Las apuestas artísticas de las Farc

La guerrilla, que viene dejando las armas, ve la cultura como una salida para mejorar su imagen desfarovable ante la opinión pública y como una forma de reinserción a la vida civil. También hay propuestas para que esta sea un vehículo de la verdad sobre los sucesos del conflicto armado en Colombia.

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Dos guerrilleros durante un evento de la la comisión Cultura, Comunicación y Medios Domingo Biohó.
Cortesía

El año pasado, el grupo teatral de la Columna Móvil Teófilo Forero de las Farc se llevó el primer lugar en un concurso de teatro que hubo al interior de esa guerrilla. “En otras épocas resaltaban por su actividad militar”, reconoció la guerrilla en respuesta a un cuestionario que les hice sobre el tema. “Ojalá algún día las personas que hacen el Festival Iberoamericano puedan vernos”, agregaron. La organización del concurso estuvo a cargo de la Comisión Cultura, Comunicación y Medios Domingo Biohó, un grupo creado al interior del Bloque Sur el 26 de marzo del 2015.

Hace unos años, la idea de que la Teófilo Forero marchara para dejar las armas era, por lo menos, ilusoria. Ni qué decir sobre la posibilidad de que esos curtidos guerreros se destacaran por sus representaciones teatrales. Esa estructura guerrillera operó en el norte del departamento de Caquetá y en algunos municipios del Meta. Se le atribuyen hechos que perduran en la memoria de la sociedad civil colombiana. Por ejemplo, el secuestro de la entonces candidata presidencial Ingrid Betancourt, el 23 de febrero del 2002, y la masacre de la familia Turbay, el 29 de diciembre del 2000, en la que fueron asesinadas siete personas. Por estos días los hombres y las mujeres que la integran están reunidos en la Zona Veredal de Normalización de Mesetas (Meta) y allí, se espera, dejarán todas sus armas en manos de Naciones Unidas.

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“Una vez comenzados los diálogos de paz, la comandancia del Bloque Sur y de las Farc consideraron imperante la necesidad de transformar este ejército revolucionario en un ejército de paz”, cuenta la guerrilla. El primer paso para la creación de la comisión fue la llegada a los campamentos de maestros de distintas partes del país que hicieron una especie de orientación vocacional entre los combatientes. Después, integrantes del Bloque Sur desarrollaron lo que llamaron una “Toma artística y cultural” en la inspección del Mecaya, en Puerto Leguizamo (Putumayo).    

En esa ocasión se hicieron muestras artísticas tales como recitales de cuentos, obras de teatro y payasos. Luego de esa jornada, al interior del Bloque Sur se tomó la decisión de crear la comisión Cultura, Comunicación y Medios Domingo Biohó. Este grupo está integrado por guerrilleros de los frentes 48, 49, 14, 15, 3 y de la columna móvil Teófilo Forero, estructuras guerrilleras que operaban en los departamentos de Caquetá, Putumayo, Huila, Cauca y Nariño.

La cuenta en Twitter de la comisión fue creada en agosto de 2016, apenas un mes antes de que se diera la firma del acuerdo entre el Gobierno y la guerrilla en Cartagena. “Tomada la decisión de firmar la paz, nuestra organización necesitó preparar a la guerrillerada para dar un paso político tan importante como transitar hacia la dejación de las armas, desescalar el lenguaje y cualificar a todas las unidades en torno a la responsabilidad que teníamos frente al proceso de paz.”, cuentan.

La cultura como estrategia

En medio de los diálogos del Caguán, que se desarrollaron entre 1998 y 2002, la opinión pública se enteró de la existencia de una agrupación musical integrada por guerrilleros de las Farc llamada Los Rebeldes del Sur. Al interior de la organización armada ya existía un espacio del día dedicado a actividades de tipo cultural que entre las filas guerrilleras se conoce como la “hora cultural”.

Fabio López de la Roche, director del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional, conoció a varios comandantes de la insurgencia en medio de ese proceso de paz, y ha estudiado la cultura y la comunicación en Colombia desde la academia. En su concepto para esos años: “Iván Ríos era la persona que trabajaba el tema cultural, pero se hacía desde una perspectiva muy instrumental”. Ríos fue asesinado por Pedro Pablo Montoya Cortés, uno de sus subalternos, el 6 de marzo del 2008 en la vereda Albania, perteneciente al municipio de Aguadas (Caldas).

La cultura hoy en las Farc sigue siendo vista como un instrumento de lucha. “Pasamos de una confrontación armada a una confrontación ideológica y política donde la cultura, el arte y la comunicación se convierten en las armas fundamentales y decisivas porque entramos a pelear para que en el imaginario del pueblo colombiano cale la visión y la propuesta de país que nosotros hemos ido construyendo”, afirma Carlos Antonio Lozada, integrante del Secretariado de las Farc, máxima instancia de decisión de la guerrilla.

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Las Farc tienen claro que son una organización que está transitando hacia la vida política y tienen el reto de enamorar a la opinión pública. Se sabe, por ejemplo, que a mediados de mayo de este año lanzarán su partido político. A pesar de lo que dice Lozada, Alberto Cienfuegos, consultor político que ha asesorado las campañas electorales de varias figuras de izquierda en Colombia, afirma que para que la cultura empiece a tener importancia en la estrategia electoral de las Farc tiene que trascender de las zonas apartadas del país. Esto debido a que, en sus palabras, “(en Colombia) a lo que le llamamos opinión pública es a la opinión de los grandes centros urbanos. Esa distorsión hace que quien entre al juego político necesite conectarse con lo que es reconocido formalmente como opinión pública”.

A pesar de que las Farc entrarán al escenario político, todavía tienen deudas con la justicia y con la verdad. En la memoria de los colombianos todavía están presentes los secuestros, los homicidios, los desplazamientos forzados, entre otros delitos por los cuales los integrantes de la guerrilla tendrán que rendir cuentas ante la sociedad y ante la Justicia Especial para la Paz. En ese sentido, el académico de la cultura y la comunicación Jesús Martín Barbero asevera: “La gente cercana tendría que ayudarlos a hacerse muchas preguntas y a escribir muchos relatos de lo que hicieron ellos con la gente: las personas que secuestraron, el tratamiento bestial, inhumano y sádico porque han sido muy incapaces de entender a este país”. Posición que matiza al decir que los integrantes de la guerrilla, en su mayoría campesinos de las regiones más apartadas del país, pueden aportarle a Colombia su conocimiento acerca de las problemáticas del campo.

Otros escenarios de la cultura

Una de las posibles razones para la creación de la comisión que analiza Cienfuegos es que el país atraviesa un momento en el cual personas que siempre han hecho la guerra están inactivas. Desde octubre de 2016, las unidades guerrilleras empezaron a concentrarse en diferentes puntos de la geografía nacional y el cese bilateral de hostilidades fue decretado el 29 de agosto de ese mismo año. Para ese momento el monitoreo del Centro de Estudios para el Análisis de Conflicto (Cerac) mostraba que entre el 20 de julio del 2015 y el 19 de junio de 2016 el conflicto con las Farc ya estaba “casi detenido”. En ese periodo solamente se registraron diez hechos violatorios del desescalamiento del conflicto. Por eso, para Cienfuegos “los combatientes de las Farc tienen que estar haciendo algo y pensando en algo. La cultura es perfecta para eso”.

Otro de los escenarios en los que puede desembocar la actividad cultural de las Farc la enuncia Lozada quien cuenta que tienen proyectado crear unos coros integrados por guerrilleros que se encuentran en las zonas veredales de normalización donde las Farc dejarán sus armas. “Esos coros pueden convertirse en una opción desde el punto de vista de la reincorporación económica”, afirma.

En el cuestionario que le respondieron a Colombia2020 los integrantes de esa guerrilla hicieron un llamado ambicioso para que el arte atraviese el fin de la guerra: “Queremos que en el tiempo que estemos en la zonas veredales se abran espacios para capacitarnos en estos temas. Ojalá el sindicato de actores de Colombia venga a darnos clases, o el Circo del Sol nos ayude a materializar ideas como el “Circo de la paz” para recorrer el mundo contando cómo los colombianos superamos el conflicto armado”.