Visita trans a una zona veredal de las Farc

Integrantes de La Red Comunitaria Trans (RCT) estuvieron en Icononzo (Tolima) en un primer acercamiento con guerrilleros para hablar de diversidad e identidad sexual diversas. Habrá otros encuentros.

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Daniela Maldonado, mujer trans y directora de la Red Comunitaria Trans (RCT), junto a un guerrillero en la zona veredal de las Farc, en Icononzo (Tolima)/ Cortesía Guillermo Camacho

Eran las 11:00 a.m. cuando llegamos a la recepción de la zona de Icononzo (Tolima), donde varios frentes de las Farc dejarán las armas. A este lugar, a cuatro horas y media de Bogotá, en el último mes han llegado políticos, estudiantes, funcionarios y otros integrantes de organizaciones civiles. Pero nunca personas trans invitadas a hablar sobre derechos y diversidad sexual.

(Vea nuestro especial sobre las zonas veredales)

A eso íbamos; Daniela Maldonado, mujer trans y directora de la Red Comunitaria Trans (RCT), y varios miembros de esta organización; Máximo Castellanos, hombre trans; Estefanía Méndez, psicóloga; Matilde Guerrero, artista plástica; Julia Rostagni, Joris Lachaise, dos realizadores franceses, y yo.    

Ese 14 de febrero estuvimos ahí, algunos llenos de temores y prejuicios, pensando que quizás los guerrilleros nos mirarían como bichos raros. Pero el primero que vimos (se veía muy joven) nos recibió con tinto, amable y desprevenido. Eso calmó las preocupaciones de algunos y nos dio un mensaje claro: nos esperaban.

Con la Red Comunitaria Trans (RCT), trabajando en las cárceles de Bogotá por los derechos de las mujeres trans, desde 2013, conocimos a varios presos políticos de las Farc. Fue uno de ellos quien nos hizo el contacto para que, finalmente, nos invitaran a la zona veredal de Icononzo a hablar sobre estos importantes temas.  

Lea sobre el tema: Proyecto trans por la paz, desde el encierro

En Icononzo conversamos hasta tarde. Algunos de ellos se identificaron con nuestras historias. Escucharon atentos las violencias y la marginación que las personas trans viven por ser distintas; los problemas para seguir estudiando; los líos para conseguir un trabajo distinto a ser putas o peluqueras; el karma que significa acceder al sistema de salud o relacionarse con sus familias. Círculos de exclusión duros, que en algo se parecen a la vida clandestina e ilegal que viven los guerrilleros. Esa noche dormimos en las camas que hay en la recepción de la zona. Al día siguiente Carlos Antonio Losada, miembro del Secretariado de las Farc, nos recibió.

Luego de nuestra conversación llegamos a varios acuerdos importantes. Construimos un cronograma previo para realizar otros encuentros con guerrilleros sobre temas de género, diversidad sexual y salud. Icononzo es una zona especial. A ella llegaron guerrilleros campesinos y guerrilleros urbanos. Y algunos de los jefes, como Losada, a cargo de las milicias en Bogotá durante años, tienen interés en que a los guerrilleros los formen en esos temas porque la mayoría, los desconocen o los malinterpretan y saben que en la guerrilla, que se alista para la vida civil, hay muchas personas con identidades de género diversas.

“Es imprescindible que la sociedad civil haga parte de este proceso y es por eso nosotras vinimos aquí” recuerdo que dijo Daniela Maldonado, mujer trans, quien coherente con esa posición ya había participado en una Vigilia por la Paz, en La Uribe (Meta), a finales de 2016. Ella cree que la paz pasa por reconocer que otros puedan sentir, verse y desear distinto.  

En los debates que se dieron en La Habana (Cuba), durante el proceso entre el Gobierno y las Farc, nunca se escuchó la voz de una persona trans. Hablaron gays y lesbianas, pero no trans. Por eso hoy, cuando se busca aterrizar en los territorios el fin del conflicto armado, hay personas trans que quieren que el país entienda que ellas también tienen algo que decir y construir en eso que llaman paz.

*Integrante de la Red Comunitaria Trans (RCT)