Entrevista

“La guerra no puede dejar corazones resentidos”: Alejandro Lerner

El 9 de septiembre, de 1:00 a 10:00 p.m., se realizará en la Plaza de Bolívar de Bogotá el concierto  que busca unir a los colombianos alrededor de la paz y la reconciliación.

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Alejandro Lerner, artista argentino que se presentará en el concierto “La guerra del amor”, durante la Semana por la Paz.
Cortesía

Piero, León Gieco, Víctor Heredia, Alejandro Lerner, Doctor Krápula, Maía, César López, Marta Gómez, El Binomio de Oro, Todo Copas, Nawal y Hárold Dávila, entre otros artistas, les cantarán a las víctimas del conflicto armado y a la paz de Colombia en el concierto La Guerra del Amor, que se realizará el 9 de septiembre en la Plaza de Bolívar de Bogotá. La entrada será libre, hasta completar aforo. (Si quiere ver el programa del evento consulte este enlace). 

El evento lleva el nombre de una canción que relanzarán Piero y Alejandro Lerner en el concierto en Bogotá y que buscan convertir en el himno del fin del conflicto en Colombia. Un éxito que hace 30 años estos dos argentinos compusieron y cantaron juntos. Lerner, que en junio pasado cumplió 59 años, conversó sobre su compromiso con la paz y su historia de vida como víctima de la dictadura argentina.

Como artista e hijo de un país marcado por la dictadura, ¿de qué manera cree que Colombia puede empezar a reconstruir lo que le ha arrebatado el conflicto?

Lo más importante es sellar las grietas, las diferencias, todo lo que separa a la sociedad, y luego poner la bandera de Colombia por delante, sin diferencias ideológicas, con el objetivo común de la unión y el progreso de todo el pueblo colombiano. Es hora de dejar las armas y discutir las diferencias de manera civilizada y con un objetivo común, que sea el respeto a la ley y a las personas. Es un gran ejemplo para el mundo que Colombia logre un acuerdo de paz. El mundo necesita ese ejemplo.

Artistas argentinos como usted, Piero, Víctor Heredia y León Gieco son reconocidos porque le han cantado a la paz. ¿Qué cantarle a Colombia en esta coyuntura?

Hay una canción que compuse y que fue elegida como el himno de toda la cadena de radio Disney América Latina. Se llama Cambiar el mundo. Está en la mayoría de los colegios de Argentina, fundaciones y lugares donde hay chicos enfermos. Todos ellos la han utilizado como un himno de esperanza. Así que Cambiar el mundo también va a hacer parte de mi repertorio.

¿Cómo marcó la época de la dictadura argentina a un artista que le canta a la memoria y a la resistencia? 

Yo era un músico joven en el año 74, cuando entré a grabar con León Gieco y fui parte de ese movimiento. Incluso, de mi época de estudiante de secundaria tengo compañeros desaparecidos, familiares exiliados por su ideología política. A todos nos tocó la dictadura. Recuerdo que desde muy jovencito, a cierta hora ya no se podía tocar. Venía la Policía y nos llevaba para averiguar los antecedentes. Viví la falta de libertad, me llevaron al calabozo simplemente por tener pelo largo y fui agredido. Pero nada de lo que me sucedió generó violencia en mi corazón. Al contrario, creo que haber tenido el ejemplo de mis padres, que trabajaron en la cultura y la medicina, me ayudó a no tener un corazón resentido, porque eso es lo peor que nos puede dejar la guerra, o sea, la desesperanza.

Los artistas argentinos siempre dicen que la música se convirtió en una resistencia cultural en medio de la dictadura. ¿Cómo puede materializarse eso en Colombia?

Creo que las canciones llevan una poesía, la poesía tiene una propuesta y la propuesta a través de la música llega al corazón del pueblo. Y muchas poesías se han escrito muy bien para la gente, sobre todo si son positivas y con una propuesta revolucionaria, en el sentido de pacificación. Las canciones son vehículos importantes que llegan de una manera simple a la gente, y ahí hemos estado con artistas como Piero, León Gieco y Víctor Heredia, mis amigos con quienes he compartido parte de mi felicidad en este arte.

Esas canciones también ayudaron a reconstruir la memoria de Argentina.

Por ejemplo, compuse una canción durante la guerra de las Malvinas que se llama La isla de la buena memoria, una canción que quedó plasmada al lado del monumento que se hizo en Ushuaia, la última ciudad del continente. Ahí están la plaza de los Caídos en las Malvinas y toda mi canción. Siempre hemos cantado canciones que documenten momentos de nuestro lugar como ciudadanos, de nuestro país y del mundo. Hemos escrito y cantado para generar nuestra propia conciencia y para abrir los corazones de otros. Cantamos esas letras porque la guerra no puede dejar corazones resentidos.