios Nobel de Paz, que organiza la Cámara de Comercio de Bogotá. 

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Shirin Ebadi, nobel de paz, laureada en 2003.
CCB

En Irán el castigo que se le da a quien cambia de religión es la pena de muerte. Como abogada, Shirin Ebadi lo sabe y aun así sostiene que “todas las personas tienen derecho a ser defendidas”. Lo dice cuando explica por qué ha amparado jurídicamente a un grupo de personas de la religión bahai.

Con 70 años, Ebadi es una referencia para las mujeres del mundo islámico por su lucha por la igualdad de derechos. Se define como feminista e islamista, como una mujer independiente que no se ha dejado constreñir por los límites del régimen teocrático iraní. Recibió el Premio Nobel de Paz en 2003 por sus esfuerzos a favor de la democratización y por su compromiso a favor de los derechos de las mujeres y los niños. Sus enseñanzas serán escuchadas durante la Cumbre Mundial de Premios Nobel de Paz, que empieza hoy en Bogotá. En esta entrevista compartió algunas de sus reflexiones en el largo y difícil camino de construcción de paz al que le ha apostado la vida.

¿Qué la motivó a trabajar por la paz de Irán?

La sociedad iraní se encuentra muy tensa; ello se debe al descontento del pueblo con el gobierno, lo cual se manifiesta de diferentes formas. El descontento tiene su origen en la extensa violación de los derechos humanos, la alta corrupción y la autocracia que existe, además de la falta de independencia de los tribunales. El gobierno responde a la crítica del pueblo con violencia.

¿Cuál ha sido la represión del gobierno?

Algunos abogados, defensores de los derechos humanos, periodistas, cineastas y escritores se encuentran actualmente en prisión. En Irán la discriminación religiosa es supremamente alta. La condición descrita, sumada al constante aumento de la pobreza, hacen que la paz en Irán sea frágil. Y es por esta razón que mis colegas y yo comenzamos a realizar actividades sociales de manera pacífica. Siento pena por algunos de mis colegas, defensores de los derechos humanos, que están en prisión.

¿Qué riesgos ha enfrentado?

En 1999 estuve en prisión por la defensa de un caso. En el ataque nocturno de la policía a dormitorios de estudiantes, algunos resultaron heridos y uno de ellos murió. En representación de la familia del joven asesinado demandé al jefe de la policía y, desafortunadamente, en lugar de mi acusado, mi testigo y yo fuimos encarcelados. Asimismo, en 2008, los agentes de seguridad clausuraron el apartamento que había adquirido con los recursos del Premio Nobel, el cual destiné como oficina para la defensa de los derechos humanos. En 2009 atacaron mi oficina personal de jurisprudencia, la destruyeron y, por último, confiscaron todos mis bienes y los vendieron en una subasta. Como estaba fuera del país, arrestaron a mi esposo y a mi hermana, y los tuvieron presos durante algún tiempo. Hace mucho que me amenazan de muerte para callarme, pero claro, no les presto atención.

¿Qué ocurrió con las personas que fueron víctimas en Irán?

Pese a la agresión y la represión por parte del gobierno en Irán, el pueblo no tomó las armas; debido a ello no existen los conflictos que adolecen otros países. En Irán es sólo el gobierno que de manera unilateral anula a los opositores.

¿Cuál es la importancia de los derechos de los niños en una sociedad que busca la paz?

Los niños son el futuro de nuestro país, hoy mismo debemos pensar en ellos, mañana es demasiado tarde. Desafortunadamente, luego de la revolución, se aprobaron algunas leyes en contra de la niñez, incluyendo la pena de muerte para menores de 18 años, norma que lamentablemente se practica en Irán y otros cuatro países del mundo. Algunos niños no pueden asistir a la escuela debido a la pobreza. Las comodidades y el deporte para los niños son muy escasos. El presupuesto para la educación es insuficiente y, pese a ello, todos los años se invierten miles de millones de dólares en la guerra del régimen de Irán en Siria, Yemen y Líbano.

¿Cuál es la importancia de las mujeres en un país que busca la paz?

Las mujeres, además de representar a la mitad de la población de cualquier país, son las educadoras de la futura generación; en razón de ello, pueden tener una mayor influencia en la difusión de la cultura de paz.

¿Qué lecciones puede ofrecer Oriente Medio a un país como Colombia, que está en proceso de construcción de paz?

Estoy muy contenta por Colombia. Mirar la situación atroz de Oriente Medio y lo que ha ocurrido en Libia debe ser una lección de ejemplo, tanto para el pueblo como para aquellos que están en el poder, pues en una sociedad violenta todos se lastiman, y estamos muy felices de que Irán no se condenó al destino de Libia y se libró de esa absurda guerra.

¿Qué lecciones le dejó al mundo un conflicto como el de Irán o Irak?

La lección más importante es que los dos países perdieron; por la población civil y militar que pereció, las ciudades que de ambas partes fueron devastadas, los cerca de un millón de personas que fueron desplazadas.

¿Qué falta para que en Oriente Medio se logre la paz?

La principal fuente de conflicto en el Oriente Medio es el autoritarismo de los gobiernos de la región y, como resultado de éste, la insatisfacción del pueblo y, en consecuencia, la intromisión de otros países. La primera vía es la democracia. Los regímenes autoritarios deben cambiar su enfoque y delegar el poder al pueblo.

¿Cuáles son sus expectativas sobre la cumbre que se celebra en Bogotá?

En el pasado viajé dos veces a Bogotá, y me siento muy feliz por el hecho de que en esta oportunidad lo visito en una condición diferente. Será placentero ver las caras felices de la gente, y espero aprender durante el evento del proceso de paz en su país y de cómo extenderla en todo el mundo.