“Las universidades también son víctimas de la violencia”: Presidente Redunipaz

Roberto Carlos Vidal, representante de la Red de Universidades y Universitarios por la Paz (Redunipaz), cuenta cómo el conflicto se instaló en estas instituciones, pide procesos de verdad y reparación y resalta los aportes de la academia en la construcción del nuevo país. 

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Roberto Vidal, presidente de la Red de Universitarios y Universidades por la Paz (Redunipaz).
/ Cortesía

Las universidades no fueron ajenas al conflicto armado en Colombia. En medio de versiones libres algunos integrantes del Clan de los Rojas, un grupo paramilitar que operó en el departamento de Magdalena, reconocieron haber ordenado los asesinatos de docentes de la Universidad del Magdalena.

En otros departamentos la situación no fue diferente. El país recuerda con dolor cómo el 17 de septiembre fue asesinado en Barranquilla el profesor de la Universidad del Norte Alfredo Correa de Andreis, un crimen por el que está condenado el exdirector del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) Jorge Noguera. La Universidad del Atlántico, ubicada en la misma ciudad, está en medio de un proceso de reparación colectiva por el asesinato y el desplazamiento de más de 70 personas de la institución entre profesores, estudiantes y sindicalistas.

Para las universidades, los años aciagos por cuenta del conflicto parecen cosa del pasado. Ahora, las aulas de clases están llenas de debates en torno a cómo los violentos van a reparar colectiva e individualmente a los actores afectados en las instituciones de educación superior. Además, están analizando lo que han hecho y el papel que tendrá la academia en la construcción de paz tras la dejación de armas de la insurgencia.

Para ello, la Red de Universidades y Universitarios por la Paz (Redunipaz) organizó su octavo Congreso en Popayán, el cual se desarrollará entre el 9 y el 11 de noviembre de 2016. Roberto Carlos Vidal, presidente de dicha organización contó qué es Redunipaz, cómo las universidades se volvieron escenarios de confrontación armada y cuál es la estrategia para que esos espacios se copen meramente de debates y conversaciones en torno a la realidad del país.

¿Qué es la redunipaz?

Es una red integrada por personas que hacen parte de las comunidades universitarias y que se reúnen a trabajar de manera voluntaria para tratar de responder una pregunta central: ¿Cuál es la contribución que pueden hacer las universidades a la construcción de la paz?

¿Cuáles son los pilares de la red?

Es una red que no hace ninguna distinción entre universidades públicas y privadas. Es absolutamente pluralista: hay gente de izquierda, de centro y de derecha. Por otro lado, reconoce la importancia del dialogo interdisciplinario. Y por el último, intenta conectar a las universidades con la sociedad y sus problemas.

Hablamos con los partidos políticos, pero no somos de ellos; hablamos con los movimientos guerrilleros, pero no somos movimientos guerrilleros; conversamos con empresarios, pero la universidad no es una empresa. Lo que hacen las universidades es lo que sabemos: investigar y educar.  

¿Cómo nació la Unipaz?

Fue una iniciativa de profesores de universidades públicas y privadas que se reunieron alrededor del sacerdote jesuita Gabriel Izquierdo Maldonado. La fundación de la red tiene que ver con un momento de negociación y construcción de paz a finales de la década de los 90. Uno de los principios fundamentales de Redunipaz es promover las soluciones negociadas.

Empezando este milenio, cuando se dio la guerra abierta contra las Farc y la estigmatización de las organizaciones que estaban trabajando por la paz, la red tuvo una época muy compleja. En esa década nos dedicamos a la protección de los integrantes de la organización porque hubo un ataque muy fuerte. El conflicto armado atravesó a las universidades.

Durante esa época ¿cómo protegieron la vida de los integrantes de Redunipaz? 

La violencia se instaló en las universidades. La guerrilla y los paramilitares se metieron a las instituciones y hubo persecución a profesores, estudiantes e investigadores. El padre Gabriel estuvo muy pendiente de proteger a esos universitarios ayudándolos a salir del país, protegiendo a los que fueron desplazados forzadamente y, lastimosamente, en otros casos no hubo posibilidad de protegerlos. Uno de los casos más impactantes fue el asesinato del profesor Correa de Andreis.

¿Se puede decir que esa fue una década perdida para Redunipaz?

No porque pasaron cosas muy importantes. Primero, la red no desapareció, muchas otras desaparecieron.  Segundo, en el contexto de la guerra la red se dedicó a proteger a los universitarios y no se abandonaron las discusiones de paz. La red mantuvo su actividad acompañando y promoviendo los procesos de paz. Durante el Plan Colombia hubo negociación activa con el ELN y hoy sabemos que hubo intentos de negociación con las Farc.

¿Cómo apoyaron esos diálogos?

Todos los intentos de paz en Colombia han tenido el apoyo de las universidades. Ha habido comisiones de estudios de la violencia, como la que nació después de los 50 y en la que estuvo Orlando Fals Borda, Germán Guzmán Campos y Eduardo Umaña Luna. Eran universitarios. En los 80 los violentologos hicieron una interpretación y actualmente los académicos tienen un papel fundamental para las negociaciones que están en curso.

¿Y en el caso específico de Redunipaz?

La red participó acompañando el intento de negociación con el ELN en Puerta del Cielo que lamentablemente fracasó y que se desarrolló en Madrid, España y Maguncia, Alemania. Hubo muchos universitarios con mucha ilusión llevando sus investigaciones al Caguán tratando de empujar la negociación y hoy en día hay universitarios fundamentales en los avances del proceso de paz con las Farc.  

Ahora que se busca la verdad del conflicto, ¿qué están haciendo las universidades para recuperar esa memoria y qué esperan del posconflicto?

Para las organizaciones de universitarios hablar de esa violencia hoy es un tema central, sin embargo, la pregunta que tenemos es ¿cómo vamos a sacar esa violencia de las universidades y cómo vamos a garantizar que hayan garantías de no repetición? La Universidad de Córdoba y la de Sucre fueron declaradas víctimas del conflicto armado y ahora están en proceso de reparación. La violencia que vivimos está en los expedientes judiciales: hay condenas por la persecución a docentes por parte de los organismos del Estado. La universidad también es víctima de la violencia y tenemos que sacarla de allí para que se preserven como lugares de pensamiento.

¿Cómo sacar la violencia de las universidades?

Lo primero es hablar de la verdad de lo que pasó en las universidades. Que se reconozca a las víctimas individuales y colectivas y que haya procesos de reparación. Las instituciones de educación superior se convirtieron para muchos grupos armados en centros de reclutamiento y  de activismo violento. Tenemos que hablar de esa verdad. Y, segundo, tenemos que pensar en una educación para la paz que saque a la sociedad de la guerra, lo que significa hacer un cambio cultural para renunciar a la violencia que fue introducida a la sociedad para ganar la guerra.