La rehumanización de las Farc: el siguiente reto de la paz

Con un nuevo logo, una entidad audiovisual fresca y una estrategia enfocada hacia los jóvenes, la guerrilla se prepara para entrar en el complejo mundo electoral y político colombiano. Expertos cuestionan si estos cambios de forma están acompañados de reformas ideológicas estructurales.

conferencia_farc_tarima.jpg

Solo en Twitter hay más de 25 cuentas de personas que se auto reconocen como miembros de las Farc.
/Archivo.

El Timochenko que vemos hoy vestido de impecable guayabera blanca parece una persona completamente diferente al que echaba vociferantes discursos desde la selva en el 2008. En esa época, el recién designado máximo comandante de las Farc denunciaba la “asquerosa campaña mediática contra las Farc” vestido de camuflado y con toalla al hombro – detalle que para algunos hace referencia a Manuel Marulanda Vélez quien acababa de morir de un ataque cardíaco. (Ver video).

 

Iván Márquez en su discurso en Oslo (Noruega) en 2012 descalificaba a la clase política como enemigos del desarrollo de los colombianos. (Ver discurso). 

 

El giro fue de 180 grados cuando, en agosto de 2016, se anunció el fin de las negociaciones de paz. Él empezó su discurso saludando a los “amigos del Gobierno” y afirmó que “la paz es para todos los estratos sociales” y llamó “a la reflexión y a la solidaridad”. (Ver discurso). 

 

Estos dos ejemplos dejan entrever un cambio en la comunicación y la imagen de las Farc que se debe analizar en el contexto de su delicado tránsito hacia la vida política.

“Uno de los retos de este proceso es la rehumanización de las Farc, una tarea nada fácil si se tiene en cuenta que por mucho tiempo los medios los vendieron como el monopolio de la crueldad en Colombia”, explica Alberto Cienfuegos, quien ha sido consultor en las campañas políticas de Clara López y Carlos Gaviria. Esta intención de rehumanización es evidente en el cambio del logo de las Farc, que pasó de la tradicional bandera con dos fusiles cruzados a uno con manos blancas entrelazadas en forma de corazón sobre un fondo rosado. Los productos audiovisuales que promueven en sus redes sociales también muestran una comunicación más urbana, fresca y con menos propaganda ideológica. “El conocimiento mutuo en la mesa de negociaciones fue cambiando la percepción que tienen las Farc del Gobierno y el Gobierno de las Farc. Los cambios que vemos hoy son producto de esos acercamientos”, asegura Cienfuegos.

Fabio López de la Roche es director del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri), de la Universidad Nacional y ha estudiado por décadas cómo diferentes grupos armados han hecho su tránsito a la política. “Los ciclos de guerra deshumanizan las percepciones del otro y los ciclos de paz nos permiten ver al ser humano que hay ahí. Un proceso de paz rompe mucho con el statu quo, aún en las situaciones de la polarización típica de la actualidad colombiana”, explica.

El uso de las redes sociales fue otro cambio evidente desde que se inició el proceso de paz. Solo en Twitter hay más de 25 cuentas de personas que se auto reconocen como miembros de las Farc. El primer miembro de secretariado en unirse a una red social con cuenta oficial fue Iván Márquez, en enero de 2013 y desde entonces el contenido de sus trinos ha variado mucho. En la cuenta oficial de las Farc (que aún no ha sido reconocida como tal por la red social) se ve un ‘Timo’ sonriente mientras acompaña la celebración del día de la mujer. (Ver trino). 

En otro se ve una foto de Carlos Antonio Lozada, en saco y camisa, “compartiendo con los estudiantes de la pedagógica”. (Ver trino).

Este proceso de humanización del otro no es nuevo para los colombianos. Los grupos guerrilleros que se desmovilizaron en la década de los 90 - el Quintín Lame, el M-19, el Epl y el Partido Revolucionario de los Trabajadores - pasaron por procesos similares. Así lo explica Vera Grabe, excombatiente del M-19, cuya desmovilización se remonta a 1990. 

“En el proceso de paz con el M-19 había un esfuerzo inmenso de trabajar una nueva simbología. En el primer campamento que tuvimos, Carlos Pizarro se quitó la boina y se puso un sombrero blanco que luego se volvería emblemático”, recuerda. Todos los líderes empezaron a aparecer de civil en los medios, los mensajes buscaban que el lenguaje fuera una expresión de paz, que comunicara alegría, frescura y tranquilidad.

Las expresiones culturales, los mensajes juveniles y las piezas publicitarias novedosas fueron parte vital de la campaña política del M-19. “Que la vida no sea asesinada en primavera, palabra que sí”, fue el eslogan político que abanderó Carlos Pizarro en su efímera campaña presidencial que duró menos de dos meses, entre el 9 de marzo cuando dejó las armas y el 26 de abril de 1990 cuando fue asesinado.(Ver foto).

Fue en parte gracias a esa estrategia y a la buena fama que tenía el grupo entre los jóvenes que lograron un fenómeno electoral. Aunque no tuvieron mucho tiempo para hacer campaña, ya que el 9 de marzo dejaron de 1990 armas y el 11 eran las elecciones a Cámara y Senado, Vera Grabe fue elegida a la Cámara de Representantes con 19.000 votos y Pizarro fue a la Alcaldía de Bogotá y tuvo una votación de 70.000 votos. “La resistencia fuerte la encontraríamos luego, dentro del Congreso”, recuerda Vera.

Recordar este tipo de eventos es importante para contextualizar el momento que se vive hoy en el país. Desarmar el lenguaje, lograr una conexión emocional con los electores y levantar banderas políticas abandonadas por los partidos tradicionales hacen parte de una receta probada para ingresar a la vida política. “Las Farc avanzan y aprenden a leer las lógicas de los medios de comunicación, aprenden a entender los raciocinios de la opinión pública de los grandes centros urbanos y se inicia un proceso de interpretación y de adaptación”, explica Cienfuegos.

Es así como se abren dos formas de comunicación: la institucional y la masiva – que se ve en redes sociales, programas de radio de las Farc, páginas web, etc.-  Y otra que es más personal y subjetiva de cada uno de los miembros del secretariado y los comandantes de los diferentes frentes que han ido moderando sus intervenciones políticas ante medios masivos de comunicación.

Según los expertos, hasta ahora las Farc ha avanzado a diferentes ritmos en estos dos aspectos.  “Hay un avance mucho más rápido en la producción de piezas audiovisuales y de discursos para los hitos históricos, pero no van a la misma velocidad cuando se trata de declaraciones y planteamientos de los dirigentes. Allí hay una dificultad mayor para la comprensión de las lógicas del mundo urbano”, dice Cienfuegos.

Un ejemplo de esto fue cuando Iván Márquez, en plena discusión sobre la aprobación del Fast Track, luego de cuatro años de álgida y controvertida negociación, dijo que de no aprobarse la ley a las Farc les tocaría volver a la guerra. “Los líderes políticos están para producir emociones, no para ser víctimas de ellas. Ellos con frecuencia han respondido emocionalmente”, dice Cienfuegos.

Después de estos deslices mediáticos muchos colombianos se preguntan si los cambios de imagen van acompañados de transformaciones de fondo. Cuando Colombia2020 le preguntó a Pastor Alape por ese tema, él afirmó que la prueba más fehaciente de que las Farc tiene una voluntad real es el perdón que le han pedido a sus víctimas sin orden judicial de por medio, algo que otros actores, como la Fuerza Pública, no han hecho aún. “A las víctimas de todas las acciones de guerra en el país, les diría que debemos aprovechar este momento de reconciliación. Nosotros pondremos todas nuestras energías en mejorar las problemáticas que se vieron exacerbadas por la guerra”.

Las Farc, opina Vera Grabe, están en la búsqueda de una identidad y de un mensaje que no desconozca su pasado y al mismo tiempo los ayude a proyectarse en un nuevo contexto de reconciliación. Saben que este será un reto mayúsculo, sobre todo teniendo en cuenta que las elecciones presidenciales son en un año y seis meses. Prueba de ello es que en las zonas veredales se reúnen todos los días a las cinco de la mañana a discutir las 61 “tesis de abril”. En ellas destacan “la necesidad de avanzar hacia una convergencia nacional, un gobierno nacional” y hacia un “bloque popular alternativo fundamentado en el marxismo, el leninismo, el pensamiento emancipatorio bolivariano y en general, en las fuentes del pensamiento crítico y revolucionario de los pueblos”.

Sobre este tema Fabio López opina que es vital que las Farc deben evolucionar sus ideologías, sin perder sus raíces campesinas. Que sean la voz de ese campesino que termina judicializado porque lo cogieron con dos bultos de coca mientras el capo anda suelto. “Muchos militantes de izquierda piensan que el materialismo histórico y dialéctico es la verdad revelada. Una concepción democrática debe entender que la verdad es una construcción temporal y es producto de un consenso entre varios actores. No hay una doctrina única que nos explique el mundo. Esa apertura ideológica debe quedar clara en su nueva comunicación política”, concluye.