Sanar el dolor de la mano del papa Francisco: relato de tres víctimas

Unas cuatro mil víctimas del conflicto armado acudirán este viernes al parque las Malocas a participar en el Encuentro Nacional por la Reconciliación que oficiará el sumo pontífice. Esperan que el evento ayude a curar las heridas que la guerra les dejó.

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Marina Camargo (a la izquierda), a la derecha arriba Nini Cardozo y abajo Ruth Suarez. /Cortesía: archivo particular

El Papa Francisco va a Villavicencio a hablar de reconciliación. Para el evento que se llevará a cabo este viernes 8 de septiembre no solamente se trasladó el Cristo que estaba en la Iglesia de Bojayá el 2 de mayo de 2002, cuando las Farc lanzaron un cilindro bomba que acabó con la vida 119 personas, sino que también harán presencia unas 5.000 víctimas del conflicto armado provenientes de varias regiones del país.

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Ruth Suarez es una de las víctimas que estará en el evento. A ella las Farc le secuestraron a su hijo Jairo Alexánder Miranda Suárez el 21 de julio de 2006 cuando él iba en medio de una brigada médica que recorrería los sectores de Puerto Vega, Teteyé y Puerto Colombia (en el departamento de Putumayo), fue en este último que un grupo de guerrilleros del frente 48 se lo llevaron. Más de 11 años después no tiene respuesta sobre su paradero.

Pie de foto: Jairo Alexánder Miranda Suárez  desaparecido al parecer por las Farc, el 21 de julio de 2006. 

A pesar de eso, y debido a su profunda fe católica, Suarez cree que la visita del papa va a generar “arrepentimiento, perdón y reconciliación”. Espera que este sea un paso para encontrar a su hijo, ya que tras cuatro visitas a la zona verdal de La Carmelita, donde se encuentran los excombatientes de las Farc que operaban en Putumayo, no ha obtenido respuestas sobre su paradero.

Para la ocasión Suarez hizo una cartelera en la cual plasmó: “Las víctimas del conflicto armado de Puerto Asis, Putumayo, creemos en la paz y, por medio de ella, queremos saber la verdad de nuestros seres queridos desaparecidos y secuestrados”. En esa consigna se resume el sentir de ella quien a pesar de que piensa en su hijo todos los días afirma que ha aprendido a sobrellevar el sufrimiento “en el nombre de Dios”.

Otra de las víctimas que acudirá al evento es Marina Camargo, quien recibió amenazas y fue víctima de dos atentados perpetrados por las Farc en el 2003. Para ese año ella era líder social del municipio de Soledad (Atlántico). Resistió durante todo el año las amenazas y los ataques, pero en 2004, cuando empezaron a meterse con su familia, decidió salir desplazada hacia Bogotá.

Dice que el hecho de trabajar con otras víctimas a través de la Fundación de Desplazados y Población Vulnerable le permitió sanar las heridas que le dejó el desplazamiento porque, como ella misma explica, “uno no está preparado para ese cambio tan brusco, para salir corriendo con todo su muchacherío hacia una ciudad capital donde uno no conoce a nadie”.

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Camargo espera que el mensaje de reconciliación del papa Francisco no solamente cale en quienes fueron víctimas del conflicto, sino también en “la población que vio la violencia por televisión”. “Queremos que esos colombianos también se concienticen y den un paso a la paz”, concluyó.

Pero no sólo las víctimas de las Farc estarán presentes en la cita con el papa. Nini Cardozo tuvo que recoger los despojos de su padre ocho días después de que los paramilitares del Bloque Vencedores de Arauca lo asesinaran, lo torturaran y lo dejaran a la intemperie, junto a otras cuatro personas, en la vereda Santa Fe de Cravo Norte (Arauca).

Pie de foto: Imagen del portaretrato que Nini Cardozo tiene de su esposo asesinado y torturado por paramilitares. 

Ahora, espera que la llegada del sumo pontífice le ayudé a superar los daños “espirituales”, como ella los cataloga, que le dejó la muerte de su padre. “Creo que es una oportunidad para el inicio de una transformación en Colombia frente a la reconciliación”, opinó sobre el acto que se va a desarrollar en Villavicencio.  

También cree que para las víctimas del departamento de Arauca (78.262 según cifras de la Unidad para las Víctimas) es muy importante que en la visita del papa a Colombia se dé la beatificación de Monseñor Jesús Emilio Jaramillo, asesinado por el Eln el 2 de octubre de 1989. Además, esa guerrilla anunció que le pedirán perdón al papa Francisco por ese asesinato.

Camargo resume la importancia de la reconciliación para consolidar la paz en Colombia en la siguiente frase: “Yo no puedo estar con este odio que llevo adentro pensando cualquier cantidad de cosas cuando puedo darme una oportunidad de vida más”.