La difícil tarea de reconstruir la memoria histórica desde la Policía Nacional

Este jueves la institución lanza una cartilla, un blog y un software para homenajear a sus víctimas y crear espacios de entendimiento con los ciudadanos. El jefe del área de memoria histórica y víctimas de la entidad explica las transformaciones que vive la institución para el posacuerdo.

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El coronel Fernando José Pantoja es el jefe del área de memoria histórica y víctimas de la Policía Nacional.
Archivo personal.

De las 8 millones 320 mil 874 víctimas que están en el Registro Único de Víctimas, la Policía Nacional tiene 44.500. Estas no corresponden solo a uniformados, también a sus familias que han sido afectadas directa o indirectamente. Más de 9.300 de las víctimas todavía trabajan en la institución.

Para homenajear a esas personas, la institución creó una serie de estrategias para reconstruir su memoria histórica. Este jueves 9 de febrero se lanzan tres de esas herramientas: una cartilla para orientar sobre la construcción de la memoria histórica institucional, un blog de relatos de diferentes uniformados que vivieron el conflicto armado y un software que agrupará todos los artículos que se escriban en diferentes páginas sobre la Policía Nacional para que se puedan consultar fácilmente. 

El evento, que se llamará La tecnología al servicio de la memoria histórica institucional, se hará en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, en el centro de Bogotá, a las 3:00 p.m.

El coronel Fernando José Pantoja, jefe del área de memoria histórica y víctimas de la Policía Nacional, tiene a su cargo la labor de reconstruir la historia de la institución antes de que sea olvidada y acercarse a la sociedad civil. Una tarea que no es fácil ya que, según la encuesta Colombia Opina del segundo semestre de 2016, el 47% de los colombianos tiene una imagen desfavorable de la entidad.

 

¿Por qué es importante hacer memoria desde la Policía Nacional?

Hay un deber de hacer memoria por parte del Estado, debe generarse ese rompecabezas que nos permita entender a Colombia y a la Policía Nacional como una de esas entidades del Estado. Por eso estamos generando la memoria histórica institucional. Nuestro papel es edificar la memoria desde el sentimiento de las víctimas, tanto internas como externas a la institución.

¿Cómo lo están haciendo?

Aterrizamos este proyecto con herramientas. Por ejemplo, una cartilla pedagógica para que toda la ciudadanía entienda qué es y cómo funciona la Policía y cómo se está reconstruyendo nuestra memoria histórica. Eso es importante para que sepan cómo leernos, que sepan que podemos tener diferentes opiniones, pero todos vamos hacia un mismo lado. También creamos un blog de memoria para que todos puedan leer historias de ciudadanos que usan el uniforme. Y por último creamos un software que va a jalar y guardar los artículos que se publiquen en diferentes medios sobre la Policía Nacional. El programa estará abierto al público para que tengan una base de datos amplia sobre el tema.

Sin duda toda la Fuerza Pública está en una etapa de transición ¿qué los motivó a empezar ese proceso?

La Policía, dentro de su esencia, es de servicio ciudadano.  La educación, la convivencia, el intercambio directo con el ciudadano son nuestra razón de ser y eso nos ha motivado. Obviamente la Policía ha tenido muchas transiciones por las dinámicas del conflicto, pero estamos llegando a nuestras raíces que son la convivencia y seguridad ciudadana en todo nivel. Queremos romper ese concepto de que nosotros somos represivos e impartir la noción de que es responsabilidad de todos crear un país más civilizado.

Una de las muestras de esa transformación es la UNIPEP. ¿Cómo ha sido la experiencia de los diferentes agentes de policía acompañando a las Farc a las zonas veredales?

Esta oportunidad de interactuar con combatientes de las Farc es histórica. Hay una imagen que me ha impactado mucho y es la de un miembro de las Farc cargando armas para llevarlas a la zona veredal y un Policía caminando delante de él sin ningún miedo. Este tipo de imágenes demuestran que no se necesita estar armados de igual a igual para tener respeto de igual a igual. Basta el entendimiento del otro, comprender que todos vamos para el mismo lado y que ya no queremos más conflicto. Por eso vemos menos muertos por la guerra y más recursos para enfocarnos en la convivencia civil.

Vemos que otro cambio es que la Policía está más abierta a hablar de la institución.

Hemos encontrado que es muy importante buscar espacios en televisión, periódicos para contar la historia, el contexto y la transición que está viviendo la Policía y toda la institucionalidad colombiana. Eso crea una memoria rica, no solo para Colombia sino para el mundo.

Eso sin duda es un reto porque durante el conflicto la Policía, y el Estado en general, tuvieron muchos conflictos con la ciudadanía. ¿Cómo mejorar estas relaciones?

Durante el conflicto la Policía, como millones de ciudadanos colombianos, fue también víctima de esta guerra interna. Pero en este nuevo contexto queremos acercarnos mucho más al ciudadano y mostrar que somos seres de carne y hueso.

Pero aterricemos ese concepto a la vida cotidiana. Por ejemplo, el nuevo Código de Policía, ¿es una herramienta para el posconflicto?

El Código Nacional de Policía es preventivo. Lo que pretende es ayudar a que la gente se autorregule, algo vital para el posacuerdo. No queremos reprimir sino educar para así lograr buenos niveles de convivencia. Eso será vital para esta paz que todos queremos y para poder reconstruir la memoria histórica.

¿Cuáles son los otros retos que tiene la Policía para la etapa de posacuerdo?

El marco de convivencia y seguridad tanto en lo rural como en lo urbano es muy importante y muy complejo. Tenemos que cambiar parte de nuestra cultura para que entre todos los ciudadanos podamos construir la Colombia que anhelamos. También buscamos formas de llegar a los niños para ayudar a formarlos en competencias ciudadanas así cuando crezcan no se sentirán reprimidos por las normas sino que se apropiarán de ellas y podrán construir su vida respetando esas reglas.Seguiremos pendientes de la ciberseguridad, los delitos transnacionales y de representar debidamente a nuestras víctimas.