Entrevista con su director, Manolo Cruz

“La ciénaga” aterriza en Colombia

Una de las películas más premiadas del país abrirá el Festival Internacional por los Derechos Humanos, que comienza hoy en el teatro México de la Universidad Central.

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Manolo Cruz interpretando a Alberto en una de las imágenes de “La ciénaga. Entre el mar y la tierra”. / Cortesía

El mar es el telón de bienvenida para la historia de Alberto, un hombre atrapado en la Ciénaga Grande de Santa Marta por una enfermedad que le impide moverse desde la infancia. A su lado siempre está su madre, Rosa, quien no sólo es su compañía y sustento, sino quien también está atenta de todo lo que requiera.

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Incluso con la dificultad para hablar, Alberto le manifiesta a Rosa su sueño: conocer el mar, que está sólo a unos metros, cruzando la carretera. La vida es paradójica: viven en medio del agua, entre casuchas de madera, entre la pesca y la brisa del Caribe, pero para él eso no es más que aguas estancadas y vive con el anhelo de sumergirse dentro del golpe de las olas y el azul del mar.

Esta es la trama de La ciénaga. Entre el mar y la tierra, una película colombiana que ha estado en 34 selecciones oficiales de festivales internacionales y ha ganado 15 premios. Tres de ellos fueron en el Festival de Sundance, en enero del año pasado, por mejor drama internacional, galardón otorgado por el público, y los premios especiales del jurado por mejor la interpretación a Vicky Hernández (Rosa) y Manolo Cruz (Alberto).

Será Hernández, junto a los actores Jorge Cao y Manolo Cruz, también director de este largometraje, quienes le den comienzo al Festival Internacional por los Derechos Humanos, hoy, en el teatro México de la Universidad Central, a partir de las 6:00 p.m. Después de la proyección del filme, los tres hablarán acerca de cómo nació La ciénaga y su aporte al festival.

Precisamente, Manolo Cruz habló acerca del aterrizaje de esta película, que después de un año de su premier a nivel internacional por fin toca suelo colombiano.

¿Por qué llega “La ciénaga” al país después de un año de su estreno y cómo se dará a conocer?

Las películas de cine independiente hacemos el esfuerzo de ir a festivales de cine para que nos den una importancia suficiente a la hora de ser lanzadas en el país. Esto es indispensable para nuestra campaña de promoción y para poner el nombre de la película en voz de los críticos más importantes y que eso le dé un respaldo. No se había podido estrenar en Colombia porque el año pasado estuvimos en 18 países, haciéndole un movimiento amplio. Logramos que, después de El abrazo de la serpiente, sea la película más premiada que tiene el país. Estamos haciendo una pequeña gira por ocho ciudades y participando en los festivales importantes de Colombia, como el Festival Internacional de Cine en Santander y el Festival de Cine por los Derechos Humanos. Afuera ha tenido las mejores críticas y aplausos, pero necesitamos que Colombia reciba su mensaje, que es básicamente el amor en medio de la dificultad.

¿Con qué se va a encontrar el espectador cuando la vaya a ver?

Con una película que representa al verdadero colombiano. Somos supuestamente uno de los países más felices del mundo y uno se pregunta por qué, si estábamos en medio del conflicto armado, de la inseguridad, de la falta de condiciones. Pero la verdad es que cuando uno está en este tipo de condiciones puede sacar lo más bonito del ser humano y esa calidad de persona que tiene por dentro. En medio de todo esto, somos personas alegres, amables, que no nos sumergimos en los problemas. Eso es algo que en los países en los que hemos podido estar se ha recibido muy bien.

En el exterior ha sido motivo de aplausos, pero acá hasta ahora comenzará a tener eco. ¿Qué espera del público colombiano?

Lo único que espero en el país es que la mayor cantidad de personas se sienta identificada con la problemática que tenemos y con las personas que somos en medio de una situación difícil. Eso y el amor que transmite la película. Nos va a confrontar un poco a los colombianos y nos va a poner a pensar más allá de cómo vivimos nuestras vidas y el momento que está viviendo el país, en el cual creo que es muy importante rescatar el valor del amor, que está olvidadísimo. Espero que el público colombiano se conecte porque, primero, la película habla muy bien de nosotros; segundo, se aleja de la reiterada temática de violencia, guerra y drogas; tercero, tiene un elenco espectacular que todo el mundo ama, y cuarto, cuenta una historia que los va a cautivar y nos va a aportar a todos como sociedad.

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¿Qué representa el filme para el Festival por los Derechos Humanos?

La película es una cachetadita con amor para todos, tanto para nosotros como para las instituciones que representan la salud y la seguridad del país. Quisimos visibilizar el escenario de estas personas que están en situación de discapacidad, así como su situación económica, como la de Alberto. Si se exponen esas situaciones para que la gente del Estado y las organizaciones sean conscientes, se logra mucho. Soy un defensor de los derechos humanos y un defensor del amor, de una sociedad que de verdad tenga una calidad de vida, y esta película pretende pegarle un empujón a eso. Estas personas de la región están en una situación económica fuerte, y si lo ponemos en una pantalla de cine, eso va a hacer que salga a flote la realidad de nuestro país.

¿Cuál cree que debe ser el aporte del cine colombiano para la visibilización de los derechos humanos y la cultura de la paz?

Los cineastas tenemos la responsabilidad de que con nuestro producto aportemos cosas a nuestro país. Creo que desde el cine el aporte debería dirigirse hacia eso, a infundir la restauración de los valores importantes del ser humano. Si traemos historias que realmente apoyen a esta restauración, estamos haciendo nuestro trabajo perfectamente. Así no sea un cambio inmediato, pero que por lo menos lleve a esa reflexión. Hay que hacer películas que nos entreguen un argumento que nos haga reflexionar, sobre nosotros y nuestra sociedad.