Las cabezas de la verificación

Jean Arnault, el hombre clave de la ONU

Lejos de las cámaras y los micrófonos, ha liderado en los últimos meses los preparativos de lo que será el despliegue de la misión de verificación de Naciones Unidas.

onu_cut.jpg

Jean Arnault, jefe de la misión de verificación de la ONU.
/ El Espectador

Uno de los requisitos más importantes de la carrera diplomática es la discreción. Una característica que le sobra al francés Jean Arnault y que ha marcado el reservado pero transcendental papel desempeñado como delegado de Naciones Unidas en la Subcomisión Técnica pare el Fin del Conflicto.

Vea un vdeo sobre cómo será el proceso de desmovilización y reintegración de las Farc. 

La tarea le fue encomendada hace 10 meses y fue la respuesta del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, a la petición hecha desde La Habana (Cuba) por los equipos negociadores de Gobierno y Farc para que designara un funcionario que mediara en la discusión sobre el sistema de monitoreo y verificación del cese del fuego bilateral y facilitara el debate respecto al diseño del mecanismo y la hoja de ruta para su implementación. Y Arnault cuenta con las credenciales necesarias para la titánica labor.

Vea un video sobre el papel de la ONU en el Mecanismo de Monitoreo y Verificación. 

Con 65 años, Arnault es uno de los hombres de la ONU con más experiencia en procesos de paz y transición al posconflicto. De hecho, antes de iniciar su misión en Colombia fue miembro del selecto Grupo Independiente de Alto Nivel sobre las Operaciones de Paz de la ONU, establecido por Ban Ki-moon el 31 de octubre de 2014 para hacer una evaluación completa del estado de las operaciones adelantadas por el organismo en diferentes regiones del mundo.

Además trabajó como asesor especial para el Grupo de Amigos de un Pakistán Democrático, fue representante especial del secretario general y jefe de la Misión de Observadores de las Naciones Unidas en Georgia (Unomig), representante especial del secretario general y jefe de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (Unama) y representante del secretario general y jefe de la Oficina de las Naciones Unidas en Burundi (UNOB).

Pero la labor que quizá más herramientas le dio para abordar el caso del conflicto colombiano fue la de observador y mediador durante las negociaciones de paz de Guatemala (1992 y 1996), entre el gobierno y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). Un proceso con importantes semejanzas al colombiano y que el 29 de diciembre de 1996, con la firma del acuerdo de paz, puso fin a 36 años de guerra civil.

Lea aquí: Veinte años esperando la paz en Guatemala

El papel de la ONU no sólo fue determinante para llevar a buen término los diálogos entre las partes sino que además el organismo fue el encargado de la misión establecida para verificar el acuerdo sobre el cese del fuego definitivo, con funciones que incluían la observación de la cesación formal de las hostilidades, la separación de fuerzas y la desmovilización de los combatientes de la URNG en puntos de concentración. Y fue precisamente Jean Arnault el designado como representante especial del secretario general y jefe de la Misión de Verificación de Naciones Unidas en Guatemala, que fue instaurada para un período de tres meses y contó con la participación de 188 miembros “de personal uniformado”, de los cuales 145 observadores eran militares y 43 oficiales de policía civil facilitados por 18 países, entre los que se contaban Argentina, Australia, Austria, Brasil, Canadá, Colombia, Ecuador, Alemania y Estados Unidos.

A su hoja de vida se suma la experiencia académica. Licenciado en filosofía por la Universidad de la Sorbonne-Paris I, el diplomático también fue profesor en la universidad Sciences Po de París, enfocando su cátedra en acuerdos de paz y mediación, y posteriormente se dedicó a la investigación en el Centro sobre Cooperación Internacional en la Universidad de Nueva York.

En Colombia, como en los otros países en los que ha estado, su trabajo ha sido silencioso pero imprescindible. Tras su designación para el proceso de paz con las Farc, Arnault puso rápidamente manos a la obra y un mes después viajó a La Habana en compañía del delegado de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para el proceso de paz de Colombia, José Bayard, para aportar en la mediación.

Paralelamente, y luego de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobara por unanimidad —el pasado 25 de enero— la resolución para crear una misión especial de verificación del acuerdo sobre el cese del fuego y de hostilidades bilateral y definitivo y la dejación de armas en el proceso de paz con las Farc, Arnault comenzó a liderar la delegación de la ONU que, desde hace varios meses, prepara el terreno para lo que se viene luego de la firma del acuerdo final.

Como jefe de la misión y representante especial en Colombia del secretario general, Jean Arnault cuenta con un equipo administrativo, político y de asesores de carácter militar, para la nada fácil tarea que le fue confiada. Ha sido hasta el momento una pieza clave del engranaje que permitió la firma del cese del fuego, pero sus verdaderas capacidades saldrán a relucir ahora que el camino comienza a ponerse espinoso en términos técnicos y de ejecución para lo que será la verificación.