Claves para entender el punto 3: fin del conflicto

En medio del tire y afloje propio de la negociación, de las fechas fatales y los desmentidos, este es el contenido del punto llamado fin del conflicto, definido por el Gobierno y las Farc como un proceso integral y simultáneo.

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El proceso de paz vive su etapa final que incluye la dejación de las armas.
Archivo - El Espectador

En la agenda que firmaron Gobierno y Farc el 26 de agosto de 2012 en La Habana, al final de la fase exploratoria, las partes acordaron negociar seis puntos. Cuatro ya están evacuados (con algunos pendientes): desarrollo agrario integral, participación política, solución al problema de drogas ilícitas y víctimas. Quedan pendientes dos: el punto 3, llamado fin del conflicto, y el 6, sobre implementación, verificación y refrendación.

El anuncio que Gobierno y Farc esperan hacer este jueves desde La Habana, con un nuevo apretón de manos entre el presidente Juan Manuel Santos y Timoleón Jiménez, es el acuerdo sobre una gran parte del punto 3, que significa, en la práctica, el fin de la guerra. No sólo porque se traduce en el silenciamiento de los fusiles, sino porque marca el inicio formal de un proceso complejo de dejación de armas de los combatientes guerrilleros y de su reincorporación a la vida civil, entre otros aspectos. Este es el contenido del punto que están por acordar las partes:

Cese del fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo.
Consiste en que las partes se pongan de acuerdo en un número específico de zonas de concentración, con una extensión determinada, en las cuales se ubicarán los hombres y mujeres de las Farc (guerrilleros y algunas redes apoyo, entre los que se cuentan los milicianos). De esta manera se preparan para el subpunto 2. El Gobierno, por su parte, garantiza que sus tropas respetarán el cese. Ya está pactado un mecanismo tripartito de monitoreo y verificación de este punto y consiste en que patrullas compuestas por hombres y mujeres de la Fuerza Pública, las Farc y las Naciones Unidas harán patrullajes para informar a unos comités de verificación que las medidas acordadas se cumplen.

Dejación de armas. Reincorporación de las Farc a la vida civil, en lo económico, lo social y lo político, de acuerdo con sus intereses.
Consiste en todas las medidas necesarias para que los combatientes y sus redes de apoyo dejen las armas y hagan el tránsito a la vida civil. Se está pactando un mecanismo especial para que el componente internacional, o sea, las Naciones Unidas, tengan control de una parte de las armas que las Farc conservarán mientras se surte la refrendación del acuerdo final. Las partes establecerán un tiempo determinado para que este organismo recolecte y se encargue de la disposición final de todo el armamento. Para la reincorporación se está pactando un modelo especial que le da énfasis al proceso colectivo más que al individual, que maneja actualmente la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR).

El Gobierno Nacional coordinará la revisión de la situación de las personas privadas de la libertad, procesadas o condenadas por pertenecer o colaborar con las Farc.
Este punto se ha venido desarrollando desde hace algunos meses. De hecho, ya se adelantó la amnistía para un grupo de 30 guerrilleros condenados, que salieron en libertad. Algunos de ellos están dedicados a hacer pedagogía de los acuerdos. Faltan algunos temas por acordar para determinar la amnistía e indulto para los miembros de las Farc que no estén procesados ni condenados por delitos atroces. Este tema quedará pendiente y no se anunciará en su totalidad mañana.
Los puntos 4, 6 y 7 se agruparon bajo el indicativo “medidas de seguridad y combate al paramilitarismo”.

 4.  En forma paralela, el Gobierno Nacional intensificará el combate para acabar con las organizaciones criminales y sus redes de apoyo, incluyendo la lucha contra la corrupción y la impunidad, en particular contra cualquier organización responsable de homicidios y masacres o que atente contra defensores de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos.

6. Garantías de seguridad.

7. En el marco de lo establecido en el punto 5 (víctimas) de este acuerdo se esclarecerá, entre otros, el fenómeno del paramilitarismo.

La negociación de estos tres puntos estuvo en cabeza del general Óscar Naranjo y de Pablo Catatumbo. Entre otras cosas, se acordará la creación de una comisión de seguimiento del combate al paramilitarismo y la creación de grupos interinstitucionales para investigar las dinámicas locales, regionales y nacionales del crimen y prevenir la aparición de nuevos grupos, en trabajo conjunto con centros especializados, la academia y las organizaciones de la ciudadanía. Este punto está ligado al punto de víctimas.

El Gobierno Nacional revisará y hará las reformas y los ajustes institucionales necesarios para hacer frente a los retos de la construcción de la paz.
Este punto incluye, entre otras medidas, una comisión bilateral para hacer seguimiento de los desarrollos normativos necesarios para hacer realidad todo lo acordado. Esto va ligado con la negociación del punto 6, sobre implementación, verificación y refrendación. Es decir, este punto va encaminado a que el Gobierno garantice que creará y pondrá en marcha todas las instituciones, instancias, comisiones, planes y estrategias que se acordaron en los otros puntos.