Las jóvenes que proponen soluciones para acabar con la violencia de género

Más de 200 niñas de 13 colegios de 6 departamentos de Colombia crearon una agenda política para que las instituciones del Estado y los organismos internacionales sepan como atenderlas. Estos son sus problemas y las soluciones que proponen.

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Más de 20 mujeres jóvenes de 6 departamentos de Colombia llegaron a Bogotá para exponer su agenda política antes autoridades gubernamentales y entidades internacionales.
Mauricio Alvarado.

El 71% de las mujeres del mundo ha sufrido violencia física o sexual infligida por su pareja en algún momento de sus vidas. Una quinta parte de estas mujeres sufrió estos maltratos antes de los 15 años y a manos de un familiar. Estas dolorosas cifras aportadas por la Organización Mundial de la Salud demuestran que las mujeres no solo siguen siendo especialmente vulnerables a la violencia, sino que el lugar más peligroso para ellas es su propia casa, su barrio y los lugares en los que normalmente se mueven.

En el caso colombiano, cifras de Colombia Diversa muestran que en 2015 hubo más de 10.000 agresiones directamente dirigidas a niños, niñas y adolescentes, siendo las edades donde más se intensifica entre los 10 y los 18. Es decir, más de 67 casos por cada 100.000 habitantes. Al analizar estas cifras, la entidad se dio cuenta de que, en el caso de mujeres adolescentes la tasa se dispara a 119 por 100.000. Además, el problema de la violencia de género se ha exacerbado a causa del conflicto armado interno. Esto ha llevado a que 43 de cada 100 mujeres afectadas por la guerra hayan sido víctimas de distintas formas de violencia basadas en su género.

A la luz de esta realidad, varias entidades no gubernamentales se unieron para crear la iniciativa Las Mujeres Jóvenes Proponemos. Se trata de una red que agrupa 260 niñas, entre los 15 y 18 años, de 13 escuelas en seis departamentos colombianos para construir un documento con todos los problemas que las aquejan y buscar soluciones.  Latin American Children's Trust, Corporación de Investigación, Acción Social y Económica (CIASE), y otras organizaciones se unieron para crear el proyecto que diera como resultado una agenda política de las mujeres jóvenes en Colombia.

Rosa Emilia Salamanca, una de las organizadoras del proyecto, explica que el proyecto también ayuda a entender las afectaciones que sufren las mujeres desde una aproximación etaria porque "ayuda a entender cómo funciona el ciclo vital a través de la configuración cultural que muchas veces es tan violenta hacia las mujeres”.

Seleccionaron a niñas con dotes de liderazgo de diferentes colegios y les ofrecieron la oportunidad de participar en talleres donde se les enseñaría las competencias de las diferentes entidades del Gobierno, los derechos de las niñas y las leyes que protegen a las mujeres de todos los tipos de violencia.

Tannia Martínez fue una de las participantes del proceso en Villa de Leiva. Ella ayudó a construir una agenda local. Con su figura menuda e intensos ojos oscuros ella cuenta que, luego de que los talleres fueron avanzando, se dio cuenta de que lo primero que debía cambiar eran los roles en su casa. "Mi hogar no tiene una figura materna y los papales que yo cumplía en la casa no correspondían con mi papel de hija y de mujer joven. Tenía que cuidar a mi hermanito, cocinar, limpiar. Eso quita tiempo para desarrollar otros proyectos personales y educativos. Me di cuenta del valor que tengo como mujer joven, de mis roles específicos, y le dije a mi papá que las cosas debían cambiar”. Ambos se concientizaron de que no había una figura materna y de que a ella no me correspondía cumplir ese rol. Así se repartieron los quehaceres. "Ahora, por ejemplo, él hace el almuerzo, yo ayudo a organizar la casa y ambos podemos realizar otros proyectos personales importantes”.

Tannia fue elegida por sus compañeras para ser parte de la mesa nacional y construir un documento general y presentarlo ante el Congreso, embajadas y otras entidades para buscar apoyo en la consecución de sus metas. Las soluciones que plantearon empiezan por una educación sexual, la concientización del valor del cuerpo de la mujer, el respeto por la diversidad y por último la vincular a la Comisaría, las secretarías de la mujer y otras entidades del Estado a las que le compete el problema.

María Celeste Montenegro, una vivaz niña de 17 años que con su acento samario también ayudó a construir la agenda nacional, explica que ella se asombró “porque se me estaba presentando la oportunidad de ser la voz de todas esas adolescentes que están silenciadas”. Afirma que uno de los temas que generó mayor controversia fue cuando empezaron a concientizar a sus compañeros de clase, profesores y familia sobre la violencia psicológica contra la mujer. “En esta ciudad se usa mucho que cuando una mujer va pasando por la calle se le echan piropos y no son bonitos sino con palabras obscenas. Cuando intentamos explicarles que eso nos agrede muchos no lo entendían”.

Crearon una agenda que busca atacar tres grandes problemáticas: la violencia contra las adolescentes, la pérdida de identidad cultural entre las mujeres jóvenes y los embarazos a temprana edad. Se reunieron con cinco congresistas quienes se comprometieron en hacer una audiencia pública en el Congreso sobre el tema específico de mujeres jóvenes en Colombia y así hacer un control social para ver si las leyes y políticas públicas existentes han funcionado. También hablaron con la consejera presidencial para la equidad de la mujer, Martha Ordóñez, y ella se comprometió a impulsar una política pública y una expresión legislativa específica para niñas adolescentes.

La Unión Europea, ONU Mujeres y otros organismos internacionales también se reunieron con las niñas y las felicitaron porque el impacto de este tipo de acciones permiten una sostenibilidad de paz en este país.

Para ellas fue un gran logro haber llegado a Bogotá a exponer sus problemas y así ayudar a crear un cambio en su sociedad. Para el 2020 ellas esperan haber desarrollado toda su agenda, desarrollado nuestros planes de acción en los lugares estratégicos en los que se presentan esas problemáticas y así cambiar el entorno. “Nosotras hemos vivido un proceso de metamorfosis y queremos verlo en la sociedad”, explica Tannia.