Las víctimas que quieren actuar para el Papa

Paulina Mahecha, Nidia Mancera, Carmen Mora, Alicia León, Inés y Rosario Peña, Pastora Rubio y Amparo Busato se convirtieron en reclamantes de la verdad y el paradero de sus familiares, con la obra Anunciando la ausencia.

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Las cruces representan los lugares en donde han buscado a sus familiares./ Cortesía

Ausencia. Ese es el vacío que comparten ocho mujeres, madres, esposas y hermanas, desde que dejaron de saber de sus seres queridos. El dolor de sus pérdidas las unió en una misma voz de reclamo, cuando iban al Movice (Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado), en Villavicencio, para ser escuchadas mientras esperaban alguna noticia de sus familiares. (Lea: "La gran oración por la reconciliación en Villavicencio") 

Ellas y otras víctimas del conflicto armado aguardan este día para darse cita con el papa Francisco en el parque Las Malocas, en la capital del Meta. Además de las cuatro interlocuciones planeadas, el grupo de teatro El Tente, del que hacen parte las mujeres, anhela que la organización del Gran Encuentro de Oración por la Reconciliación Nacional les conceda un espacio para dramatizar su sufrimiento.

Villavicencio fue elegida para abordar los temas que hoy están a prueba: paz, reconciliación y memoria. Se eligió a este municipio como eje de la región de los Llanos, una de las más afectadas por el conflicto, con unas 12.754 desapariciones forzadas en el Meta, registradas hasta el 2015 por la Unidad de Víctimas y la Red Nacional de Información. (Lea también: "No se dejen engañar": el primer paso de Francisco en Colombia)

Los rostros femeninos del conflicto

Los nombres de Paulina Mahecha, Nidia Mancera, Carmen Mora, Alicia León, Inés y Rosario Peña, Pastora Rubio y Amparo Busato están en la lista de invitados. Ellas, con su teatro, se convirtieron en reclamantes de la verdad y el paradero de sus familiares, con la obra Anunciando la ausencia.

Mahecha fue la promotora de la idea en 2010 y quien propuso el nombre El Tente, en honor a los pájaros de la Orinoquia que los campesinos adiestran para cuidar a los niños. Se crió con uno de ellos y encontró en el rol de esta ave el rol de todas: “Cuidadoras de nuestros hijos y familiares desaparecidos, cuidadoras de la memoria”.

Perdió a su hija María Cristina, de 29 años. El dolor de su desaparición, dice, se le acumuló en el cuerpo y se concentró en el seno izquierdo, donde dio positivo en cáncer de mama. Eso la hizo revalorar la forma como llevaba la carga de la ausencia de su hija. Comenzó un proceso de sanación y perdón y más adelante se encontró con otras mujeres que comparten su lucha: hallar los cuerpos, denunciar ante el Estado y ser un apoyo mutuo.

Carmen Mora y Rosario Peña son las únicas del grupo a las que las circunstancias las convirtieron en madres cabezas de familia. Mora sigue en la búsqueda de dos hermanos y Rosario, junto a su mamá, Inés Peña, espera conocer el paradero de su hermano menor.

Rosario, de cincuenta y cinco años, ahora se las tiene que arreglar de casa en casa, de finca en finca, haciendo limpieza para sostener a su hijo de dieciséis años y a ella misma. Encontró el cuerpo de su esposo por la vía antigua Villavicencio-Bogotá. Pese a que presentó el caso en el 2010,  la Fiscalía no lo ha resuelto. El dolor sigue brotando en sus ojos cada vez que le preguntan sobre José William Bonilla, su marido.

Pastora Rubio le dijo adiós a su papá en 1995. Al cumplir los 18 ingresó al Movice para indagar dónde podría estar Miguel Antonio Rubio, perteneciente al Partido Comunista. Lleva diez años prestando servicio a familias que acuden al movimiento para conocer sus derechos como víctimas y sigue luchando por esclarecer lo ocurrido con su padre.

La cita de las víctimas de crímenes de Estado con el Papa

“La Unidad de Víctimas de la Alcaldía nos llamó para ir al evento del Papa con las víctimas, pero no me han dicho nada más, ni de la logística, ni nada”, declara Vilma Gutiérrez, representante legal del grupo Proyecto de Vida adscrito al Movice. La expectativa de ella, y del resto del grupo, es poder representar su obra anunciando la ausencia ante el papa Francisco, para manifestar que siguen buscando y esperando por los cuerpos de sus familiares.

El evento está previsto a las 3:40 p.m. y “el minuto a minuto ya está listo. El Vaticano es súper estricto con eso. Se estima que dure cerca de cuarenta minutos”, dijo a El Espectador Ángela Calderón, directora de comunicaciones de la visita del Papa.

La ilusión de que las vea el Santo Padre persiste en cada una de las actrices, pues su trabajo es muy conocido en la región. Han viajado a Bogotá y Manizales para presentarse, y anhelan que su próximo escenario sea el parque Las Malocas.

Aunque por parte de la organización solo confirmaron su invitación, el plan B para manifestarse será convertirse en una mancha naranja reconocible dentro de la multitud. Cargarán letreros de no a la violencia, sí a la paz y al perdón. “El mensaje es el perdón, pero antes del perdón hay que saber la verdad de los hechos, de nuestros familiares”, expresa Pastora Rubio.