Mensaje de Alemania al Eln: “Si quieren hacer política, deben acabar con actos de terror”

Tom Koenigs, el enviado especial de Alemania para el proceso de paz de Colombia, va esta semana a Quito como parte del grupo de países que apoyan la mesa con el Eln, junto con Suecia, Suiza, Holanda e Italia. Balance de dos años de su trabajo por la paz.

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Tom Koenigs es el enviado del gobierno alemán para el proceso de paz.
/ Cortesía

Hace dos años, Tom Koenigs fue nombrado enviado especial del gobierno alemán para el proceso de paz de Colombia. Dice que aceptó el encargo porque es un enamorado de Colombia, de su literatura y más exactamente de García Márquez (posee la colección completa de su obra en español y alemán, en ediciones originales, y tradujo algunas al alemán) desde que una tía le regaló Cien años de soledad en 1967.

Con el Acuerdo de Paz con las Farc firmado y el arranque de la negociación con el Eln, este parlamentario y fundador del Partido de los Verdes presenta su visión de los dos procesos y dice cuál es el objetivo de la visita a las delegaciones que negocian en Quito.

¿Cómo nos ve dos años después de su llegada al cargo?

Lo más palpable desde Alemania es cómo ha cambiado la imagen de Colombia. Si hubiera preguntado hace 40 años, los alemanes le dirían: “Es la patria de Macondo y del realismo mágico”. Si hubiera preguntado hace 20 años, dirían: “Es el país de la coca y de Pablo Escobar”. Hoy, Colombia es el país que da paz. No es que se haya olvidado el pasado, pero lo primordial para la comunidad internacional es el proceso de paz.

¿Por qué Alemania se ha comprometido tanto con los dos procesos?

Tenemos la idea de que se pueden solucionar los conflictos por la vía pacífica. Tenemos mentalidades compartidas con los colombianos. Nos encanta la justicia, hemos vivido dos procesos de reconciliación, uno después de la Segunda Guerra Mundial y otro con la reunificación de nuestra patria. Sabemos lo difícil que es el perdón, qué difícil es encontrar la verdad. Nos encantan la literatura y la cultura colombianas, tenemos 160 acuerdos entre diferentes universidades, hay intercambio de estudiantes y hay apoyo a muchas organizaciones de sociedad civil.

¿A qué va a Quito?

Los holandeses, los suizos, los suecos, los italianos y nosotros estamos formando un grupo de apoyo y acompañamiento de las negociaciones con el Eln. Tenemos que organizar los términos de referencia, definir qué se puede financiar en sintonía con las dos partes.

Ya casi termina el primer ciclo de conversaciones. ¿Cómo ve la mesa?

Quiero decirle a la guerrilla que en Alemania la bomba frente a la plaza de toros en Bogotá, donde murieron personas y quedaron heridos, no se ve como un acto de guerra, es un acto de terror. Hemos vivido el terror en Londres, en Berlín, en París. Les digo a los señores del Eln: si ustedes quieren hacer política, este es un acto antipolítico. Esto tiene que terminar. Y traigo un comentario de nuestro excanciller Willy Brandt: siempre habrá espacio dentro de la democracia para una participación mayor de los pobres del campo, de los marginados. No entiendo cómo hay ciudades como Bogotá y lugares con subdesarrollo, como en África, con hambre, con falta de atención médica y de escuelas. Ese es un mensaje para los dos equipos. Ojalá la negociación solucione algunos de esos puntos.

¿Qué sugerencias tiene para canalizar la participación en la mesa, una insistencia del Eln?
El éxito de esta negociación depende de la imaginación de las dos partes para determinar qué se puede implementar para satisfacer este clamor de participación que no es sólo de 26 negociadores o de 1.500 guerrilleros del Eln, es un clamor generalizado. Si se demoran las negociaciones, no importa, con tal de que se reduzca el nivel de violencia en el país. Ese fue el gran logro de las negociaciones con las Farc: que se redujo el derramamiento de sangre en esta guerra.

¿Cuál es el papel de su país en esta fase de implementación del acuerdo con las Farc?

Hay un montón de proyectos individuales en zonas que dejan las Farc. La gente tiene que vivir mejor, el apoyo a los acuerdos se basa en el bienestar de la gente y ahí estamos preparados para orientar nuestra ayuda, con el fondo fiduciario de la Unión Europea, con fondos de bancos alemanes, con proyectos completamente financiados. Por ejemplo, en el acuerdo Alemania figura como apoyo de la Justicia Especial para la Paz, seguramente vendrán expertos y con gusto vamos a apoyar.

¿Hay dudas de poder cumplir con la reintegración de los combatientes?

Hay un reto enorme en la seguridad de estas personas, pero no tanto por la cantidad. Nosotros teníamos que integrar en un año a un millón de refugiados. Cada fin de semana, a Münich llegaban 15.000 personas. La consigna de la canciller Merkel es que sí podemos, y lo hicimos. Colombia puede hacerlo.

¿Cómo ve los primeros cien días del Acuerdo con las Farc y los incumplimientos del Gobierno?

Se ha cumplido mucho, pero siempre hay un margen para criticar. La concentración de la guerrilla, en cooperación con las fuerzas de seguridad, con esas marchas de 300 kilómetros sin un solo incidente, es un milagro. Que se demore la organización de unas viviendas es lamentable, pero no es el asunto central. Esto se debe construir paso a paso. El apoyo alemán es a largo plazo. Aprendimos de los noruegos que el acompañamiento no es de unos días ni de éxitos fáciles. Comparto con Pablo Beltrán la idea de que tenemos que cambiarnos todos y tenemos que cambiarnos mucho.

¿Qué piensa de que algunos políticos digan que la paz ya no es un tema prioritario?

La reconciliación, la implementación de la paz y las reformas necesitan tiempo. Después de 72 años del Holocausto, nosotros no hemos encontrado la verdad. Hay una generosidad enorme en las víctimas, pero uno debe saber que no se puede perdonar a alguien que va a reincidir en el crimen. Su presidente se ganó el Nobel porque dijo que seguirá el camino de la paz, contra viento y marea. Eso es valentía. Necesitamos paciencia y cooperación.

¿Hay dudas sobre poder cumplir con la reintegración de los combatientes?

Hay un reto enorme en la seguridad de estas personas, pero no tanto por la cantidad. Teníamos que integrar en un año a un millón de refugiados. La consigna de la canciller Merkel es que sí podemos, y lo hicimos. Colombia puede hacerlo.

¿Cuál es su mensaje a la sociedad colombiana para las elecciones?

Que pregunten a los precandidatos cómo van a continuar con el proceso de paz. La implementación no termina con las elecciones. Colombia merece un presidente que tenga esto en su agenda y que siga cumpliendo lo acordado en La Habana, porque si no la negociación del Eln va a fracasar. En el parlamento se pueden representar más fuerzas de izquierda. En el Bundestag tenemos el partido oficialista de Alemania oriental, la comunista; también el partido estatal, que tiene un discurso que ustedes llamarían “castrochavista”, ¿y qué? No van a ganar la mayoría. Del otro lado tenemos unos derechistas como Trump. Eso nos da una discusión informada.

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